Por Daniel Lozano/ lanacion.com
CARACAS.- "No hay ningún tipo de negociación, es un
esfuerzo de Noruega. Es una simple invitación, como hoy [por ayer] vamos a
tener con el Grupo de Contacto". Juan
Guaidó , presidente encargado de Venezuela ,
se vio obligado a salir ayer a la palestra tras filtrarse el encuentro en Oslo
entre sus representantes y los mediadores noruegos, quienes también se
reunieron con una delegación gubernamental en un intento de buscar salidas al
laberinto nacional.
Una negociación llena de obstáculos, más allá de los términos
que se usen (diálogos, encuentros, avances), en medio de la arremetida
revolucionaria contra el Parlamento democrático. En la primera iniciativa, la
favorita del gobierno por su simbolismo, sus representantes y los enviados del
presidente del Parlamento se han reunido por separado con diplomáticos noruegos
en Oslo. En la segunda, promovida por el Grupo de Contacto de la Unión Europea
(UE) y países de la región, los diálogos por separado con una comisión de alto
nivel se retomaron ayer en Caracas. Estos son los que convocan más esperanzas
en la oposición y, además, los que más habían avanzado hasta el momento.
Para empezar, la desconfianza entre las partes es absoluta:
el chavismo ha usado tradicionalmente las negociaciones con la oposición para
ganar tiempo y para fomentar la división interna entre los distintos partidos
de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Un caballo de Troya que se desbocó
varias veces con daños severos para la unidad de la oposición.
Desde hace meses, enviados noruegos que intervinieron en el
proceso colombiano de paz han viajado a Caracas hasta concretar la reunión de
esta semana, a la que se sumó a última hora Stalin González, vicepresidente
segundo del Parlamento, que también encabeza los diálogos con el Grupo de
Contacto. El exdirigente universitario voló a Europa con urgencia, pese a que
es uno de los candidatos que maneja el gobierno para extender sus castigos
judiciales.
Noruega especializó a su diplomacia en la resolución de
conflictos basándose en el hermetismo total de todas las partes, roto con las
filtraciones producidas en las últimas horas. Algo que no ocurrió durante los
cuatro años de diálogos con las partes colombianas, en una cuasi guerra civil
que se prolongó durante medio siglo.
González se unió en Oslo a dos representantes personales de
Guaidó: el exacalde Gerardo Blyde, experto constitucionalista, y Fernando Martínez
Mottola, exministro de Carlos Andrés Pérez convertido hoy en uno de los
principales asesores del líder opositor.
La comisión revolucionaria estuvo conformada por Jorge
Rodríguez, vicepresidente de Comunicación, y por el gobernador Héctor Rodríguez,
uno de los delfines de Nicolás Maduro. El jefe revolucionario confirmó
indirectamente la presencia de Rodríguez en la capital noruega al afirmar que
"está cumpliendo una misión muy importante en el exterior". Fue un
comentario en el que no faltó la habitual sorna del mandatario.
Reconocimiento
Jorge Valero, embajador chavista ante la ONU, destacó ayer
que "hay conversaciones entre el gobierno bolivariano y los sectores
democráticos de la oposición", lo que significa a su vez un reconocimiento
tácito de Guaidó, acusado previamente de golpista, terrorista y autoproclamado.
En cambio, Valero deslizó que hay otra oposición
"belicista, terrorista y fascista, títeres del imperio
estadounidense", en un muy evidente intento de enemistar a Guaidó con sus
aliados. De hecho, los dos principales partidos de la oposición, Primero
Justicia y Acción Democrática, desconocían inicialmente el viaje a Europa de
los dos asesores del presidente del Parlamento.
"No nos prestaremos para llamados falsos", concluyó
Guaidó antes de reunirse con los enviados del Grupo de Contacto. Un mensaje
dirigido a los más radicales dentro de la oposición, que ya afilan sus
"espadas" para arremeter contra el presidente encargado. Los ataques
también proceden desde las filas opositoras más obedientes con el chavismo,
culpables de la filtración del encuentro en Oslo.
Lo acontecido en Oslo hasta ayer no pasó de una toma de
contacto, según explicaron diversas fuentes a LA NACION. El punto de partida de
la oposición es el mismo en ambas negociaciones: para llegar a las elecciones
libres y democráticas tienen que producirse el "cese de la
usurpación" y un gobierno de transición.
El gobierno de Maduro, por el contrario, asegura llegar con
la agenda abierta, pero no contempla la celebración de elecciones presidenciales
ni nada que les pueda arrebatar el poder casi absoluto. Su principal interés es
poner freno a las sanciones.
En el recuerdo permanece el fracaso de los diálogos de 2016,
en los que el Vaticano, que ofició de mediador, achacó a Nicolás Maduro el
incumplimiento de lo acordado. Otro fiasco histórico, el de Santo Domingo a
principios de 2018, impidió a la revolución "blanquear" las
elecciones presidenciales de mayo.
Las claves de las iniciativas
Noruega
Enviados del chavismo y la oposición se encuentran en Oslo a
instancias del gobierno noruego, que se ofreció de mediador para resolver la
crisis que enfrenta a los dos grupos
Objetivo
El líder opositor Juan Guaidó señaló que se trata de una
mediación planteada desde hace meses, pero que no negociará ninguna propuesta
que no sea la transición democrática
Secreto
Los contactos de las partes se iniciaron semanas atrás en
Cuba y ya se mantuvieron varias reuniones en un lugar secreto de Oslo con la
mediación de la cancillería noruega
Intención
Guaidó reveló que es la segunda vez que Noruega invita a
representantes de ambas partes con la intención de mediar "en una crisis
que tiene hoy proporciones mundiales"
Otras propuestas
El plan de Noruega se suma a otro de Canadá y el Grupo de
Contacto de países europeos y de la región, que buscan promover un diálogo en
Caracas entre el chavismo y la oposición