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02 mayo, 2019

"Oscar Verde": quién es Jon Paul Rodríguez, el científico venezolano galardonado con el prestigioso premio Whitley de conservación


Alejandra Martins / Tomado de BBC News Mundo

"No hay forma de trabajar en conservación si uno no es optimista".
No importa cuán grande sea el desafío. El científico venezolano Jon Paul Rodríguez siempre busca el lado positivo.
Rodríguez recibió este miércoles en Londres de manos de la princesa Ana de Inglaterra el prestigioso premio Whitley de conservación.
Además de los ganadores anuales, entre los cuales se encuentran el científico argentino José Sarasola y la bióloga costarricense Ilena Zanella, la fundación Whitley premia con un galardón especial "de oro" la dedicación de un científico a lo largo de su vida.
Este es el premio recibido por Rodríguez, fundador de la organización Provita e investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas.
Provita salvó de la extinción en la venezolana Isla Margarita a una carismática especie de ave, la cotorra margariteña, amenazada principalmente por su caza para el mercado de mascotas.
El biólogo venezolano fue además elegido en 2016 presidente de la Comisión de Supervivencia de Especies de la Unión para la Conservación de la Naturaleza, UICN. Es el primer científico de fuera de Europa y Estados Unidos en ejercer este cargo.
Poco antes de recibir su galardón en Londres, Jon Paul Rodríguez habló con BBC Mundo.
¿Cuáles son las principales amenazas de la cotorra margariteña?

Las dos principales amenazas a la cotorra margariteña son la captura de pichones para el mercado local de mascotas y la destrucción de sus zonas de reproducción por minas de arena a cielo abierto para su uso en construcción.
¿Cómo lograste proteger a esta especie?
Nuestra principal estrategia es la protección de nidos para prevenir su saqueo. La temporada empieza más o menos en abril y típicamente se extiende hasta agosto o septiembre. Durante este período, nuestro equipo de EcoGuardianes protege los nidos 24 horas al día y lleva un registro del número de pichones en cada nido.
También trasladamos huevos de nidos de alto riesgo a las zonas que podemos proteger mejor, donde una pareja de cotorras "adopta" los huevos, logrando un mayor número de pichones volantones por temporada.
En 2018 conseguimos que volaran 126 cotorras, el mayor número logrado en una temporada desde el inicio del proyecto.
En cuanto a la deforestación de zonas de reproducción, una vez que la arena se ha agotado, nos dedicamos a su restauración ecológica.
Los dueños de las areneras aportan la maquinaria necesaria para la reconstrucción del cauce de las quebradas, mientras que el equipo de Provita trabaja con gente de la península en la producción de arbolitos de especies nativas.
Estudiantes de las escuelas y otros residentes locales colectan las semillas y las germinan y cuidan en viveros comunitarios para su posterior siembra en las quebradas.
¿Cómo nació tu pasión por comprender y proteger a otras especies con las que compartimos el planeta?
Desde que era muy pequeño (5-6 años) pasé prácticamente todos los fines de semana de mi infancia acampando y pescando con mi familia en las playas de la costa caribeña venezolana.
Mi interés por la conservación marina fue fortalecido unos años después por las películas de Jacques Cousteau.
Estudié biología en la Universidad Central de Venezuela con la intención de ser biólogo marino, pero al poco tiempo de empezar la carrera conocí al grupo de amigos que fundamos Provita. De ahí en adelante, tanto mi carrera académica como conservacionista estuvo orientada a la conservación de especies amenazadas.
¿Podrías contarnos sobre tu trabajo para lograr una lista roja de ecosistemas amenazados?
En el año 2000, durante el Congreso Mundial para la Naturaleza de la UICN en Amán (Jordania), estábamos celebrando la publicación del "Libro Rojo de la Flora Venezolana" un año después que publicamos la segunda edición del "Libro Rojo de la Fauna Venezolana".
Durante esa reunión, un colega venezolano me preguntó: "Y el de ecosistemas, ¿cuándo lo publican?". Le expliqué que no existían criterios y categorías de UICN para ecosistemas.
Incrédulo, me contestó: "Invéntenlos". Así empezó en proceso que eventualmente llevó a la adopción de la lista formal por UICN en mayo de 2014 (accesible en la web iucnrle.org).
Fue un proceso participativo que incluyó cientos de personas en decenas de países.
Como presidente de la Comisión para la Supervivencia de Especies de la UICN, ¿qué sientes cuando se dice que estamos en medio de la sexta extinción masiva y las especies están desapareciendo a un ritmo hasta 1.000 veces más rápido?
¡Que tenemos que trabajar duro rápidamente!