“Es una reafirmación de
la identidad que yo siempre he percibido pero que por durante muchos años me
dijeron que no era válida y no podía vivir”, comentó el joven tras recibir su
cédula de residencia.
Juan Diego
Córdoba. /
La Nación
Realizar un trámite en un banco, pedir ser atendido en un
centro médico o presentar una factura por servicios profesionales, representaba
todo un problema para Jess Márquez Gaspar, un hombre trans venezolano que tiene
cinco años de residir en Costa Rica.
La discriminación que aseguró haber sufrido en esos trámites,
quedarían en el pasado para el comunicador de 29 años, quien este lunes se
convirtió en el primer trans extranjero, cuyo cambio de nombre y género quedó
registrado en documentos oficiales.
“Tenía problemas y recibí mucha discriminación. Por ejemplo,
yo trabajo como consultor en comunicación, entonces de repente entregar una
factura con nombre de mujer presentándome yo como un hombre, con mi apariencia
masculina, me generaba muchísimos problemas”, mencionó el joven.
Luego de un año de reuniones, trámites y solicitudes, la
Dirección General de Migración y Extranjería le entregó la cédula de residencia
con nombre y género autopercibido. Jéssica pasó a llamarse Jess Márquez Gaspar.
Además, su documento de identidad migratorio (Dimex) ya no lo
identificará más como una mujer.
“Sentí una gran felicidad cuando recibí mi cédula de
residencia. Esto va a disminuir mucho la discriminación que enfrento y las
violaciones a mis derechos. Además es una reafirmación de la identidad que yo
siempre he percibido pero que por durante muchos años me dijeron que no era válida
y no podía vivir”, manifestó Jess.
Este es el primer documento de identidad para migrantes que
Migración y Extranjería emite según nombre y género autopercibido, luego de que
en enero del año pasado, Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenara al
país a permitir el matrimonio entre parejas del mismo sexo.
La opinión consultiva, además, urgió a garantizar todos los
derechos a la población sexualmente diversa, como el cambio de nombre y el
reconocimiento de su género autopercibido.
“Este es un paso importante de nuestro país en la protección
de los derechos humanos de todas las personas que convivimos en Costa Rica; una
forma más de integración a nuestro sociedad de las personas migrantes, sin
ninguna distinción, con acceso a una mejor calidad de vida”, manifestó la
directora de Migración, Raquel Vargas.