POR ERICK CAMARGO*
Venezuela no va a ir a ningún mundial hasta que no se den
cambios fundamentales, que tienen que ver incluso con nuestra sociedad.
En un fútbol que cada vez es más competitivo, y donde ya el
talento por sí solo no basta, hace falta la planificación a largo plazo, el
tener una política nacional en torno a objetivos; y que de esto se promuevan
inversiones y modos de hacer las cosas que permitan concretar resultados.
Mientras sigamos con la improvisación, y el deporte sea un
nido de malandros y mafias, una careta para que empresarios laven dinero y los
equipos se crean y desaparezcan a capricho, sin arraigo, sin identidad y sin
crear una cultura, ir al mundial será un mero capricho de embarazo psicológico.
Hasta el momento en nuestro país el fútbol no ha logrado
consolidar una estructura y una organización que le permita ser competitivo, y
aún se ven prácticas nefastas vinculadas con la corrupción y hasta decisiones
primacía de decisiones políticas y económicas sobre el mérito deportivo. Tal es
el caso del actual concursante de Primera División, la Academia Puerto Cabello,
equipo que únicamente está compitiendo en dicha categoría por ser el la
escuadra del gobernador Rafael Lacava y que por presiones políticas y
económicas fue ascendido, a pesar de no haber ganado en la cancha dicha
promoción. Así cómo se incentiva la competitividad deportiva.
Igual situación tenemos con equipos pasajeros, que son
creados un año, logran el ascenso, luego se acaba el dinero de sus
patrocinantes y se ven situaciones vergonzosas como el forfeit de Deportivo
Caroní en 2011.
La liga da muestra de los vicios que tiene nuestro deporte y
de su imposibilidad para lograr concretar una estructura que nos haga
competitivos a nivel internacional.
Pero además si vemos la historia de nuestro fútbol, plagada
de controles políticos, económicos o por las mafias que controlan la FVF.
Equipos que en Caracas movilizaban en los años 40’s a grandes contingentes de
población y que fueron desaparecidos, perdiéndose la fanaticada caraqueña por
más de medio siglo. EL uso de nuestro fútbol como herramienta de empresarios
que crean equipos efímeros para lavar el dinero, o invierten en equipos
alternativos a los tradicionales de su localidad, simplemente para no compartir
responsabilidad y control del mismo con sus autoridades. La inexistencia de
clubes deportivos, todos son empresas privadas o equipos dependientes de
alcaldías y gobernaciones, peor aún esta situación.
En fin un cuadro que demuestra que si no se hace una
verdadera transformación, soñar en ir al mundial será el anhelo de los
venezolanos por un siglo más, sin verse cumplir. Sobre todo teniendo una
directiva en la FVF vinculada al crimen organizado, que ha dominado dicha
institución por más de 40 años y hasta ahora no ha rendido ningún fruto
positivo tangible, no ha hilvanado ningún plan que dure más de un año, y solo
se le conocen casos de corrupción y escándalos vergonzosos. Esa es nuestra
realidad, muy parecida a la sociedad venezolana y a la política.
El cambio debe ser de fondo, social e institucional, si
queremos ver a la vinotinto en un mundial.
* Dirigente del Movimiento Alternativa 1/ Juntos
