El Papa
exculpó al sacerdote y poeta nicaragüense de las censuras canónicas
Treinta y
cinco años después, el Vaticano levanta el castigo al religioso y otrora
militante del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Tras conocer la
noticia, Cardenal celebró una misa desde la cama del hospital.
El sacerdote
y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal fue “absuelto de todas las censuras
canónicas impuestas” de acuerdo a una decisión adoptada ahora por el papa
Francisco 35 años después de que Juan Pablo II lo castigara, en 1984, con la
suspensión “del ministerio debido a su militancia política” en el Frente
Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Cardenal, que actualmente tiene 94
años de edad, se encuentra internado en el Hospital Vivian Pellas de la capital
nicaragüense afectado por una infección renal y si bien su estado de salud es
delicado, no requiere cuidados intensivos. Esta es la quinta ocasión que el
poeta nicaragüense ingresa a un sanatorio en los últimos 14 meses.
A través de
un comunicado el nuncio apostólico (embajador del Vaticano) en Nicaragua,
Stanislaw Waldemar Sommertag, informó que el Papa adoptó la decisión teniendo
en cuenta que “el religioso aceptó la pena canónica que le fue impuesta y se ha
atenido siempre a ella, sin llevar a cabo ninguna actividad pastoral. Además,
había abandonado desde hace muchos años todo compromiso político”, señala la declaración
oficial de la Santa Sede.
A raíz de la
sanción eclesiástica que le fue aplicada Cardenal no realizó actividades
pastorales, no celebró la liturgia sacramental ni impartió ningún otro
sacramento durante los últimos 35 años.
Una vez
conocida la absolución, que ya le había sido adelantada el domingo último,
Cardenal celebró la misa inmediatamente desde su cama en el hospital, según
consta en videos y fotos difundidas en redes sociales por personas cercanas al
sacerdote.
En 1984 el
papa Juan Pablo II le impuso la pena eclesiástica a Ernesto Cardenal, a su
hermano Fernando, sacerdote jesuita, y al cura Miguel D’Escoto, dado que los
tres estaban enrolados en el FSLN y ocuparon cargos ministeriales en el
gobierno que entonces encabezada Daniel Ortega, quien también ahora ejerce la
presidencia de Nicaragua. En aquella ocasión y por similares motivos también
fue castigado eclesiásticamente el cura Edgard Parrales, quien renunció al
sacerdocio en 1985 para dedicarse a la abogacía y la docencia.
En 1983, cuando
el Papa polaco visitó Nicaragua se produjo una foto a través de la cual Juan
Pablo II anticipó lo que luego se transformaría en una sanción. En el
aeropuerto de Managua, de rodillas, Ernesto Cardenal saludó al Papa mientras
Karol Wojtila lo señalaba admonitoriamente con su dedo índice. Fue una imagen
que recorrió el mundo y adelantó lo que luego sería la pena eclesiástica.
En agosto de
2014, Francisco ya había levantado las penas contra Fernando Cardenal, ex
Ministro de Educación del sandinismo, que falleció posteriormente en febrero de
2016. Fernando Cardenal había renunciado al sandinismo en 1990 y desde 1997 se
había reintegrado a la Compañía de Jesús. Algo similar sucedió con D’Escoto, ex
canciller del sandinismo, absuelto por Francisco en 2014, cuando el propio cura
lo solicitó. Murió el 8 de junio de 2017.
Las sanciones
contra los sacerdotes que fueron importantes cuadros del sandinismo formaron
parte de una ofensiva contra los voceros de la denominada “teología de la
liberación” latinoamericana que fue impulsada por los sectores más
conservadores de la Iglesia Católica y avalada por Juan Pablo II, hoy declarado
santo por Francisco.
Ahora, un mes
antes de su última internación por motivos de salud, Ernesto Cardenal publicó
su libro Hijos de las estrellas, y anunció otro posible poemario en breve. El
escritor, que como religioso forma parte de una congregación monástica (los
trapenses) es unos de los literatos nicaragüenses más reconocidos y premiados a
nivel internacional. Sus primeras obras fueron Ansias y lengua de la poesía
nueva nicaragüense (1948), Hora 0 (1956) y Epigramas (1961). En 1965 publicó
Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, en (1967) Salmos y en 1975 El
Evangelio en Solentiname, en una producción literaria que se extiende hasta la
actualidad.
Las obras de
Cardenal han sido traducidas a veinte lenguas y el autor recibió numerosas
distinciones por su trabajo. El gobierno de Francia le concedió la Legión de
Honor en Grado de Oficial, en diciembre pasado recibió el Premio Internacional
Mario Benedetti, que otorga Uruguay, en 2009 el Premio Iberoamericano de Poesía
Pablo Neruda y en 2012 el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. En el
2010 fue propuesto al Premio Nobel de Literatura.
En 2014, en
una entrevista que le realizó la televisión alemana después de recibir en
Berlín el premio Theodor Wanner, Ernesto Cardenal afirmó que “el papa Francisco
está haciendo una revolución” en la Iglesia Católica.
