La evacuación de Siria de unos 800 miembros del grupo llamado
Cascos Blancos, presuntamente unos 'rescatistas imparciales' que se mezclaron
estrechamente con los radicales en Siria sin jamás cooperar con el Gobierno del
país, en esencia, es la protección de los activos de EEUU y la OTAN usados
contra Damasco, opina la periodista Vanessa Beeley.
"No es la primera vez que lo hacen los países
miembros de la OTAN. Durante la liberación de Alepo
Oriental y Guta Oriental, ya hubo solicitudes para evacuar a los
Cascos Blancos al ignorar las peticiones de los civiles locales", recordó
Beeley a Sputnik, que lleva años cubriendo el conflicto sirio y las actividades
del grupo.
Este caso particular es aún más revelador ya que Israel se
negó a acoger a los refugiados sirios que huían de los combates entre el
Ejército gubernamental y los grupos armados en el sur de Siria.
Pero en cuanto a los Cascos Blancos, participó muy
activamente en su evacuación y traslado primero a Jordania y luego, como se
planea, a
los países occidentales.
Los Cascos Blancos resultaron ser "un
activo muy valioso" de los países miembros de la OTAN que buscaban el
derrocamiento del Gobierno sirio.
El pasado abril, la portavoz del Departamento de Estado,
Hearher Nauert, valoró
altamente su trabajo con la frase "estamos muy agradecidos por
todo el trabajo que los Cascos Blancos continúan haciendo en nombre del pueblo
de su país y en nombre del Gobierno de Estados Unidos y de todas las fuerzas de
la coalición".
Pero hoy en día la 'ventana de oportunidades' para sacar a
los Cascos Blancos de Siria se está cerrando, ya que la única opción
alternativa sería llevarlos a Idlib, y el Ejército sirio próximamente va a
lanzar una campaña para liberar la provincia llena de radicales de todo tipo,
opina Beeley.
No obstante, el propio EEUU no va a acoger en su territorio a
ningún miembro del grupo. Para Beeley, es lógico porque la Casa Blanca sabe
perfectamente que se trata de personas con posturas extremistas:
"Cabe recordar que al líder del grupo, Raed
Saleh, le negaron la entrada a EEUU en abril de 2016 por los vínculos con los
extremistas. Así que, mientras los Cascos Blancos sigan promoviendo la agenda
de EEUU en Siria, Washington les alabará, pero ¿aceptar en suelo estadounidense
a los que ellos saben que son terroristas?, es muy poco probable", valoró
la periodista.
La apresurada decisión de los países occidentales de evacuar
a los Cascos Blancos también ha sido comentada en los círculos periodísticos
rusos.
El prominente corresponsal de guerra ruso, Alexandr
Kots, Siria durante la mayor parte del conflicto, opinó que no era el
humanismo la razón para evacuar a los controvertidos rescatistas:
"La historia de la evacuación de los Cascos
Blancos de Siria es muy elocuente. Claro está que su seguridad no les importa a
los estadounidenses para nada. Al ser capturados por el Ejército, muy pronto
habrían empezado a contar cosas interesantes: cómo se producían las
falsificaciones, quién las solicitaba y quién pagaba los costes…", opinó
en su cuenta de Twitter.
El 22 de julio, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel
informó sobre la evacuación de los activistas de los Cascos Blancos junto con
sus familias de Siria.
Los Cascos Blancos se definen como una ONG políticamente
neutral y no beligerante, dedicada a la protección de civiles en Siria.
No obstante, junto a los vídeos en los que los Cascos Blancos
rescatan a niños de las ruinas, también aparecieron imágenes con los mismos
protagonistas uniformados y empuñando las armas.
Además, el grupo opera exclusivamente en las zonas
controladas por la oposición armada, incluidos
los grupos terroristas.
El Ministerio de Exteriores de Rusia reiteradamente calificó
la labor de los Cascos Blancos de elemento de la guerra informativa contra las
autoridades de Siria, y muchas
de sus grabaciones de falsificaciones destinadas a provocar una
respuesta diplomática, económica o militar contra el Gobierno de Damasco.
Tomado de Sputnik.
