Estas notas tienen por objeto aportar al análisis de las
salidas posibles a la crisis de Venezuela. Con tal propósito abordo las
siguientes aristas:
- Lecciones
de otras transiciones para Venezuela (del libro Transiciones
Democráticas, Bitar y Lowenthal, Gutenberg Galaxia, 2016), formas de
salida de dictadores.
- Escenarios
posibles, y condiciones para que un gobierno de transición pueda gobernar.
- El
chavismo, su negativo impacto sobre el progresismo latinoamericano.
I. ¿Que enseñan las transiciones exitosas?
Sería osado afirmar qué hacer en Venezuela para un latinoamericano
que observa desde fuera. La historia del país es única, la complejidad de los
procesos es muy alta y la incertidumbre desconcertante. Resulta más útil
comparar con otros países que vivieron transiciones exitosas y extraer
lecciones útiles para trazar una estrategia que oriente la acción.
a) 10 lecciones extraídas de las nueve transiciones
Para el análisis que sigue, es necesario resaltar que las
transiciones de la dictadura a la democracia tienen dos características: son
prolongadas y son negociadas o pactadas, explícita o implícitamente. La
negociación o pacto necesita de una fuerza democrática sólida, movilizada y
combativa. Sin ellas no hay negociación ni pacto. Además, todas tienen
altibajos y siempre ocurren hechos no previstos. Cardoso, en su análisis de las
incertidumbres en la transición brasileña expresó: «cuando parece
llegar lo inevitable, surge lo inesperado».
Por cierto, no existe un manual. No todos los países tienen
las mismas características ni evolucionan de la misma forma entre dictadura y
democracia. Del estudio realizado con Abraham Lowenthal ya mencionado, se
deduce algunos rasgos comunes.
Enseñanza 1. Combatir y ampliar la base de apoyo. En las transiciones
exitosas los lideres actúan simultáneamente en dos direcciones. Primero,
combatir al gobierno autoritario, confrontar la represión, denunciar las
violaciones a los derechos humanos, movilizar a la ciudadanía. Al mismo tiempo
aprovechar cada oportunidad de avanzar, aunque sea parcialmente, para ganar
posiciones. En general se descartan las opciones maximalistas. Así, el cerco se
va corriendo y se van abriendo nuevas posibilidades.
Enseñanza 2. Proyectar una visión positiva del futuro. En todos los
casos la gente acumula gran indignación y crítica a la situación existente, por
el hambre, el desempleo, la falta de esperanzas, la represión. Sin embargo,
junto a la denuncia de las penurias es indispensable levantar una propuesta
atractiva y optimista de futuro. Un obstáculo que se debe vencer es el temor de
la gente.
Enseñanza 3. Promover la convergencia de las fuerzas opositoras y crear
coaliciones. Una característica común de los liderazgos exitosos es el esfuerzo
por convenir bases comunes entre distintos sectores para configurar una mayoría
política y social, que sustente un programa viable y aceptado por las partes.
La tarea se ha cumplido de distinta forma en cada caso, dependiendo de las
habilidades del liderazgo.
Enseñanza 4. Creación y protección de los espacios de diálogo. Las
experiencias de Sudáfrica y Polonia son ilustrativas, se llevaron a cabo
reuniones, incluso secretas, con el propósito conocer los puntos de vista,
preocupaciones, temores y propósitos del otro, explorar bases comunes y generar
alguna confianza. Sin estos espacios resulta difícil avanzar. Las materias se
airean por la prensa terminan rigidizando las posiciones, entran a predominar
posturas extremas, de un lado y otro. Conversar es esencial, incluso en medio
de confrontación entre oposición y gobierno.
Enseñanza 5. Contar con una Constitución que garantice derechos
democráticos. En la mayoría de las transiciones a la democracia se ha cambiado
la Constitución para garantizar e incorporar derechos políticos y sociales,
asegurar elecciones libres, equilibrio de poderes, Independencia del poder
judicial, subordinación de las fuerzas armadas, y otros aspectos que resguarden
la convivencia y sostengan un pacto social. Esta materia pareciera no tener
prioridad en el caso venezolano, en tanto la Constitución ha sido proclamada
por todos y defendida por la oposición.
Enseñanza 6. La plena subordinación militar a la autoridad civil y la
separación de las policías de la tuición de la fuerza armada. En algunos casos,
el nuevo gobierno democrático debió permanecer en permanente alerta ante el
riesgo de irrupción de grupos de la Fuerzas Armadas que pretendían volver a la
situación de predominio militar. Son interesantes los casos de España (Tejero y
después que asume Felipe González), también la situación de Filipinas incluso
bajo la presidencia de quien fuera ministro de defensa de la presidenta Corazón
Aquino, el general Fidel Ramos. En los últimos años la intervención de
militares ha decrecido por el repudio mundial y los instrumentos
internacionales que sancionan crímenes (Corte Penal Internacional). En todas
las transiciones se buscan disponer de un organismo de inteligencia que provea
de información a los nuevos gobiernos democráticos.
Enseñanza 7. Impulsar una justicia transicional que aborde las
violaciones a los derechos humanos y la corrupción. Los países estudiados
enfrentaron de manera diversa esta realidad. En el caso de Chile, se constituyó
la comisión de Verdad y Justicia, y los crímenes registrados se
transfirieron a la justicia, avanzándose en muchos procesos y condenas de
violadores de derechos humanos. Sudáfrica creó una instancia de similar nombre,
pero solo solicitó a los acusados reconocer públicamente la verdad, como forma
de reparación a las víctimas, sin realizar juicios. En Polonia, el primer
ministro, convenido entre Walesa y Jaruselski, definió la llamada de «línea
gruesa» denotando que actuaría con firmeza en adelante, sin revisar los
casos hacia atrás. En otros países, como España y Brasil, se dictaron leyes de
amnistía. En suma, se trata de una decisión muy delicada, y cada país debe
conciliar dos objetivos esenciales: la realización de justicia, y alivio a las
víctimas, y la necesidad de reducir riesgos de retroceso.
Enseñanza 8. Afianzar partidos políticos o crear nuevos cuando no los
hay. Las dictaduras y gobiernos autoritarios intentan destruir los partidos, a
todos o a los adversarios. En las transiciones exitosas, los líderes han creado
partidos políticos o reforzado los existentes, a fin de evitar la
fragmentación, y agruparlos en coaliciones. Cuando esa tarea resultó
infructuosa, los avances democráticos fueron lentos o no ocurrieron. Un ejemplo
es Egipto. La falta de tradición democrática mantuvo instituciones con
apariencia de partidos, que tenían muy poca base social y territorial. La mayor
parte de los dirigentes de esas organizaciones pensaron que a la caída de
Mubarak se abría la oportunidad de devenir presidente de la República. La única
fuerza organizada era la hermandad musulmana, que finalmente
triunfó en las elecciones, y los adversarios seculares y liberales no lograron
ponerse de acuerdo. A poco andar el impulso democrático se frustró y arreció
una intervención militar que aún puede durar muchos años.
Enseñanza 9. Promover una política económica que saque de la crisis, la
miseria y la inflación, si fuere posible, antes de un retorno a la democracia.
Si bien esta es una materia poco analizada en las transiciones a la democracia,
sin duda hay una interacción entre política y economía. Hay casos, como el
español, que condujeron a los llamados Pactos de la Moncloa, que tenían por
propósito estabilizar la economía de manera de generar condiciones propicias
para el desarrollo de la democracia en su fase inicial. El caso de Indonesia
muestra como la crisis financiera asiática obligó al presidente Suharto a
renunciar a su cargo, después de 30 años de gobierno. En ese caso lo sucedió su
vicepresidente, quien tuvo la inteligencia de lanzar una política de liberación
de presos políticos, la formación y el ejercicio de los partidos políticos,
eliminando barreras a la libertad de expresión.
Con frecuencia, los gobiernos de transición, que anteceden a
una elección democrática, juegan un papel importante para reducir la magnitud
de la crisis y facilitar el camino para que el gobierno elegido pueda avanzar.
Enseñanza 10. El apoyo internacional tiene eficacia en la medida que hubo
una oposición interna unida, que definía la estrategia y establecía las formas
de apoyo externo. Todos los líderes consultados en nuestro estudio rechazaron
una interferencia extranjera inconsulta. El apoyo internacional hoy día es más
fácil de coordinar (la mayoría de las dictaduras que terminaron en las décadas
anteriores tuvieron lugar durante la guerra fría y por tanto los espacios de
maniobra fueron más estrechos). Este apoyo internacional es eficaz cuando se
suma a una estrategia de las fuerzas democráticas para dar una salida no
violenta.
b) Cómo han salido otros dictadores
Las experiencias de transición registran distintas formas de
salida del dictador o del gobierno autoritario.
En el caso de Filipinas, el dictador fue removido en un helicóptero de la Fuerza Aérea de EEUU desde su palacio presidencial, y sacado fuera el país. Encontrándose debilitado y acosado, el dictador Marcos convocó a elecciones presidenciales anticipadas. Marcos se declaró triunfador y se le acuso de fraude. La presión en las calles a favor de la candidata opositora, Corazón Aquino, se tornó insostenible, la iglesia y grupos empresariales apoyaron, y surgieron divisiones en las FFAA. El general Fidel Ramos, encargado de la Policía, rompió con Marcos, se parapetó en un edificio, y cuando Marcos ordenó su arresto, fue protegido por partidarios de Corazón Aquino. Marcos, incapaz de sostenerse, fue sacado de su palacio presidencial en un helicóptero de la fuerza aérea de ese país, para llevarlo al exilio. Asumió Corazón Aquino, nombró ministro de defensa al general Fidel Ramos, quien se había desempeñado como jefe de la policía en tiempos de la dictadura.
En el caso de Filipinas, el dictador fue removido en un helicóptero de la Fuerza Aérea de EEUU desde su palacio presidencial, y sacado fuera el país. Encontrándose debilitado y acosado, el dictador Marcos convocó a elecciones presidenciales anticipadas. Marcos se declaró triunfador y se le acuso de fraude. La presión en las calles a favor de la candidata opositora, Corazón Aquino, se tornó insostenible, la iglesia y grupos empresariales apoyaron, y surgieron divisiones en las FFAA. El general Fidel Ramos, encargado de la Policía, rompió con Marcos, se parapetó en un edificio, y cuando Marcos ordenó su arresto, fue protegido por partidarios de Corazón Aquino. Marcos, incapaz de sostenerse, fue sacado de su palacio presidencial en un helicóptero de la fuerza aérea de ese país, para llevarlo al exilio. Asumió Corazón Aquino, nombró ministro de defensa al general Fidel Ramos, quien se había desempeñado como jefe de la policía en tiempos de la dictadura.
En otros casos, como Chile, la oposición democrática no tuvo
otra opción que intentar el triunfo en un plebiscito contemplado en la
Constitución de Pinochet. Esa misma constitución establecía que si el dictador
perdía, permanecería ocho años como comandante en jefe del Ejército. Y así
ocurrió.
En los casos de Brasil y España, desde los partidarios de la
dictadura surgieron fuerzas partidarias de abrirse. En el caso de Brasil, la
dictadura cerró la posibilidad de elecciones directas y la oposición debió
convenir una elección indirecta apoyando a dos figuras moderadas, una opositora
otra gobiernista: Tancredo Neves y José Sarney. Luego de la muerte prematura de
Tancredo Neves, asumió la presidencia el vicepresidente senador Sarney. En el
caso de España, producida la muerte del dictador Franco, Adolfo Suárez, con el
apoyo del rey, logró modificaciones constitucionales que permitieron una
elección, y esto fue conversado con sectores de la oposición.
En el caso de Indonesia, a la renuncia del día dictador
Suharto lo sustituyó el vicepresidente Habibi, quien en un plazo de dos años
realizó reformas que dieron garantía a la oposición de una elección libre.
Polonia es un caso de interés porque la primera apertura
democrática acontece antes de la caída del Muro de Berlín y de la disolución de
la Unión Soviética, en 1991. Los acuerdos de 1988 permitieron la primera
elección, gracias al movimiento Solidaridad, al apoyo del Papa Wojtyla y a la
flexibilidad de Gorbachov. La Unión Europea fue esencial para orientar la
transición. La salida de las tropas soviéticas hizo el resto.
Sudáfrica es el caso más apasionante. El presidente De Klerk
llevó a cabo conversaciones con Mandela en la cárcel y con Mbeki y otros
dirigentes en el exterior.
El caso de Venezuela tiene un agravante, que no se dio en los
otros casos: los niveles de corrupción y posibles conexiones con grupos
paramilitares (ELN) y grupos criminales ligados al narcotráfico. Esta situación
induciría a los grupos de control a aferrarse al poder, temiendo perder todo y
terminar perseguidos judicialmente. ¿Maduro resistirá, se inmolará, se iría a
Cuba, o solo buscará salir y quedar protegido?
II. ¿Cuáles de estas experiencias pueden servir y qué
escenarios son plausibles en Venezuela?
a) Algunos rasgos que son únicos de Venezuela
Casi todas las transiciones presentan rasgos comunes. En el
caso de Venezuela hay algunos factores particulares.
- Primero,
el Estado detenta un poder económico casi total, dejando muy poco margen
para que otros sectores de la vida nacional puedan operar con cierta
autonomía económica. Es difícil encontrar un país que dependa en medida
tan alta de un solo producto, el petróleo, tanto en sus exportaciones como
en los ingresos fiscales, con la consiguiente altísima vulnerabilidad.
- Segundo,
no se conoce otro fracaso económico tan descomunal. No existe ningún
precedente de un país rico que termine con hambre, sin medicamentos, sin
abastecimiento regular de electricidad y agua, emigrando por millones.
Además, el gobierno está asolado por la corrupción y la inseguridad.
- Tercero,
no es una transición clásica de dictadura a la democracia, sino una
regresión de democracia a dictadura. Deslizándose en la ambigüedad, se van
socavando las instituciones democráticas, terminando con la separación de
poderes, controlando los medios de comunicación y reprimiendo a
opositores.
b) Cuatro escenarios post 23 de enero 2019
Entonces, surgieron tres hechos nuevos:
Primero, es la primera vez que se constituye un poder
alternativo al gobierno de Maduro, con suficiente fuerza para desafiarlo.
Segundo, ha emergido un líder serio, con un estilo moderno y espíritu
democrático. Tercero, la oposición actúa unida, en torno a una estrategia, y
cuenta con gran respaldo internacional para iniciar un gobierno de transición,
sin Maduro, que culmine con elecciones libres.
- Escenario
1. Resistencia y Atrincheramiento
Es de baja probabilidad, pero la resignación, el desgaste, la
depresión, el hambre pueden mantener a un pueblo dividido, exangüe, esperando.
La situación continuaría agravándose, el caos económico
social acumulado y las medidas económicas externas provocan creciente asfixia
de gobierno. La impaciencia de algunos podría desatar una intervención militar
de peligrosas consecuencias para la restauración democrática Ni la UN, ni la
Unión Europea, ni el grupo de Lima acepta envío de tropas. Se requerirá de una
acción coordinada de la Unión Europea y los países latinoamericanos, apoyando a
la oposición venezolana.
Existe el riesgo de división opositora, es clave mantener
cohesión y tener flexibilidad para encarar alternativas. Los actores
internacionales deben elevar la presión y al mismo tiempo crear espacios de
conversación y negociación.
- Escenario
2. Cambio en el seno de las fuerzas de gobierno
Reemplazo de Maduro por otro personero de su coalición. Las
FA, respaldadas por un grupo de dirigentes del PSUV y del chavismo original,
podrían inducir la renuncia de Maduro y su reemplazo por una nueva autoridad
que encabece un gobierno de transición. Numerosos factores pueden empujar a
esta salida: crisis económica y social profunda y agravándose, sanciones
internacionales crecientes, oposición activa y ciudadanía en la calle,
desprestigio del chavismo. Algunos evaluarían que el daño al legado de Chávez
seria demoledor e irrecuperable si se mantiene Maduro. El nuevo gobierno
anuncia elecciones, entretanto intenta algunas medidas de emergencia para
amortiguar la caída. Esta via sometería a la oposición a un dilema, entre los
que quieren cambios abruptos y lo que estarían dispuestos a aceptar una
transición iniciada desde el gobierno como el mal menor.
En Indonesia, al momento de la renuncia de Suharto, después
de 30 años de dictadura y en medio de la crisis financiera asiática, lo sucedió
el vicepresidente Habibie. Este puso en marcha reformas importantes y convocó a
elecciones. Otro caso similar ocurrió en Perú, luego de la crisis de gobierno
de Fujimori, cuando asumió Valentín Paniagua, elegido por el Congreso. Ejerció
8 meses, estableció condiciones para la elección que dio por vencedor a Toledo.
Por cierto, la situación económica y política no guarda relación con el
desastre en Venezuela.
- Escenario
3. El gobierno colapsa
Salida de Maduro, sin reemplazo. La crisis desborda al
gobierno y las presiones empujan al abandono. Se recurre a la sucesión
constitucional. El nuevo presidente encargado constituye un gobierno de
transición y debe resolver si llama a sectores del chavismo para sostener la
gobernabilidad. Todo esto depende, obviamente, de los militares. En este
escenario, puede producirse descontrol si no hay respaldo institucional de las
fuerzas armadas y la policía, y los desplazados cuestionan la legitimidad o
recurren a la violencia.
- Escenario
4. Pacto y transición
Una transición convenida entre un sector del PSUV y la
oposición, con una tercera persona. Este escenario tendría alguna posibilidad
si surge alguna capacidad política para dialogar entre personeros de ambos sectores,
en medio de una pugna frontal. Tal escenario es más difícil que ocurra si no
hay mediadores internacionales que presionen y avalen. Asimismo, un
entendimiento debe incluir ciertas garantías a los que abandonan el poder.
c) Condiciones para facilitar la gobernabilidad en la
transición
Han sido exitosas aquellas transiciones que se sustentan en
un acuerdo, explícito o implícito, que proporcione gobernabilidad a quien
resulte elegido después. Eso supone convenir un plan que involucre y comprometa
a ambos adversarios políticos, que contenga un programa de emergencia. La
cuestión del orden público, en medio de una crisis social y económica de esta
envergadura, requiere neutralizar a cualquier grupo que intente alterar la
convivencia y supone el respaldo de la fuerza armada y la policía.
Es evidente la necesidad de conocer los factores que
determinan el comportamiento militar. Se suelen señalar múltiples hipótesis.
Para explicar el respaldo a Maduro se menciona el compromiso de defender los
principios y el legado de Chávez; el control del ejército por un grupo reducido
de generales, apoyados por los servicios de inteligencia cubanos; corrupción y
temor a dejar el poder. Por otro lado se señala el descontento por la escasez y
las penurias de las familias; deserción alta; preocupación por el
debilitamiento del país. La cuestión militar es decisiva para realizar una
transición, y una enseñanza de otras experiencias es definir con nitidez una
política institucional hacia las FFAA.
Además, es esencial combinar la denuncia y la movilización
social con la proyección de un futuro mejor, un espíritu de convivencia, que
disminuya la polarización, reduzca la odiosidad y ponga por delante una tarea
común a toda la sociedad venezolana.
Cualquiera sea la salida pacífica es esencial que el gobierno
de transición apunte a tres objetivos:
- cambios
urgentes que garanticen elecciones libres (Consejo Nacional Electoral,
Tribunal Supremo de Justicia, padrón electoral, acceso a medios de
comunicación)
- medidas
económicas y sociales, ayuda humanitaria y apoyo financiero internacional
para iniciar una recuperación
- orden
público, paz interior.
Aunque el escenario 4 aparece hoy con la probabilidad más
baja, es, a mi juicio, el más deseable para conseguir gobernabilidad de la
transición, transición que durará largo tiempo. El régimen democrático y la
plena vigencia del estado de derecho dará las garantías constitucionales, y el
pueblo resolverá a través del voto. Pero alcanzar ese punto requiere de algunas
confianzas básicas y la concordancia en objetivos fundamentales, económicos,
sociales e institucionales, entre los principales actores políticos. Al igual
que en Siria, las grandes potencias priorizan sus intereses geopolíticos y
acomodan sus comportamientos a las conveniencias domésticas. Las consecuencias
de un desastre humanitario mayor son inminentes, con hambre, aumento de la
mortalidad infantil, materna, infecciones, desesperación. También crece a
diario el riesgo de confrontación, intervención de grupos armados.
Solo se logrará una salida democrática en base a una
oposición venezolana democrática fuerte, una movilización social sostenida, y
con la meta de organizar un gobierno de transición amplio e inclusivo, sin
Maduro. A ello debieran contribuir las fuerzas internacionales realmente
democráticas.
III. Proyección de la experiencia de Chávez en América Latina
El chavismo pudo atraer a algunos latinoamericanos al
comienzo. Pero hoy es icono de fracaso total. No tendrá influencia en el
futuro. Su memoria solo favorecerá a los sectores conservadores, entregándoles
argumentos para oponerse a los cambios que propician los sectores progresistas
latinoamericanos.
¿Cómo evolucionó la imagen del chavismo en America Latina?
Al comienzo hubo desconocimiento y predominó la indiferencia.
Chávez provocó polémica, pero su personalidad con cierto carisma y sus
políticas social e internacional, neutralizaron los errores y ocultaron la
tendencia al deterioro. La percepción más nítida de decadencia ocurrió a partir
de la asunción de Maduro. Se acentuó a medida que éste procedía
autoritariamente para concentrar el poder y aplastar a los opositores,
irrespetando los procedimientos democráticos, utilizando el amedrentamiento,
prisión. Al mismo tiempo, las condiciones de vida se agravaban, la miseria, las
colas, la falta de alimentos y medicamentos, la delincuencia y el relato de los
emigrantes encendió las luces rojas.
¿Por qué fue tardía la reacción latinoamericana?
La destrucción democrática y el desastre económico fueron
percibidos en toda su magnitud cuando el deterioro ya era sustancial, a partir
de 2015-16.
A lo menos tres razones explican esa apreciación inicial
ambigua en los partidos y gobiernos de America Latina. Primero, Chávez tocó la
fibra del antimperialismo que, aunque desgastada, todavía resuena. Segundo,
prestó apoyo a países de menor desarrollo, especialmente del Caribe y
Centroamérica lo que le otorgó una impronta latinoamericanista. Tercero,
impulsó una política social, creó las «misiones»,desplegó médicos
cubanos en los barrios pobres, entre otras. También le favoreció la actitud de
gobiernos como el argentino, con los Kirchner, Brasil con el PT, y los países
del ALBA (Ecuador con Correa, Nicaragua con Ortega, Bolivia con Evo Morales,
más Cuba). Maduro heredó este impulso y logra vivir a la sombra de Chávez. El
triunfo opositor en la elección de la Asamblea Nacional, 2015, le dio un nuevo
aire de legitimidad, mostrando que la democracia funcionaba y la oposición
lograba triunfar en una importante elección. La división opositora también
abonó a favor del gobierno.
A partir de su decisión de liquidar a la Asamblea Nacional y
luego de la caída de los precios del petróleo, sumado a un manejo económico
autodestructivo, el chavismo con Maduro se descarriló, y se alejó de cualquier
principio autentico de socialismo, democracia, bienestar, libertad, como había
intentado proyectarse. Termina como el caso más lamentable de regresión
democrática, autoritarismo, ineptitud, desastre económico y desprecio por las
penurias de su pueblo.
El desastre resuena en America Latina
En las campañas electorales se ha usado y se seguirá
empleando la experiencia del llamado socialismo del siglo XXI para
denostar a los sectores políticos que proponen reformas sociales, que propugnan
los derechos sociales, de la mujer, la reducción de la desigualdad, las
reformas de salud, tributaria, del medio ambiente.
Que esa experiencia se vista con el ropaje del socialismo
democrático, del cambio social y se presente como una lucha contra los grupos
poderosos, además de ser una deformación de la realidad, provoca un daño enorme
a la política latinoamericana y es un aliento a posiciones de extrema derecha.
Por ello es fundamental que las izquierdas responsables, la
centro izquierda, los social demócratas y social cristianos, afirmen que Maduro
NO es una persona de izquierda, No puede serlo quien es indiferente y
despectivo ante el sufrimiento de su pueblo, impulsor de la corrupción y la
violencia, y destructor de las instituciones y de la cultura y la convivencia
democráticas.
Este ejemplo nos advierte que las experiencias de regresión
democrática, de democracia a dictadura, son distintas de las transiciones de
dictadura a democracia. Son procesos híbridos, ambiguos, que a ratos nublan la
vista. Las regresiones graduales, difusas, solapadas requieren de otros
mecanismos para anticipar y contener. Es imprescindible aprender, enfrentar
temprano a los regímenes que propician una regresión al autoritarismo, y
establecer índices continuos de medición de la calidad de la democracia. Es
esencial encender a tempo las alarmas y concordar nuevas medidas colectivas
para contener y sancionar a los que rompen las reglas del estado de Derecho. No
basta con las que existen hoy.
*Sergio Bitar es un destacado político e intelectual chileno.
Prisionero político durante un año tras el golpe de Estado de Pinochet, al
recobrar la libertad sufrió exilio. Ministro de Minería con Allende (1973), de
Educación bajo la presidencia de Lagos (2003-2006) y de Obras Públicas en el
Gobierno de Bachelet (2008-2010). Fue Senador y es presidente del Consejo
Chileno de Prospectiva y Estrategia.
