Lester Toledo, cofundador del partido del encarcelado Leopoldo López, narra su persecución por la policía política y la búsqueda de aliados en EE UU y Europa
Su huida no había hecho más que empezar: “Tuve que atravesar la selva, dejarme barba y ponerme lentes para burlar los mecanismos de seguridad con los que rodearon Zulia para dar conmigo”, afirma Toledo en la primera conversación con un medio de comunicación.
Ese día, el diputado por Zulia y fundador, junto al encarcelado Leopoldo López, de Voluntad Popular se convirtió en un perseguido político más en Venezuela, donde más de 100 personas han sido encarceladas por sus posicionamientos públicos. Tras 14 horas en una lancha y un vuelo, casi tres meses después Toledo se reencontró con su familia en EE UU, donde reapareció en compañía del secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro. Sobre su esposa, Yenny Chacín, abogada, que recibió a los agentes del Sebin cuando llegaron a su domicilio, pesa una orden de prohibición de regresar a Venezuela durante los próximos 200 años. Sobre él, una orden de arresto tan pronto como aterrice en Caracas: “Voy a regresar a mi país. Estoy dispuesto a asumir la cárcel, no tengo problemas. Mi historia es solo una de tantas”.
Un mes después de salir de la clandestinidad, Toledo está de gira por Europa para contar su caso y “ser la voz” de sus compañeros. “Esto no es un tema personal del diputado Toledo”, subraya. “Estoy acá, pero todos los días recuerdo a los 112 presos políticos que dejé en Venezuela tras unas rejas por pensar distinto”.
La ruta comenzó en la sede de la OEA, ahora recorre Europa y seguirá por América Latina. Después, el diputado volverá a Zulia para “ejercer y defender” los derechos políticos que el pueblo le dio. Su principal objetivo es visibilizar la “ruptura del orden constitucional” en Venezuela. “El mundo no puede seguir creyendo que es un país normal. Si no se pone en contexto a la comunidad internacional, creerá que el mal llamado proceso de diálogo es tal”. Toledo acusa al Ejecutivo de Maduro de robar a los ciudadanos el derecho a decidir y destaca que cualquier diálogo que no devuelva a los venezolanos el derecho a votar y que no pase por una elección “no será más que una estafa”. “La comunidad internacional debe exigir una salida electoral en Venezuela”, sostiene.
Para referirse a la situación que vive su país, en plena oleada de protestas violentas en las calles por la escasez de efectivo —después de que el Gobierno retirase de la circulación los billetes de 100 bolívares—, con saqueos de comercios en varios puntos del país y una crisis humana sin precedentes, Toledo opta por dos palabras gruesas: “caos” y “anarquía”. “El comercio informal, que vive del día a día y es el que más emplea estos billetes, hizo horas de cola ante los bancos para depositar el dinero y luego los estafaron: cuando fueron a canjearlos por los nuevos, éstos aún no habían llegado”, apunta. “La gente salió a la calle, se produjeron destrozos y dos muertos”.
Toledo niega cualquier división en la oposición, que quedó patente en los inicios del proceso de diálogo con el Gobierno, a la que se sumó solo una parte de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD): “Entiendo la frustración y el pesimismo de la gente, pero la oposición está más unida que nunca y tiene las ideas muy claras”.