José de Toledo / Tomado de Yahoo.es
Escuchar que quedan sólo 84 individuos de una especie es
preocupante. Si encima se trata de un felino, aún más. Y sin embargo es una
noticia mejor de lo que podría parecer a primera vista. Mala, sí, pero no tanto
como se pensaba. El caso del leopardo de Amur (Panthera pardus orientalis)
es bastante particular.
En un
artículo reciente se cuenta la situación, además de dar el número que tanto
llama la atención. Por dejarlo claro desde el principio, vamos a explicar por
qué siendo una mala noticia, no lo es tanto como se pensaba o como parece: la
estimación inicial es que quedaban entre 20-50 leopardos de Amur. Que haya 84
es preocupante, pero mejor de lo esperado.
El leopardo de Amur es una subespecie que vive en una región
fronteriza entre Rusia y China, en el sureste de Siberia. Queda alguno más en
la península de Corea, en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas, pero de
esa población apenas se tienen datos y se da por perdida.
Hasta ahora, los estudios se centraban en la población de
leopardos que vivían en la zona rusa del hábitat. Por eso se asumía que el
número era menor. En el estudio recién publicado han estudiado por primera vez
ambas poblaciones al mismo tiempo – en realidad, la población a ambos lados de
la frontera – y de ahí la diferencia.
La manera de hacerlo es sencilla de explicar, aunque no tanto
de llevar a cabo. Se colocaron cámaras de fototrampeo, que disparan fotografías
cuando detectan movimiento, a todo lo largo del potencial hábitat.
Después se analizaron las imágenes una a una, y se pudo
identificar a cada leopardo por sus manchas. Que como ocurre con las huellas
dactilares humanas, son distintas en cada individuo. Por eso se sabe que hay 84
individuos, y no 20 como se pensaba. Pero no sólo eso, se ha podido plantear
una explicación de por qué hay más individuos, y cómo se están moviendo.
