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José Herrera, el cardiólogo venezolano que brilló en premio de innovación en Israel

José Herrera, el cardiólogo venezolano que brilló en premio de innovación en Israel
José E. Herrera es un cardiólogo venezolano de 62 años de edad. Desde su consultorio en el estado Nueva Esparta creó lo que hoy se conoce como el balón de contrapulsación, un dispositivo que busca aliviar la sobrecarga de sangre que debe soportar el corazón de pacientes con insuficiencia cardíaca. Este invento le mereció en 2015 el segundo lugar, entre 700 participantes, del premio ICI (Innovaciones en Cardiología intervencional). Su hijo José Alejandro, también cardiólogo, lo apoyó con el destacado proyecto. Pero, hoy, se encuentra en Madrid; migró en lo que él mismo denomina su “autoexilio”.(...)

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El corazón de una persona sana puede manejar entre 70 y 100 centímetros cúbicos de sangre, mientras que el de una persona que sufre de insuficiencia cardíaca tiene que lidiar con hasta 200 cc en cada latido. La sobrecarga al corazón, comenta el doctor José E. Herrera es uno de los enemigos más comunes del corazón, tanto así que el 2% de la población mundial lo padecería.
–Con nuestro dispositivo logramos, en cosa de 30 minutos, bajar 30% las presiones al corazón de forma ligera, no severa. Fue un cambio bien dramático. No se logra con ningún otro método –dice orgullosamente el doctor Herrera padre.
A finales de 2015, el proyecto del balón de contrapulsación le mereció a él y a su hijo José A. Herrera el segundo lugar en el premio internacional ICI, donde compitieron contra otros casi 700 emprendimientos de 47 países del mundo.
–Son cantidades inmensas los pacientes con insuficiencia cardíaca que no pueden tener acceso a un trasplante y a un corazón artificial, pues son extremadamente costosos –aclara–. Solamente se hacen en el mundo 4.000 trasplantes cardíacos, de los cuales 2.500 se hacen en los Estados Unidos y 1.500 en el resto del mundo. Pero la demanda es extremadamente alta y no es una alternativa para todos. Solamente se hace en países de primer mundo y es extremadamente costoso. No es una alternativa global.
Al presentar su primer caso (el primer caso exitoso en humanos en el mundo) en 2014, en el Congreso de las Terapias con Catéteres en Estados Unidos, el reconocimiento a tan drásticos resultados fue grande. De allí los instaron a llevar su proyecto a un nivel internacional.
–Cuando enviamos el proyecto al ICI en 2014, el primer caso no fue lo suficientemente consistente porque era un solo caso. En 2015 lo volvimos a enviar con más pruebas e inmediatamente lo aceptaron, y empezamos a estar entre los tres primeros 700; después entre los 10 finalistas y, de ahí, estuvimos entre los últimos tres –describe–. Pero fue la misma Fundación Americana de Investigación Cardiovascular la que nos recomendó que mandáramos esa información al premio ICI, por considerar que era una innovación de vanguardia y que los resultados habían sido dramáticos, muy espectaculares.
Para las pruebas que le ayudaron a conseguir el reconocimiento mundial, el cardiólogo Margariteño contó con el apoyo de la Asociación Cardiovascular Centroccidental (Ascardio) de Barquisimeto, también en Venezuela, pero su mano derecha fue José Alejandro, su hijo.
–Yo soy cardiólogo no invasivo y mi hijo es cardiólogo intervencionista –señala–. Él está en Madrid desde septiembre del año pasado. Se fue porque la posibilidad de hacer en el país una cardiología intervencionista, para la cual él fue formado, había cambiado. Además, se fue para poder hacer más estudios y seguir haciendo la cardiología hasta un nivel de excelencia.
El objetivo del balón de contrapulsación, cuanta el cardiólogo Herrera padre, fue encontrar una nueva alternativa para que el corazón enfermo volviera a su diseño original y permitiera al individuo tener una vida no solo más sana, sino también más activa y de mayor calidad, sin tantos medicamentes y donde el individuo tuviera la posibilidad de trabajar, de reproducirse.
–Uno se siente muy bien por el hecho de estar a la cabeza de un proyecto de innovación, una alternativa y un legado para la humanidad, y ser venezolano a la vez. Por el hecho de poner a Venezuela en un sitial de honor en ese tipo de eventos que son mundiales. El ICI es un premio codiciado por todas las nacionalidades –insiste.
De camino a Tel Aviv, Israel, donde se realizaron evaluaciones verbales de los proyectos y planes de negocio a los 10 finalistas del premio, él y su hijo viajaron casi 14 horas en avión. Ya habían invertido en su proyecto mucho tiempo, dinero y recursos. Allí se hicieron el compromiso de ganar.
–Teníamos que llegar a Venezuela con este premio. Como una manera de decir que los médicos venezolanos son médicos capaces de estar a la altura de los compromisos y producir ideas sobresalientes; capaces de buscar una solución a un problema mundial como la insuficiencia cardíaca. Nosotros en Venezuela pudimos de ver la solución que otros no vieron, para un problema tan importante. En parte, también por eso quisimos llevarlo a estas instancias donde hay gente de talla mundial, para que sepan que en Venezuela hay médicos capaces de llevar esas ideas adelante.
Al final, de los tres premios ofrecidos por el ICI, el primer lugar se lo llevó una innovación de software para equipos de ecocardiograma que permitiría tomar los datos de una manera más fácil. Por su parte, con el segundo lugar, los Herrera consiguieron que se les exonerara el pago de 1.000 dólares para el registro de su dispositivo, además del diploma y, por supuesto, el reconocimiento mundial.
Actualmente, las pruebas seguridad y eficacia del balón de contrapulsación deben iniciar en varios hospitales de Estados Unidos, para así obtener la aprobación de la FDA americana y poder aplicar su invento en ese país.
–El problema es que hay que conseguir el dinero para pagarle al hospital los costos de la realización del estudio. Hasta ahora no hemos tenido apoyo oficial. Estamos buscando fundaciones que quieran aportar para pagar los estudios allá en los Estados Unidos y hasta ahora no hemos obtenido ningún apoyo. Queremos hacer un llamado a las persona filantrópicas o fundaciones que pudieran ayudar aquí en Venezuela o en el mundo para dar luz verde a estas pruebas, hacerlas más rápidas. Al tener dinero arrancamos inmediatamente.
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–Lo ideal sería que José Alejandro estuviera conmigo en las pruebas de seguridad y eficacia que realicemos allá en Estados Unidos, pues él estuvo en las primeras pruebas y él sabe cómo funciona –explica el médico–. Yo pienso que, seguramente, la gente volverá a Venezuela, si en este país se reestablecen las condiciones para trabajar, el Estado de Derecho, seguridad, alimento, medicinas. Porque los ideal es que la gente esté en su país –considera–.Rogamos porque se reestablezcan las condiciones en el país, para que la gente pueda vivir bien y segura.
Para apoyar las pruebas del balón de contrapulsación del doctor José Herrera, puede escribir a al correo electrónico Jhcardio@live.com.