Andrés Manuel López Obrador, es el más popular
de América y Nicolás Maduro, con 15 puntos, es el más impopular, según un
estudio comparativo de Mitofsky.
CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — El presidente de México, Andrés Manuel López
Obrador, es el más popular de América por su prolongada campaña anticorrupción
que lo llevó al Palacio Nacional, dijo a Sputnik el experto en opinión pública
Roy Campos, titular de la firma Consulta Mitofsky.
"Su
elevado nivel de aprobación de 67% se debe en buena parte a su trabajo como
gran comunicador de sus ideas, repite constantemente qué tan corruptos eran los
mandatarios anteriores", afirmó el experto encuestador.
A sus 100 días de Gobierno,
López Obrador se coloca en el continente americano arriba del peruano Martín
Vizcarra, quien tiene 63%.
Vizcarra
lleva casi un año como presidente tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski
(2016-2018), acusado de corrupción.
López Obrador
también está por encima del recién electo presidente salvadoreño Nayib Bukele,
que tiene 60%.
El líder de
la izquierda nacionalista mexicana "ha construido su reputación de hombre
honesto que quiere apoyar a la gente, así puede mantener la popularidad de sus
programas sociales", indicó Campos.
López Obrador
reconoció el martes, en su conferencia de prensa diaria, que se repite al
hablar "pero no tanto", indicó que tiene que hacerlo para "estar
reafirmando criterios y principios, un escritor no debe repetirse, pero un
dirigente político sí porque es parte del trabajo de concientización".
En el mundo,
López Obrador es más popular que el presidente ruso Vladímir Putin, que logra
64 puntos y solo lo superan dos figuras: el filipino Rodrigo Duterte con
81% y el portugués Marcelo Rebelo de Souza con 71, según la escala de
Mitofsky que se apoya en otros sondeos afines.
En el extremo
inferior de la tabla aparecen los más impopulares, con menos de 20 puntos de
aprobación: el argentino Mauricio Macri, con 19%, el guatemalteco Jimmy Morales
con 16, y en último
lugar el venezolano Nicolás Maduro, con 15 puntos, según un estudio comparativo
de Mitofsky.
"La popularidad no se construye en el Gobierno, sino que se acumula
antes de llegar al poder, por eso no se puede hablar de la popularidad sin
entender el mecanismo de su construcción", afirmó Campos.
Tanto el
salvadoreño Bukele o la nueva candidata presidencial guatemalteca Thelma
Aldana, exfiscal y expresidenta de la Corte Suprema de Justicia, "fueron
construyendo su popularidad, y cuando un mandatario entra al Gobierno siendo
resultado de la alternancia es mayor la aprobación".
Popularidad y
alternancias
La mayor
parte de los presidentes populares fueron resultado de alternancias en el
poder, indicó.
Hugo Chávez
(1999-2013) en Venezuela puso fin en enero de 1999 a cuatro décadas de
bipartidismo, Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) fue el primer presidente de
izquierda en Brasil en octubre de 2002, y el derechista Álvaro Uribe (2002-2006
y 2006-2010) llegó con su movimiento "Primero Colombia" en agosto de
ese mismo año.
Hace muchos
años, cuando Mitofsky comenzó a construir este ranking "había tres
estrellas populares en el firmamento de América: Chávez, Lula, y Uribe, los
tres presidentes de alternancia", reseña el responsable de la
encuestadora.
"Los tres no tenían el mismo singo ideológico, ni todos eran de
izquierda ni todos de derecha, la popularidad no tiene nada que ver con la
ideología, pero sí con la alternancia", subraya el experto.
Los
mandatarios de alternancia generan una popularidad de entrada y la mantienen,
"mientras la gente perciba que no abandonaron sus causas por las que
llegaron a la presidencia", acota.
Cuando Chávez
era popular, les recordaba siempre a los venezolanos "que no olvidaban que
no todo tiempo anterior fue mejor, que llegó al Palacio de Miraflores por los
malos gobiernos, que acusaba de corruptos" de la Cuarta República
(1959-1989) el bipartidismo de socialdemócratas y democristianos, dijo Campos.
De paso
juraba que "nunca más volverán", para recordar los tiempos de otros
presidentes como Carlos Andrés Pérez (1974-1979 y 1989-1993), que fue procesado
por corrupción.
"En aquella época todos se articulaban con el relato populista de
ayudar a la gente, combatir la pobreza, ofrecer ayuda directa de la
presidencia, sin intermediarios", reseñó el analista.
Hoy la
bandera que está al tope de la popularidad en América es el combate a la
corrupción, como Donald Trump, que habla de "secar el pantano" de las
élites estadounidenses de Washington.
En el caso de
López Obrador él mismo se encarga, todos los días, de que el ciudadano lo
recuerde, "que llegó para acabar con los corruptos y los
ineficientes".
Por lo tanto,
si la ciudadanía no recuerda esas razones empezará a perder popularidad, afirmó
Campos.
Asimismo,
"si se genera desempleo y la inseguridad no se controla va a comenzar a
ser castigado", por esa razón su mensaje es reiterativo, agregó.
"Mediante ese proceso nos recuerda que llegó al Palacio Nacional por
una causa y siempre nos lo recuerda, que su misión es ayudar a los pobres para
posicionar en la mente las referencias de los anteriores gobiernos",
subrayó el presidente de la encuestadora.
Los dos
elementos constantes en su relato son: por qué llegó y para qué llegó al Poder
Ejecutivo, con la premisa adicional de que "por el bien de todos primero
los pobres".
El tiempo de
duración de la popularidad siempre dependerá de mantener ese relato en las
conferencias de prensa que López Obrador realiza a diario, afirmó el experto.
