Ni el café produce cáncer ni el té lo
previene. Estas son algunas de las creencias infundadas más frecuentes
Tomado de
National Geografhic / Foto: Rebecca Hale, NGM
Una buena
alimentación puede ayudar a prevenir el cáncer, pero no existe ningún
alimento que por sí mismo sea capaz de provocar o curar esta enfermedad. Otra
cuestión es la manera de cocinarlos, el abuso de las dietas ricas en grasas o
el consumo excesivo de alcohol, factores sobre los que sí se ha
demostrado que pueden aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad. Existe
mucha información sobre el hipotético poder curativo o perjudicial de
algunos alimentos, pero no todo lo que es vox populi es
cierto. Ni mucho menos.
La única
receta mágica para prevenir esta enfermedad desde el punto de vista de la
alimentación es mantener una “dieta rica en frutas y verduras, consumir
alimentos integrales, frutos secos y legumbres, y evitar el consumo habitual de
alimentos procesados, con exceso de sal y/o azúcares, así como de carne roja
–afirma Marta Blanco, oncóloga de la Asociación Española contra el Cáncer
(AECC)–. No existen dietas anticáncer, únicamente podemos hablar
de hábitos nutricionales saludables que nos ayudan a disminuir el
riesgo de algunos tipos de cáncer", añade.
De hecho,
según la AECC, las dietas ricas frutas y verduras evitarían un 20% o más de
todos los tipos de cáncer, especialmente los de cavidad oral, esófago, pulmón,
estómago, colorrectal, páncreas, mama y vejiga.
No existen
alimentos mágicos que sean capaces de curar o provocar el cáncer. Pero una
buena alimentación puede ayudar a prevenirlo.
La
recomendación de los médicos es sencilla: consumir abundantes frutas y
verduras, moderar el consumo de grasas –de tal modo que no supere
el 30% de las calorías totales– y evitar en la medida de lo posible el
consumo de alcohol y productos que contengan azúcares añadidos. Ni los
suplementos vitamínicos reducen el riesgo de cáncer, ni el café, los
edulcorantes artificiales o los aditivos los provocan.
Entre los estudios
al respecto, destaca este
artículo publicado en 2015 en la revista especializada Cancer
Epidemiology en se desarrollan los puntos especificados en el llamado
"Código Europeo
Contra el Cáncer", o esta investigación realizada por
científicos españoles sobre la relación entre la dieta mediterránea y
el cáncer de mama.
Creencias
erróneas sobre el cáncer
Desde la
AECC conocen muy bien la enfermedad y los falsos mitos que van de boca en boca
hasta el punto de casi convertirse en religiones dietéticas anticáncer. Por eso
han decidido recopilarlas de cara a eliminar esas faltas creencias que pueden
confundir a la sociedad. Estas son algunas de las principales:
1- “Tengo
que comer cosas especiales para curarme”
Falso. En
la mayoría de las ocasiones no es preciso modificar la dieta. En general, es recomendable realizar
una alimentación equilibrada y saludable (como la de cualquier persona no
enferma). Un buen estado de nutrición permite tolerar mejor las terapias. Sí es
cierto que con algunos tumores y/o tratamientos es necesario modificar
temporalmente la dieta para minimizar o hacer desaparecer algún síntoma
molesto. Sin embargo, una vez que dicho síntoma desaparece, se puede retomar la
dieta habitual. Y siempre supervisado por un médico especialista.
2- “El alcohol no provoca cáncer”
Falso. El alcohol aumenta el riesgo de padecer cáncer de boca, esófago, laringe, estómago e hígado. Una amenaza que se potencia si se asocia al consumo de tabaco, explican desde la AECC.
Existe un
fuerte consenso científico de que el consumo de alcohol puede causar varios
tipos de cáncer.
En su Informe
sobre Carcinógenos, el Programa Nacional de Toxicología del Departamento de
Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos incluye en la lista el consumo
de bebidas alcohólicas como un conocido carcinógeno humano.
Por otra
parte, este estudio elaborado
en parte por científicos españoles establece una relación entre la metilación
del ADN, un marcador del cáncer, y la ingesta de alcohol.
Tal y como
se especifica en el Código Europeo contra el Cáncer, la mejor prevención es
eliminar por completo el consumo de alcohol. Esta investigación, avalada
por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC por sus
siglas en inglés), desvela hasta qué punto existe una relación causal entre el
consumo de bebidas alcohólicas y casos de cáncer de cavidad oral, colorrectal,
faringe, laringe, esófago, hígado y mama.
3- “Los suplementos de vitaminas reducen el riesgo de tener cáncer”
Falso. Los estudios actuales sugieren que aquellas personas que ingieren una mayor cantidad de frutas y verduras en su dieta habitual poseen menor riesgo de padecer determinados tipos de cáncer. ¿Por qué? Parece que la clave está en los antioxidantes.
Como
resultado del metabolismo normal se producen una serie de sustancias oxidantes
que lesionan los distintos tejidos y que son los responsables del
envejecimiento normal de los mismos y, en ocasiones, de las lesiones
precursoras del cáncer. Los antioxidantes se encuentran en las frutas y
verduras, entre otros alimentos, y destruyen los productos derivados de la
oxidación, protegiendo los tejidos del daño que pudieran causar los mismos.
Son antioxidantes la vitamina C, la E, el selenio, los carotenoides... (la vitamina C y la E, junto con la provitamina A, son las únicas que cumplen la función de antioxidantes). Importante: los estudios demuestran que el consumo de frutas y verduras reduce la probabilidad de tener algunos tipos de cáncer, pero no hay evidencia de que los suplementos como tal tengan la misma función.
Son antioxidantes la vitamina C, la E, el selenio, los carotenoides... (la vitamina C y la E, junto con la provitamina A, son las únicas que cumplen la función de antioxidantes). Importante: los estudios demuestran que el consumo de frutas y verduras reduce la probabilidad de tener algunos tipos de cáncer, pero no hay evidencia de que los suplementos como tal tengan la misma función.
4- “Los edulcorantes artificiales causan cáncer”
Falso. Los edulcorantes (como la sacarina o
el aspartamo) no aumentan el riesgo de padecer cáncer. Es cierto que
determinados estudios realizados con sacarina, empleada a grandes dosis, en
ratas de laboratorio han puesto en evidencia que puede promover el desarrollo
de cánceres vesicales por poseer una acción erosiva sobre la mucosa. Sin
embargo, los estudios epidemiológicos en humanos no han demostrado el aumento
de la incidencia de cáncer de vejiga.
5- “Los alimentos transgénicos tienen relación con la aparición de cáncer”
Falso. No existen estudios científicos que hayan relacionado los alimentos transgénicos con procesos oncológicos. Estos alimentos, los famosos OMG (organismos modificados genéticamente) se modifican mediante técnicas de bioingeniería. Básicamente se les introducen genes que cambian ciertas cualidades (como su tamaño, dureza, grosor de la piel, cantidad de pepitas...) a partir de genes de otro organismo. Pero al comerlos no cambia los genes del consumidor.
6- “Tomar café produce cáncer”
Falso. Hace años un estudio científico relacionó la ingesta de café con el aumento del riesgo de padecer cáncer de páncreas; sin embargo múltiples estudios de los últimos años no han encontrado relación alguna, incluso algunos evidencian beneficios y un posible papel protector en determinados tipos de cáncer, como el de colon.
5- “Los alimentos transgénicos tienen relación con la aparición de cáncer”
Falso. No existen estudios científicos que hayan relacionado los alimentos transgénicos con procesos oncológicos. Estos alimentos, los famosos OMG (organismos modificados genéticamente) se modifican mediante técnicas de bioingeniería. Básicamente se les introducen genes que cambian ciertas cualidades (como su tamaño, dureza, grosor de la piel, cantidad de pepitas...) a partir de genes de otro organismo. Pero al comerlos no cambia los genes del consumidor.
6- “Tomar café produce cáncer”
Falso. Hace años un estudio científico relacionó la ingesta de café con el aumento del riesgo de padecer cáncer de páncreas; sin embargo múltiples estudios de los últimos años no han encontrado relación alguna, incluso algunos evidencian beneficios y un posible papel protector en determinados tipos de cáncer, como el de colon.
Por ejemplo,
el artículo "Cofee
and cancer risk: a summary overview", se especifica que no solo
no hay ningún tipo de correlación positiva entre el consumo de café y el
cáncer, sino que su consumo moderado se asocia incluso con una menor incidencia
en determinados cánceres, como el de hígado o el orofaríngeo. Del mismo modo,
el estudio indica que los datos parecen demostrar un efecto positivo del
consumo de café en los casos de cáncer colorrectal.
Esta
otra investigación ,
titulada Cofee and pancreatic cancer risk among never-smokers in the UK
prospective Million Women Study , tampoco encuentra relación casual
entre el consumo de café y el cáncer de páncreas entre no fumadores, por lo que
la relación encontrada en otros estudios podría ser espuria, al estar basada en
otro factor (el tabaco), el cual habría dado lugar a confusión.
7- “La manera de cocinar los alimentos no influye en el riesgo de padecer cáncer”
Falso. Es importante evitar alimentos muy fritos o muy asados a la parrilla, ya que pueden contener benzopirenos, unos compuestos cancerígenos. Además, no se debe abusar de los alimentos ahumados, salazones o conservados en vinagre, pues producen nitrosaminas.
8- “Los aditivos causan cáncer”
Falso. Los aditivos están presentes en un número muy variado de alimentos pero en cantidades muy pequeñas. De hecho los aditivos autorizados no son perjudiciales para la salud, ni siquiera si se consumieran de forma excesiva.
9- “Los alimentos irradiados pueden causar cáncer”
Falso. No existe evidencia de que el consumo de este tipo de alimento aumente el riesgo de cáncer. Se irradian determinados alimentos con el objeto de matar los organismos dañinos que podrían acelerar la destrucción del mismo. La radiación no permanece en el alimento irradiado tras el tratamiento, es solo un mito sin fundamento científico.
10- “El azúcar causa cáncer o hace que empeore”
Falso. Hay diferentes teorías que respaldan la idea de que el consumo de azúcar está directamente relacionado con la aparición del cáncer o su empeoramiento. Cuando hablamos de azúcar, normalmente hacemos referencia a la sacarosa, o azúcar de mesa, que resulta de la unión de una molécula de glucosa y otra de fructosa. Sin embargo, además de la sacarosa, existen otras formas de azúcar, como por ejemplo, la lactosa (azúcar de la leche) o la fructosa (azúcar de la fruta). De todas las moléculas citadas anteriormente, la glucosa constituye la principal fuente de energía de nuestro organismo.
A través de diversos mecanismos, en los que interviene el páncreas, la glucosa llega a las células para que estas puedan vivir y realizar sus funciones de manera adecuada.
El cáncer está formado por células que característicamente presentan mutaciones, y éstas les confieren la capacidad de reproducirse a una velocidad mucho más rápida que el resto de células de nuestro organismo. Estas células malignas, al igual que las sanas, utilizan como principal fuente de energía para desarrollar sus funciones la glucosa, pero necesitan de una cantidad mayor puesto que crecen de manera más rápida.
7- “La manera de cocinar los alimentos no influye en el riesgo de padecer cáncer”
Falso. Es importante evitar alimentos muy fritos o muy asados a la parrilla, ya que pueden contener benzopirenos, unos compuestos cancerígenos. Además, no se debe abusar de los alimentos ahumados, salazones o conservados en vinagre, pues producen nitrosaminas.
8- “Los aditivos causan cáncer”
Falso. Los aditivos están presentes en un número muy variado de alimentos pero en cantidades muy pequeñas. De hecho los aditivos autorizados no son perjudiciales para la salud, ni siquiera si se consumieran de forma excesiva.
9- “Los alimentos irradiados pueden causar cáncer”
Falso. No existe evidencia de que el consumo de este tipo de alimento aumente el riesgo de cáncer. Se irradian determinados alimentos con el objeto de matar los organismos dañinos que podrían acelerar la destrucción del mismo. La radiación no permanece en el alimento irradiado tras el tratamiento, es solo un mito sin fundamento científico.
10- “El azúcar causa cáncer o hace que empeore”
Falso. Hay diferentes teorías que respaldan la idea de que el consumo de azúcar está directamente relacionado con la aparición del cáncer o su empeoramiento. Cuando hablamos de azúcar, normalmente hacemos referencia a la sacarosa, o azúcar de mesa, que resulta de la unión de una molécula de glucosa y otra de fructosa. Sin embargo, además de la sacarosa, existen otras formas de azúcar, como por ejemplo, la lactosa (azúcar de la leche) o la fructosa (azúcar de la fruta). De todas las moléculas citadas anteriormente, la glucosa constituye la principal fuente de energía de nuestro organismo.
A través de diversos mecanismos, en los que interviene el páncreas, la glucosa llega a las células para que estas puedan vivir y realizar sus funciones de manera adecuada.
El cáncer está formado por células que característicamente presentan mutaciones, y éstas les confieren la capacidad de reproducirse a una velocidad mucho más rápida que el resto de células de nuestro organismo. Estas células malignas, al igual que las sanas, utilizan como principal fuente de energía para desarrollar sus funciones la glucosa, pero necesitan de una cantidad mayor puesto que crecen de manera más rápida.
El sobrepeso
y obesidad son factores de riego frente algunos tipos de cáncer, como el de
mama o el de colon
Esta
afirmación no debe confundirse con la idea de que las células malignas crecen
más rápido si la persona ingiere más azúcar en su dieta, sino que consumirán
mayor cantidad porque su metabolismo así lo requiere.
Existen diversos estudios sobre la relación entre el consumo de azúcar y diferentes tipos de cáncer, pero ninguno de ellos es concluyente.
Lo que sí debemos recordar es que el sobrepeso y obesidad son factores de riego frente algunos tipos de cáncer, como el de mama o el de colon, y que la ingesta elevada de azúcares de absorción rápida favorece la obesidad. Por lo que es recomendable evitar el exceso de azúcares refinados y preferir los hidratos de carbono complejos, que son más saludables.
11- “La obesidad no aumenta el riesgo de cáncer”
Falso. Las personas con sobrepeso tienen un riesgo más elevado de padecer determinados tumores (mama en postmenopáusicas, colon, endometrio y recto) que la población con peso normal.
12- "El té previene el cáncer”
Falso. El té verde contiene gran cantidad de antioxidantes, motivo por el cual algunos investigadores han propuesto que puede ser beneficioso. Sin embargo, aún no se ha podido demostrar este beneficio en personas de manera científica.
13- “Los envases de plástico pueden causar cáncer, incluso el agua embotellada”
Falso.
Existen diversos estudios sobre la relación entre el consumo de azúcar y diferentes tipos de cáncer, pero ninguno de ellos es concluyente.
Lo que sí debemos recordar es que el sobrepeso y obesidad son factores de riego frente algunos tipos de cáncer, como el de mama o el de colon, y que la ingesta elevada de azúcares de absorción rápida favorece la obesidad. Por lo que es recomendable evitar el exceso de azúcares refinados y preferir los hidratos de carbono complejos, que son más saludables.
11- “La obesidad no aumenta el riesgo de cáncer”
Falso. Las personas con sobrepeso tienen un riesgo más elevado de padecer determinados tumores (mama en postmenopáusicas, colon, endometrio y recto) que la población con peso normal.
12- "El té previene el cáncer”
Falso. El té verde contiene gran cantidad de antioxidantes, motivo por el cual algunos investigadores han propuesto que puede ser beneficioso. Sin embargo, aún no se ha podido demostrar este beneficio en personas de manera científica.
13- “Los envases de plástico pueden causar cáncer, incluso el agua embotellada”
Falso.
Hace unos
años corrió el bulo de que el prestigioso hospital Johns Hopkings había
comunicado el riesgo de consumir productos envasados en plástico. Sin embargo,
el hospital publicó una entrevista con
un experto en el que se negaba esa relación.
Los
materiales plásticos que se utilizan para envasar los alimentos están
constituidos por diferentes tipos de sustancias de las que pequeñas moléculas
pueden migrar al producto durante el proceso de fabricación del envase, el
llenado o el almacenamiento. Estas sustancias pueden tener efectos indeseables
sobre la salud -en ocasiones- si se superan los límites que marca la
legislación sobre materiales plásticos en contacto con alimentos.
La mayor parte de las investigaciones realizadas al respecto han arrojado como conclusión que el uso de estos materiales, siempre que cumplan la legislación vigente, y se sigan las normas de correcta utilización, son seguros para la salud, y no se ha encontrado correlación con aumento de riesgo de cáncer. Se sabe que los recipientes de plástico rígido a base de policarbonato que contienen el aditivo BPA o Bisfenol A sí pueden liberar estas sustancias al contenido del envase.
Sin embargo, la cantidad liberada es generalmente mínima, aunque se está reevaluando constantemente a nivel científico para descartar que sea potencialmente dañino. Y por un principio de precaución, en Europa está prohibido su uso en productos destinados a la lactancia y la edad temprana.
La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) es una organización sin ánimo de lucro formada por pacientes, familiares, voluntarios y profesionales del ámbito de la salud que lleva 65 años trabajando en la lucha contra el cáncer. Su objetivo es prevenir, sensibilizar, acompañar a las personas afectadas y financiar proyectos de investigación oncológica que permitan un mejor diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.
La mayor parte de las investigaciones realizadas al respecto han arrojado como conclusión que el uso de estos materiales, siempre que cumplan la legislación vigente, y se sigan las normas de correcta utilización, son seguros para la salud, y no se ha encontrado correlación con aumento de riesgo de cáncer. Se sabe que los recipientes de plástico rígido a base de policarbonato que contienen el aditivo BPA o Bisfenol A sí pueden liberar estas sustancias al contenido del envase.
Sin embargo, la cantidad liberada es generalmente mínima, aunque se está reevaluando constantemente a nivel científico para descartar que sea potencialmente dañino. Y por un principio de precaución, en Europa está prohibido su uso en productos destinados a la lactancia y la edad temprana.
La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) es una organización sin ánimo de lucro formada por pacientes, familiares, voluntarios y profesionales del ámbito de la salud que lleva 65 años trabajando en la lucha contra el cáncer. Su objetivo es prevenir, sensibilizar, acompañar a las personas afectadas y financiar proyectos de investigación oncológica que permitan un mejor diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.
