Nota de prensa
El pueblo venezolano vive una crisis humanitaria. En el país no hay alimentos suficientes, tampoco medicinas. Desde marzo, el Gobierno y el TSJ, pasando por encima de la Constitución, han decretado un estado de excepción que concentra el abastecimiento en el gobierno: como resultado de esa política, la situación ha empeorado. Las personas no solo mueren en los hospitales por falta de medicinas, son asesinadas por el ejército y la policía cuando hacen larguísimas colas con la esperanza de conseguir un mendrugo de pan.
El señor, Bernardo Álvarez,
quien tiene 15 años viviendo en Washington devengando un abultado sueldo en dólares,
en un acto de cinismo sádico rechazó la ayuda humanitaria porque en su
opinión “esconde un deseo intervencionista que es inaceptable", cuando
la verdad es que esta crisis se está presentando a pesar de la presencia de más
de 40.000 funcionarios del gobierno cubano en Venezuela desde 2004. Esa sí es
una intervención extranjera pero además inútil. Le decimos al señor Álvarez que
aquí lo único inaceptable es el hambre.
La representación del pueblo
venezolano en la Asamblea Nacional debe hacer un exhortación desde la cámara al
mundo para que acuda, por encima de las prohibiciones del gobierno, a ayudarnos
a superar esta crisis humanitaria causada por la desastrosa política económica
oficial.
Ante la tiránica decisión del
TSJ, al pretender que sólo Maduro puede hablar en los foros internacionales de
la situación venezolana, y la sádica posición del señor Álvarez, la Asamblea
Nacional debe invocar la solidaridad internacional con un pueblo que siempre ha
sido solidario con todos los pueblos del mundo.
Porque el gobierno no rectifica
es por lo que la solución para Venezuela es un gobierno de unidad y salvación
nacional. En Venezuela no hay una crisis constitucional, hay una crisis
humanitaria… Por eso gritamos al mundo por ayuda.
