- El reino desestabiliza cada vez más Oriente Medio, según el servicio de inteligencia alemán
Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) han denunciado una “ola de ejecuciones sin precedentes” en Arabia Saudí. Hasta 50 personas están condenadas a muerte y su ejecución
–normalmente por decapitación- podría ser inminente. Entre ellas hay un
artista condenado por apostasía a raíz de un libro de poemas y tres
jóvenes chiíes que fueron detenidos cuando aún eran menores, informa la
BBC.(...)
En lo que va de año, 150 personas han sido ejecutadas, la cifra más alta en los últimos 20 años, que se ha disparado desde agosto del 2014. En el 2014 se cumplieron 90 sentencias. Sin embargo, y paradójicamente, Arabia Saudí es miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU desde el 2013 y por tres años. Según la BBC, una filtración de comunicaciones diplomáticas reveló que británicos y saudíes pactaron apoyarse mutuamente para su elección en el Consejo, que tiene 47 miembros.
“Casi todos los ejecutados fueron sentenciados por asesinato o por asuntos de drogas”, según Adam Coogle, responsable de HRW para Arabia Saudí, quien señala la falta de transparencia en los procesos judiciales en el país árabe. Entre los ejecutados habría militantes de Al Qaeda pero también chiíes que participaron en protestas en el 2011.
Uno de estos manifestantes es el joven Ali al Nimr, a quien se acusó de lanzar cócteles molotov contra la policía. Ali tenía entonces 17 años. Su imagen ha formado parte de una campaña en favor de los condenados a muerte, y su familia asegura que firmó una confesión bajo amenazas y con la promesa de que sería liberado.
Otro de los condenados es el poeta y artista palestino Ashraf Fayadh, de 35 años, por un libro de poesía que escribió años atrás. Las protestas en mensajes en Twitter comparando el caso del artista con las ejecuciones del Estado Islámico provocaron reacciones airadas en el régimen saudí.
Se cree que, desde que el rey Salman asumió el trono este año tras la muerte del rey Abdulah, el régimen se ha endurecido. Un memorando de los servicios de inteligencia alemanes (BND) filtrado a la prensa afirma que Arabia Saudí está jugando un papel cada vez más desestabilizador en Oriente Medio.
Desde el pasado marzo, la aviación saudí bombardea Yemen con el pretexto de combatir a los rebeldes hutíes, de confesión chií, a los que acusa de estar apoyados por Irán. Según el documento alemán, el príncipe Mohamed, hijo del rey Salman, de unos 30 años, lleva las riendas de esta campaña de ataques como ministro de Defensa. Miles de civiles han muerto por los bombardeos saudíes, llevados a cabo con armamento británico y estadounidense.
La filtración a la prensa del memorando, de solo página y media, ha llevado al Ministerio de Exteriores alemán a disculparse ante Arabia Saudí, según The New York Times, afirmando que los servicios de inteligencia no representan la opinión del Gobierno. No obstante, el pasado marzo el vicecanciller Sigmar Gabriel criticó la sentencia al bloqueo Raif Badawi a 10 años de cárcel y 1.000 latigazos. Badawi ha sido galardonado con el premio Sajarov del Parlamento Europeo.
En lo que va de año, 150 personas han sido ejecutadas, la cifra más alta en los últimos 20 años, que se ha disparado desde agosto del 2014. En el 2014 se cumplieron 90 sentencias. Sin embargo, y paradójicamente, Arabia Saudí es miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU desde el 2013 y por tres años. Según la BBC, una filtración de comunicaciones diplomáticas reveló que británicos y saudíes pactaron apoyarse mutuamente para su elección en el Consejo, que tiene 47 miembros.
“Casi todos los ejecutados fueron sentenciados por asesinato o por asuntos de drogas”, según Adam Coogle, responsable de HRW para Arabia Saudí, quien señala la falta de transparencia en los procesos judiciales en el país árabe. Entre los ejecutados habría militantes de Al Qaeda pero también chiíes que participaron en protestas en el 2011.
Uno de estos manifestantes es el joven Ali al Nimr, a quien se acusó de lanzar cócteles molotov contra la policía. Ali tenía entonces 17 años. Su imagen ha formado parte de una campaña en favor de los condenados a muerte, y su familia asegura que firmó una confesión bajo amenazas y con la promesa de que sería liberado.
Otro de los condenados es el poeta y artista palestino Ashraf Fayadh, de 35 años, por un libro de poesía que escribió años atrás. Las protestas en mensajes en Twitter comparando el caso del artista con las ejecuciones del Estado Islámico provocaron reacciones airadas en el régimen saudí.
Se cree que, desde que el rey Salman asumió el trono este año tras la muerte del rey Abdulah, el régimen se ha endurecido. Un memorando de los servicios de inteligencia alemanes (BND) filtrado a la prensa afirma que Arabia Saudí está jugando un papel cada vez más desestabilizador en Oriente Medio.
Desde el pasado marzo, la aviación saudí bombardea Yemen con el pretexto de combatir a los rebeldes hutíes, de confesión chií, a los que acusa de estar apoyados por Irán. Según el documento alemán, el príncipe Mohamed, hijo del rey Salman, de unos 30 años, lleva las riendas de esta campaña de ataques como ministro de Defensa. Miles de civiles han muerto por los bombardeos saudíes, llevados a cabo con armamento británico y estadounidense.
La filtración a la prensa del memorando, de solo página y media, ha llevado al Ministerio de Exteriores alemán a disculparse ante Arabia Saudí, según The New York Times, afirmando que los servicios de inteligencia no representan la opinión del Gobierno. No obstante, el pasado marzo el vicecanciller Sigmar Gabriel criticó la sentencia al bloqueo Raif Badawi a 10 años de cárcel y 1.000 latigazos. Badawi ha sido galardonado con el premio Sajarov del Parlamento Europeo.