Con apenas 13
años, participó en una manifestación en defensa de Andrés Manuel López Obrador,
ahora presidente electo de México. Citlalli Hernández es la senadora
millennial. Promete representar a los jóvenes en un país atravesado por la
violencia y la pobreza, que posterga al 46 por ciento de la población. Dice que
espera un debate sobre el aborto como el que se da en la Argentina. En su país,
hay 3 mil mujeres encarceladas por haber interrumpido sus embarazos. Apuesta a
una redefinición en las relaciones con Estados Unidos y América latina.
Por Patricio
Porta / Tomado de Página 12 – Argentina.
Hace seis
años, México se despertó con una noticia impresionante: unos cincuenta
indígenas de la Sierra Tarahumara, en Chihuahua, al norte, habían saltado al
vacío porque no tenían qué comer. La sequía impedía a los padres conseguir
alimento para sus hijos y entonces optaron por el suicidio colectivo. Enseguida
se organizó una colecta nacional vía Twitter. Citlalli Hernández, que participó
activamente en la campaña, comprendía que México era un país diverso y
desigual. Y lo era cada vez más.
Esta joven de
28 años, nacida en ciudad de México, creció en un hogar con padres seguidores
del líder reformista Lázaro Cárdenas y de Andrés Manuel López Obrador, el
presidente electo sobre el que recaen tantas esperanzas como incógnitas. Este
año fue elegida senadora, la más joven entre sus pares. Los medios la llamaron
“candidata millennial”. Los nacidos entre 1980 y 2000 suman más de 37 millones
en 2018. Es decir, el 41 por ciento del padrón electoral. Ahí están los
votantes de Citlalli Hernández, que convirtieron a una de las suyas en senadora
nacional. La mayoría de los jóvenes mexicanos apostó también por López Obrador
el pasado 1° de julio. Su discurso contra la corrupción, la pobreza y la
violencia caló profundo en una nueva generación convencida de que es tiempo de
cambiar las cosas.
Sin dudas,
una senadora de 28 años es toda una novedad en México.
–¿Cuáles
serán las prioridades en su agenda?
–Tengo la
certeza de que llegar con 28 años implica la ruptura de varias ideas
preconcebidas acerca del Senado como un espacio para la gente con mayor
experiencia. Por eso buscamos abrir espacios para la discusión juvenil. Hay
muchos jóvenes que no necesariamente están afiliados a un partido, pero que sí
están opinando de lo que pasa en nuestro país, ya sea desde la academia, la
sociedad civil o los movimientos sociales. Uno de los objetivos es ser aliada
de la juventud en México, discutir como generación también cuál va a ser nuestro
rol histórico en este momento. En el tema legislativo vamos a acompañar las
propuestas del presidente electo y vamos a dar las discusiones de reforma en
varios puntos, como derechos humanos y jóvenes. Hay grandes deudas ligadas a la
violación de los derechos humanos. Vamos a impulsar un censo para conocer
cuántos presos políticos hay y buscar la liberación de todos ellos y ellas.
Vamos a generar espacios y comisiones de la verdad para esclarecer varios
casos, desde Ayotzinapa hasta otros que han ocurrido en las últimas décadas.
Estamos en una etapa nueva, en un cambio de régimen en el país. Por supuesto
que hay muchas reformas neoliberales que se impulsaron con Peña Nieto en el
último sexenio y vamos a dar revés a eso.
–López
Obrador dijo recientemente que va a dar marcha atrás con la reforma educativa
que impulsó Peña Nieto ¿Por qué esta reforma produce tanta resistencia?
–De entrada
no es una reforma educativa. Es una reforma laboral punitiva contra el
magisterio. Parte de lo que engloba la reforma es la evaluación a los maestros.
En México están las escuelas normales que el mismo Estado tiene para formar a
maestros y maestras, que salen con plazas y con una serie de derechos que se
han ganado a lo largo de la historia. Esta reforma plantea que los maestros
salgan y después sean evaluados a ver si pueden dar clases en las aulas.
Nosotros creemos que es un contrasentido porque pasaron varios años estudiando
para ser maestros y luego el Estado los vuelve a evaluar, pero con una especie
de sesgo para correrlos fácilmente y no contratar maestros. Cualquier
profesional puede competir por esas plazas, aunque no cuenten con un enfoque
pedagógico. Entonces a los maestros los empiezan a relegar, los sacan de las
aulas y los ponen en cuestiones administrativas. Esta reforma es la antesala de
la privatización de la educación. México ha tenido muchas luchas estudiantiles
que han permitido que la educación no sea un privilegio como en otros países.
No se plantea una reforma al plan de estudios o cómo mejorar la educación.
México es un país plural y diverso, no es el mismo contexto social en el norte
que en el sur. Hay una serie de necesidades y demandas que se tienen que
discutir para hacer una gran revolución educativa. Esta reforma solo plantea
sanciones a los maestros. El magisterio ha sido incómodo al régimen saliente
porque siempre está cuestionando una serie de cosas que atenta contra los
derechos de la población. Esta reforma no responde a las necesidades de México,
más bien es una imposición de organismos internacionales.
–México
atraviesa una crisis energética y carece de soberanía alimentaria ¿Cómo va a
resolver esta situación el próximo gobierno?
–El
presupuesto se ha destinado mayoritariamente a la seguridad en los últimos
años. Nuestro país tiene los niveles más altos de inseguridad y de violencia.
Eso implica apostarle en presupuesto a la educación, a la ciencia, al campo, al
desarrollo tecnológico y a la industria en varios sectores. El gobierno de
López Obrador ha planteado apostarle a nuestra soberanía energética
construyendo más refinerías. México es un país rico en petróleo, pero nosotros
lo mandamos a otros países, uno de ellos Estados Unidos, al no tener refinerías
que nos permitan convertirlo en gasolina. Entonces vendemos barato nuestro
petróleo y compramos cara la gasolina. Tener soberanía energética implica que
aprovechemos nuestro recurso natural y contemos con la tecnología suficiente
para convertir el petróleo en gasolina. El campo, que ha sido abandonado desde
que se instauró la política neoliberal en los ‘90, está siendo utilizado para
sembrar amapola. Vamos a implementar el precio de garantía para que los
productores y campesinos tengan acceso a un precio adecuado para sus productos
y que los intermediarios no estén jugando. El kilo de mango está a cincuenta
centavos y cuando llega a la ciudad cuesta 30 pesos el kilo. El productor es el
que menos está ganando pero los intermediarios están especulando con el precio.
Si se implementa un precio de garantía, fortalecerá a los productores y muchos
campesinos no tendrán que dejar el campo. En los últimos años hemos importado
muchísimos granos. Maíz, frijol, trigo. México debe tener autosuficiencia
alimentaria, es el mayor consumidor de granos porque casi todas las familias
mexicanas consumimos tortilla en las comidas. Y para hacerla se necesita maíz,
que lo estamos trayendo de otros países. No se trata solo de garantizar la
comida para México, sino de abrir nuevos canales para exportar lo que
producimos. Se fortalece la economía y se fortalece el campo.
–Durante la
campaña se habló de una ley de amnistía para pacificar México ¿A quiénes
aplicaría puntualmente la iniciativa?
–Te pondré un
ejemplo muy puntual. En el sur de México, en Guerrero, había zonas donde
normalmente se sembraba maíz. Pero al campesino ya no le reditúa sembrar maíz.
El campo está abandonando y se ha generado mucha pobreza en las zonas rurales.
El crimen organizado prácticamente tiene el control de los territorios porque
ha corrompido a los policías y a las autoridades. Hay jóvenes hijos de
campesinos que lo único que saben hacer es dedicarse al campo, y entonces llega
el crimen organizado a proponerles que sigan sembrando, pero ya no maíz, sino
amapola. Para muchos es la única oportunidad que está puesta sobre la mesa. Si
el ejército busca culpables para decirle a la opinión pública que se está
combatiendo al crimen organizado, normalmente van contra esos jóvenes que están
en el campo. Y esos jóvenes están en las cárceles. Lo que nosotros decimos es
que a ese joven se le puede plantear la reducción de su pena si colabora con el
gobierno para llegar a las verdaderas cabezas del crimen organizado, a quienes
los contrataron. Vamos a poder liberar las cárceles de quienes han sido
impactados colateralmente por la corrupción del gobierno y del crimen
organizado. Los que están en las cárceles no son los grandes capos, porque
ellos son amigos de los políticos o de las autoridades. La amnistía implica
generar un amplio diálogo entre víctimas directas e indirectas del crimen
organizado para llegar a los verdaderos culpables de la violencia en México. No
es que busquemos liberar criminales ni impunidad. Al contrario. Algunos medios
han tergiversado el tema. Las últimas cifras oficiales hablan de más de 150 mil
asesinados y más de 30 mil desparecidos. Cuando se buscaba a los jóvenes
desaparecidos de Ayotzinapa se encontraron muchas fosas donde había muchos
muertos. Lamentablemente encontraremos más víctimas de esta falsa guerra contra
el narcotráfico.
–El triunfo
de López Obrador despertó mucho entusiasmo en América Latina ¿Cómo cree que
será la relación con los países de la región?
–Este
gobierno va a mirar al sur. Tenemos muchos lazos culturales y amistosos con
América Latina, pero en los últimos años los gobiernos de México han volteado
solamente al norte y han tenido una relación poco soberana con los gobiernos
estadounidenses. Eso provocó que en algunas posturas contra gobiernos
progresistas de América Latina, México haya tenido un papel de patio trasero de
Estados Unidos. Andrés Manuel López Obrador va a garantizar la soberanía
nacional, que nunca más se nos trate como inferiores. Tenemos una máxima en
política exterior que es respetar los procesos de otros países y el principio
de no intervención. De entrada México no va a ser el eco de las posturas de
Estados Unidos. En el proyecto nacional de Morena hemos planteado abrir nuevos
canales de relaciones y de comercio no solo con Estados Unidos sino con América
Latina y el Caribe. La relación va a ser de mayor fraternidad, coincidencia y
de respeto.
–Donald Trump
viene atacando de forma constante a México, asumiendo posturas xenófobas y con
la idea recurrente de construir un muro en la frontera ¿Qué actitud tomará
López Obrador?
–Los últimos
gobiernos en nuestro país han sido cuestionados o por fraude electoral o porque
han comprado votos para llegar a la presidencia. Y Andrés Manuel López Obrador
es hoy el presidente con mayor legitimidad de las últimas décadas. Llega con
más del 50 por ciento de los votos. Ninguna voz en la sociedad cuestiona su triunfo.
Eso permite que tengamos la legitimidad para hablar con otro gobierno, como el
de Estados Unidos. Aunque Andrés Manuel es presidente electo ya hubo un primer
encuentro con altos funcionarios del gobierno estadounidense. Por primera vez
se da un diálogo bilateral con respeto y no de sometimiento. Andrés Manuel ha
sido muy claro en que uno de los objetivos de este gobierno es que ningún
mexicano tenga que migrar a Estados Unidos por falta de oportunidades en
nuestro país. Ha generado un intercambio de cartas con Donald Trump y le ha
planteado que nosotros buscamos una relación de respeto, que aumente el
desarrollo para que México no sea un país de tránsito de migrantes, no solo
mexicanos sino también centroamericanos, para que se genere una nueva relación
con Centroamérica y que no sea tan drástico el trato a los migrantes. Por otro
lado, también se está dando la renegociación del Tratado de Libre Comercio y
Andrés Manuel ha sido muy claro en que lo que ahora se busca es mayor equidad.
En el tratado los beneficiados han sido Estados Unidos y Canadá, y México lo
único que ha hecho es poner mano de obra barata y materias primas.
–En estos
últimos meses se debatió en el Congreso argentino el proyecto que busca
legalizar el aborto. Si bien el Senado resolvió dejar al país con una ley de
1921, la discusión marcó un antes y un después en la sociedad y tuvo
repercusión en países vecinos ¿Piensa que es posible abrir el debate sobre el
aborto en México?
–Este debate
inevitablemente se va a abrir en este sexenio. Hemos hecho historia en muchos
sentidos. Para algunos es cosa menor pero para quienes hemos visto la
participación de las mujeres en política no lo es. Por primera vez en México la
secretaria de Gobierno va a ser una mujer. Ella misma ha declarado que vamos a buscar
la legalización del aborto. Y por primera vez en nuestra historia, no solo se
desplazó la mayoría del PRI en el Congreso, sino que somos mayoría las mujeres.
Están las condiciones dadas para replicar las discusiones como las que se han
dado en Argentina, incluso no solo ganar la lucha parlamentaria, sino convencer
a la sociedad de la importancia de legalizar el aborto. En México hay mujeres
en algunos estados de la república que están en prisión por haberse practicado
un aborto. Son tres mil mujeres. En pleno siglo XXI es absurdo. La amnistía
implicaría, y es una opinión personal, que también se liberen es este país a
las mujeres que han sido juzgadas por practicarse un aborto. Y por supuesto
buscar la legalización del mismo. Algunas de ellas abortan producto de una
violación. O sea, no solo fueron violadas, no solo no se les permitió el
aborto, sino que además fueron encarceladas.
–Pero uno de
los aliados de Morena es el Partido del Encuentro Social, una fuerza que tiene
posturas muy conservadoras en lo que refiere a ampliación de derechos.
–Nuestra
coincidencia en la alianza fue que era importante cambiar de régimen e
instaurar una nueva mayoría. Se firmó un acuerdo entre los tres partidos que
formamos la coalición para estas elecciones, con el Partido del Trabajo y el
Encuentro Social, para ir en una alianza parlamentaria también. Nosotros hemos
sido muy claros. Además de que somos una mayoría, creemos en los derechos y en
las libertades. En nuestra agenda está la legalización del aborto y permitir el
matrimonio entre personas del mismo sexo a nivel federal. Probablemente en la
votación parlamentaria habrá a quienes podamos convencer dentro del Encuentro
Social. Pero nosotros no vamos a transgredir ningún principio o propuesta. Sin
embargo te puedo decir que aunque ha tenido posturas muy conservadoras en otros
momentos, hay una nueva generación que aun militando en Encuentro Social no
difiere de nosotros en ese tipo de postura.
–¿Cómo
imagina que actuarán el PRI y el PAN ahora que los dos serán oposición?
–Discursivamente
han señalado que serán una oposición responsable y que acompañarán al
presidente electo en lo que ellos consideren que hay coincidencia. Habrá que
ver. El PRI y el PAN no han asimilado el golpe que la población mexicana les
dio en las elecciones. Es decir, han convertido en fuerzas minoritarias al PRI
y al PAN y se van a quedar sin varios escaños en el Congreso, sin varios
espacios en el gobierno. Traen sus propias discusiones internas y una mayor
división al interior estos partidos. Están en una posición complicada, pero más
allá de ellos como oposición, hay una serie de fuerzas y de poderes fácticos
que generarán resistencias frente al cambio. Hemos visto los procesos en
América Latina. Pero nuestra estrategia es clara. Vamos a seguir en las calles,
vamos a seguir con la gente, vamos a aumentar el proceso de conciencia. Y si la
ciudadanía defiende el proyecto, podremos defender al gobierno pese a cualquier
resistencia.
