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GOLPE DEFINITIVO AL ORDEN CONSTITUCIONAL Y A LOS DERECHOS FUNDAMENTALES


Profesor Fortunato González Cruz
Presidente emérito de la Asociación Venezolana de Derecho Constitucional


La “ocurrencia” del Presidente de la República de convocar una Asamblea Nacional Constituyente es, a primera vista, la confirmación de la ruptura del orden constitucional protagonizado por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia y una maniobra para intentar escapar de la crisis terminal que vive su régimen.


La convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente del Poder Popular, como lo ha dicho, es decir, reducido a la posibilidad de postular y ser postulados como diputados a esa Asamblea a las organizaciones creadas al margen de la Constitución vigente, sería una negación del derecho universal fundamental a elegir y ser elegido que reside en la totalidad del pueblo venezolano. Tampoco esta convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente impediría la realización de las otras elecciones pendientes como la de los gobernadores, legisladores regionales, alcaldes y concejales, y del propio Presidente.

Si bien la Constitución permite que el Presidente de la República, en Consejo de Ministros, pueda convocar una Asamblea Nacional Constituyente de conformidad con el artículo 348, la organización del proceso le corresponde al Consejo Nacional Electoral que tendría que establecer las bases comiciales que regirían ese proceso. Esas bases comiciales tendrán que garantizar el derecho de todos los venezolanos a participar como votantes y como aspirantes  de acuerdo con las propias normas constitucionales y las leyes que regulan los procesos electorales.

De no garantizarse la participación de todo el pueblo a través de los mecanismos políticos incluidos los partidos políticos, se trataría de una gran trama y sería un rompimiento aún más grave y más profundo del orden constitucional