Por Erick Daniel Camargo*
Vivimos
tiempos de gran incertidumbre y confusión. El escepticismo campea en todos los
rincones y mentes del país, mientras que la esperanza juega una especie de sube
y baja en el corazón de todos los venezolanos.
Este
martes fuimos todos testigos de un hecho que conmocionó al país y prendió como
nunca la esperanza de millones de venezolanos, que, agotados por la enorme
crisis social, económica y política, aspiran a una resolución de esta, no importa
su metodología. Por eso cuando todos amanecimos escuchando rumores sobre un
levantamiento militar que tenía como objetivo deponer a Nicolás Maduro, tanto
la emoción como la alegría fueron las emociones más sentidas entre los
venezolanos. Sin embargo, también campeó la desconfianza, la cautela y la
prudencia. Muchos no confiaban aún en la veracidad de dichas noticias, pero
mientras avanzaba la mañana y los rumores se convertían en noticias y la gente
se concentraba en las cercanías de la base aérea de La Carlota, muchos
venezolanos empezaron anidar en sus corazones la fe de que la tragedia que
vivimos finalizaría.
El
desespero de los venezolanos volcó a miles de ciudadanos a las calles, no sólo
en Caracas, sino en todo el país, en apoyo al alzamiento y con la confianza que
el mes de mayo iniciaría son Maduro en Miraflores. Pero lamentablemente el
desenlace de los acontecimientos no fue así.
Resulta
que la cantidad de militares alzados no fue suficiente, no alcanzó una masa
crítica que permitiese la salida de quienes ejercen el poder en Venezuela.
Tampoco se tomó ninguna instalación militar por parte de los alzados, el
llamamiento a los demás miembros de las Fuerzas Armadas se realizó desde las
afueras de la base aérea, no adentro de ella. Los militares alzados no
realizaron ningún esfuerzo por tomar posesión de cuarteles o bases militares, o
de armar un centro de operaciones y un reducto. Sin embargo, los ciudadanos que
se presentaron a respaldar al alzamiento, si tomaron la iniciativa de intentar
tomar la base aérea. También es notable el hecho de la liberación, o salida de
su reclusión del líder político Leopoldo López y jefe de partido del presidente
de la Asamblea Nacional, Juan Guaido.
Para
la tarde, la euforia había pasado a ser confusión y angustia. ¿Qué estaba
pasando, por qué no se expandía el alzamiento?, Juna Guaido y Leopoldo López
dirigieron a los ciudadanos a una marcha con destino a Mirfalores, sin embargo,
cada vez más las fuerzas leales al gobierno se reunirán contra los venezolanos
y los alzados, terminando sus aspiraciones con una fuerte represión. Ante esto
López busca refugio en diversas embajadas, mientras que Guaido desaparece de
los radares por seguridad. Los militares alzados, no más de 30, se asilan en la
embajada de Brasil. Todo terminó. Sin embargo, la marcha previamente convocada
para el 1° de mayo sigue en pie, siendo al día siguiente muy concurrida.
El
1° de mayo salió a la calle mucha más gente que el día anterior. Algunos con la
convicción que era necesaria la movilización ciudadana para vencer al gobierno,
para terminar de socavar su fortaleza, otros que esa marcha permitiría salvar
las acciones del día anterior, otros más con una vocación de civismo para
expresar su disgusto con un gobierno que menosprecia y socava la calidad de
vida de los trabajadores.
En
medio de las movilizaciones, surgen noticias impactantes, una supuesta
negociación existente entre altos generales y miembros del gobierno con
funcionarios norteamericanos y líderes opositores, pero también se explica que
estas fueron frustradas, que ahora no les atendían el teléfono. ¿Qué pasó?, ¿Se
adelantaron los hechos?, ¿Fue una trampa montada por el gobierno? La
incertidumbre vuelve a enseñorearse sobre los venezolanos. La noche del primero
de mayo será de sangre, violencia y muertes. La represión del gobierno es
desbocada y anula cualquier intento de revivir la época de las guarimbas.
Sin
embargo, Leopoldo López queda fuera de su prisión hogareña, hospedado en la
embajada de España que asume sin querer un rol fundamental en este momento.
Ahora López habla, se dirige al país, toma las riendas del movimiento opositor
que estaba en dirección del presidente de la Asamblea Nacional y reconocido,
por la mayoría de la oposición, como Presidente Encargado o Encargado de la Presidencia
de la República. Ahora Guaido pasa a segundo plano. Su jefe de partido se
convierte en la estrella a partir de hoy.
Muchas
dudas abre esto sobre la verdad de los sucedido el martes (30-04-19), cuales
fueron las intenciones del alzamiento, de su posible precocidad. El gobierno
demuestra que sigue jugando fuerte y esta dispuesto a todo por mantenerse en el
poder. Los militares demuestran estar claramente descontentos y con el
gobierno, pero desconfían de la oposición, sobre todo luego de lo sucedido este
martes.
Lo
único seguro que tenemos, ninguno de los bandos, ni gobierno ni oposición,
pueden imponerse sobre el otro bando. El Gobierno no puede apresar a los
principales líderes opositores, no posee el control total de las Fuerzas
Armadas, pilar de su poder. Pero la oposición no tiene fuerza para desalojar al
Gobierno de Miraflores, ni para asumir el gobierno del país, no posee
incidencia en el descontento de las Fuerzas Armadas, la disidencia interna del
gobierno, la que permitiría el quiebre definitivo no confía en el liderazgo
opositor.
La
jugada está trancada, todos están en jaque, pero nadie tiene capacidad de hacer
una jugada para salir del jaque sin ponerse en mate. Sólo un acuerdo nacional
podrá desatar el nudo gordiano de nuestra crisis. Esperemos que ese acuerdo sea
por el bien de los venezolanos y no por el bien de unos pocos.
*Reflexiones
Personales
NDR : Erick Daniel Camargo es dirigente de Alternativa 1/ Juntos
