Alejandra Martins / Tomado de BBC News Mundo
"No hay forma de trabajar en conservación si uno no es
optimista".
No importa cuán grande sea el desafío. El científico
venezolano Jon Paul Rodríguez siempre busca el lado positivo.
Rodríguez recibió este miércoles en Londres de manos de la
princesa Ana de Inglaterra el prestigioso premio Whitley de
conservación.
Además de los ganadores anuales, entre los cuales se
encuentran el científico argentino José Sarasola y la bióloga
costarricense Ilena Zanella, la fundación Whitley premia con un
galardón especial "de oro" la dedicación de un científico a lo largo
de su vida.
Este es el premio recibido por Rodríguez, fundador de la
organización Provita e investigador del Instituto Venezolano
de Investigaciones Científicas.
Provita salvó de la extinción en la
venezolana Isla Margarita a una carismática especie de ave, la cotorra
margariteña, amenazada principalmente por su caza para el mercado de
mascotas.
El biólogo venezolano fue además elegido en 2016 presidente
de la Comisión de Supervivencia de Especies de la Unión para la Conservación de
la Naturaleza, UICN. Es el primer científico de fuera de Europa y Estados
Unidos en ejercer este cargo.
Poco antes de recibir su galardón en Londres, Jon Paul
Rodríguez habló con BBC Mundo.
¿Cuáles son las principales amenazas de la cotorra
margariteña?
Las dos principales amenazas a la cotorra margariteña son la
captura de pichones para el mercado local de mascotas y la destrucción de sus
zonas de reproducción por minas de arena a cielo abierto para su uso en
construcción.
¿Cómo lograste proteger a esta especie?
Nuestra principal estrategia es la protección de nidos para
prevenir su saqueo. La temporada empieza más o menos en abril y típicamente se
extiende hasta agosto o septiembre. Durante este período, nuestro equipo de
EcoGuardianes protege los nidos 24 horas al día y lleva un registro del número
de pichones en cada nido.
También trasladamos huevos de nidos de alto riesgo a las
zonas que podemos proteger mejor, donde una pareja de cotorras
"adopta" los huevos, logrando un mayor número de pichones volantones
por temporada.
En 2018 conseguimos que volaran 126 cotorras, el mayor número
logrado en una temporada desde el inicio del proyecto.
En cuanto a la deforestación de zonas de reproducción, una
vez que la arena se ha agotado, nos dedicamos a su restauración ecológica.
Los dueños de las areneras aportan la maquinaria necesaria
para la reconstrucción del cauce de las quebradas, mientras que el equipo de
Provita trabaja con gente de la península en la producción de arbolitos de
especies nativas.
Estudiantes de las escuelas y otros residentes locales
colectan las semillas y las germinan y cuidan en viveros comunitarios para su
posterior siembra en las quebradas.
¿Cómo nació tu pasión por comprender y proteger a otras
especies con las que compartimos el planeta?
Desde que era muy pequeño (5-6 años) pasé prácticamente todos
los fines de semana de mi infancia acampando y pescando con mi familia en las
playas de la costa caribeña venezolana.
Mi interés por la conservación marina fue fortalecido unos
años después por las películas de Jacques Cousteau.
Estudié biología en la Universidad Central de Venezuela con
la intención de ser biólogo marino, pero al poco tiempo de empezar la carrera
conocí al grupo de amigos que fundamos Provita. De ahí en adelante, tanto mi
carrera académica como conservacionista estuvo orientada a la conservación de
especies amenazadas.
¿Podrías contarnos sobre tu trabajo para lograr una lista
roja de ecosistemas amenazados?
En el año 2000, durante el Congreso Mundial para la
Naturaleza de la UICN en Amán (Jordania), estábamos celebrando la publicación
del "Libro Rojo de la Flora Venezolana" un año después que publicamos
la segunda edición del "Libro Rojo de la Fauna Venezolana".
Durante esa reunión, un colega venezolano me preguntó:
"Y el de ecosistemas, ¿cuándo lo publican?". Le expliqué que no
existían criterios y categorías de UICN para ecosistemas.
Incrédulo, me contestó: "Invéntenlos". Así empezó
en proceso que eventualmente llevó a la adopción de la lista formal por UICN en
mayo de 2014 (accesible en la web iucnrle.org).
Fue un proceso participativo que incluyó cientos de personas
en decenas de países.
Como presidente de la Comisión para la Supervivencia de
Especies de la UICN, ¿qué sientes cuando se dice que estamos en medio de la
sexta extinción masiva y las especies están desapareciendo a un ritmo hasta
1.000 veces más rápido?
¡Que tenemos que trabajar duro rápidamente!
