Esteban
ROJAS /AFP
"¡El que
tenga bolas, agarre un fusil!", arengaba un hombre a la cabeza de una
caravana de partidarios chavistas, muchos armados, que este lunes prometieron
defender a sangre y fuego el nuevo mandato de Nicolás Maduro.
Los llamados
"colectivos" hicieron una juramentación simbólica de Maduro, con
retratos del mandatario y de su fallecido antecesor Hugo Chávez, frente a la
sede del Parlamento, cuya mayoría opositora declaró "ilegítimo y
usurpador" al gobernante el pasado sábado.
Autos,
motocicletas y camiones, algunos con hombres encapuchados y armados, cruzaron
enormes barriadas de Caracas para respaldar a Maduro de cara a su
juramentación, prevista para el jueves ante el Tribunal Supremo de Justicia.
"Todo
aquel que tenga bolas, fusil en mano, debe dar la cara. Somos cuerpos
combatientes, formados militarmente, armados para este peo (conflicto). Sin
miedo", dijo Jorge Navas, jefe de una de las agrupaciones, en un discurso
frente al Cuartel de la Montaña, donde está la tumba de Chávez, fallecido en
2013.
"Acá
vamos revolucionarios, no delincuentes", se defendió Navas -vestido de
negro con un brazalete tricolor- durante la ruta entre los emblemáticos barrios
populares 23 de Enero y Catia.
Los vehículos
avanzaron en medio de arengas, música y fuegos artificiales.
Los
colectivos son grupos civiles asentados en comunidades pobres, donde aseguran
desarrollar actividades productivas, aunque la oposición los denuncia como
paramilitares del gobierno.
El sábado
pasado, en el inicio de la legislatura, el nuevo presidente del Parlamento,
Juan Guaidó, declaró a Maduro como "usurpador" una vez inicie su
segundo período (2019-2025) y se comprometió a generar condiciones para un
"gobierno de transición" que llame a elecciones.
Un día antes,
el Grupo de Lima, con respaldo de Estados Unidos, había pedido al presidente
venezolano abstenerse de tomar posesión y transferir el poder al Parlamento
hasta que se realicen "elecciones democráticas".
-
"Negociar nunca" -
"¡Hasta
la victoria siempre!", clamó Valentín Santana, líder de un poderoso
colectivo en el 23 de Enero, tras dirigir la juramentación simbólica.
Solicitado
por las autoridades por homicidio y otros delitos, pero a quien se le ve en
actos públicos con ministros, el hombre advirtió a los oponentes del mandatario
que "la Revolución Bolivariana no se negocia".
"Los
colectivos no vamos a negociar nunca", insistió Santana, quien se
movilizaba en un camión con pintas de camuflaje a bordo del cual viajaban
encapuchados fuertemente armados.