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San Mao: la voz de Sahara occidental en China



Hace 40 años llegó, a la entonces provincia del Sahara Español, una mujer enigmática que buscaba la realización de su vida y obra literaria. Gracias a ella  en China se conoce al pueblo saharaui, así como uno de los momentos que más marcaron su historia: la descolonización española y la Marcha Verde marroquí.

Madrid, 1967.
Una joven de 24 años procedente de Taiwan aterriza en Madrid con el deseo de expandir al máximo sus conocimientos sobre filosofía occidental. Se llama Chen Ping (陈平) y había nacido en Chongqing (centro-sureste de la R.P.C.) el 26 de marzo de 1943. Era hija de un abogado llamado Chen Siqing y de su esposa Miao Jinlian. Con tan solo seis años se traslada con su familia a Taiwan -tal vez por motivos políticos- y una vez instalados allí comienza su formación escolar en un sistema educativo lleno de represiones y reglas estrictas, algo difícil de llevar para una niña obstinada, inteligente y llena de preguntas, que con tan solo cinco años había sido capaz de leer la famosa y monumental novela titulada El Sueño del Pabellón Rojo (红楼梦).(...)

Con este dato, podemos deducir la admiración que esta niña empezó a desarrollar a edad tan temprana por la literatura: Pronto se sumergió en la lectura de los grandes autores orientales y occidentales, aunque también le gustaba leer novelas románticas (cosa que como veremos más adelante, la influenciaran en gran medida en su aspecto personal). Sin embargo, el incondicionable amor y pasión que desarrollo por las letras le trajeron mas de un disgusto: llegó a admitir en una ocasión a uno de sus profesores que de mayor ella quería ser basurera y ser dueña de un estercolero, un trabajo quizás impensable como salida profesional en un mundo en el que la educación estaba dirigida a formar hombres de negocios, artistas de renombre, creadores de tecnología punta, y no un mero operario de recolector de desechos. Al contrario de las letras, las ciencias no eran su fuerte ( a pesar de que ponía todo su esfuerzo por sacarla en adelante): en el segundo año de secundaria, suspendió un examen de matemáticas y como castigo su profesor la humill
ó delante de toda la clase. Este hecho la dejó sumida tal depresión que decidió no ir más al instituto, haciendo que su madre la apartara de la educación estatal y traslado la escuela a casa. En ese momento, Miao y Chen se convirtieron en los profesores de su hija. Su madre la supervisaba con clases de piano y pintura mientras que su padre lo hacia enseñándole inglés. Y, por supuesto, nunca dejaron de mostrarle obras literarias sin parar (sobre todo obras inglesas junto a su padre).
Toda esta formación en casa dio sus frutos cuando en 1962 presento su primera obra: Puzzle (惑), un artículo a modo de ensayo filosófico sobre el individuo que causó sensación y que le sirvió de alguna manera para que fuera admitida en el Departamento de Filosofía de la Universidad de la Cultura China en Taipei. Es en este momento cuando toma el seudónimo de “San Mao” (三毛, literalmente “Tres Pelos”), nombre de un personaje de tebeos chinos que narraba las aventuras de un niño pobre que tenía tres pelos en la cabeza, y cuya sufrida vida se desarrolla vagando por el mundo en busca de oportunidades. Al cumplir los veinte años, San Mao se enamoró de un joven llamado Liang Guangming del mismo centro que publico dos libros que gustaron mucho a la joven Chen Ping y que resulto ser el primer amor de ella. Sin embargo, este amor se rompió cuando le dieron la oportunidad a Ping de continuar su formación en España, cosa que aquel chico no entendió y que desemboco en la ruptura por parte de él. Esto dejó  más desolada aún a San Mao, que vio en nuestro país una oportunidad de empezar desde cero.
Así fue como San Mao llego a España en 1967.  Durante ese año aprendió español durante 6 meses en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid y allí conoció al que sin duda sería su verdadero amor: José María Quero y Ruíz, de 17 años de edad, y con el que conectó rápidamente y al que puso un nombre chino: He Xi (荷西): “Loto del oeste”. Su relación con él es efímera, y poco tiempo después (menos de un año) decide ir a  Alemania Occidental para mejorar sus conocimientos de alemán y literatura teutona. Durante los próximos cuatro años viajaría también a EE.UU donde quería especializarse en cerámica y para ello trabajó en una biblioteca en el Estado de Illinois. Además de América estuvo por Dinamarca, Polonia, República Checa, Yugoslavia y Alemania Oriental, entre otros.

Tras su estancia en Europa y Norteamérica decidió volver a Taiwán en 1970 para trabajar en el Departamento que la vio formarse años atrás en el Instituto de Cultura China como profesora de alemán. Dos años después conoce a un compañero de trabajo que era alemán y con el que inicia el idilio perfecto. A través de esta relación, San Mao creía que su vida sentimental se habría asentado de una vez por todas. Pero de nuevo la suerte le volvió la cara: Con 45 años, y comprometido con él, el profesor de alemán murió de un repentino ataque al corazón, motivo por el cual San Mao se quiso quitar la vida a golpe de pastillas, pero que finalmente logró controlar y de nuevo, huyo hacia España. De vuelta en España en 1972 se vuelve a tener noticias de su viejo amor Jose Maria.  A pesar de las cosas del pasado, deciden retomar la amistad y, finalmente, la relación. Mientras tanto, José María había realizado el servicio militar, durante el cual se enamoró también del submarinismo. Viaja por todo el Mediterráneo acompañado de San Mao hasta que un año después le concedieron un puesto en una planta de fosfato en el Sáhara Occidental. Esta noticia supuso mucho para Chen Ping, ya que vio hecho realidad uno de los sueños que había tenido desde hacía mucho tiempo: Recorrer el desierto del Sáhara.
Año 1973.
San Mao se casa con José María en El Aaiún. Ve así por fin cumplido el sueño “eterno” de encontrar pareja con el hombre ideal y en el hogar ideal de sus sueños. Al principio la vida de Chen Ping es algo cerrada debido a la falta de comunicación con los vecinos, pero a medida que van pasando los meses, se va integrando cada vez mas en la comunidad saharaui. Esta nueva vida que lleva llega a oídos del “Taiwan United Daily News” que, tras escuchar la historia de ella, le pide que escriba y mande una serie de artículos en los que cuente historias y la vida en el Sáhara Occidental. Dicha encomendación la llena de alegría y satisfacción, y no solo acaba escribiendo los artículos, sino que en 1976 acabó publicando la que sería su obra maestra: Cuentos del Sáhara (撒哈拉的故事)  que rápidamente se convirtió en éxito de ventas entre los jóvenes de Taiwan y China y que hoy es un libro de culto en lo que a su género se refiere.
La obra es en sí una biografiá de su estancia en el Sáhara, que narra desde que su boda y estancia con José María, así como de la cultura saharaui. Junto a ésta publica otra serie de relatos más cortos de carácter ficticio que son en parte cuentos de la tradición saharaui como son Yendo con la estación de lluvias [Título orientativo] (雨季不再来) o El camello que llora [T.O.] (哭泣的駱駝), entre otros, siempre a través del diario que la descubrió. A través de estas obras, podemos ver como se contagia la felicidad y entusiasmo de la que durante esos años goza la joven escritora y que en cierto modo supone un cambio notable en la aptitud y carácter respecto al que había mantenido en los escritos que había redactado años antes de vivir en el desierto. Se puede deducir, por tanto, que parte del éxito que  tuvo en Asia se debió, no solo enteramente a la temática de sus obras que para el publico oriental estaban cargadas de exotismo y de “magia”, por así decirlo; sino que el uso de un lenguaje influenciado por su carácter ayudaron al acercamiento del publico en general.
Octubre de 1975.
Un mes antes del fallecimiento de Franco, el rey Hassan II organiza la llamada ‘Marcha Verde’ en la que mas de 300000 marroquíes se adentraron en el territorio proclamando el Sáhara Occidental como parte de Marruecos.
Ante esta situación, el gobierno de España tiene que repatriar a todos sus ciudadanos a territorio nacional. Entre ellos, se hayan José María y San Mao que acaban en Tenerife en febrero del 76. A pesar del traslado, el matrimonio sigue viviendo en la felicidad. Tan solo cuatro años después, concretamente el 30 de septiembre de 1979, se produciría un hecho que marcaría de por vida a la escritora. Coincidiendo con la Fiesta de la Luna en China, su marido José Mª se dispuso a hacer una de las muchas inmersiones que por hobby o trabajo hacia, pero ese día algo salio mal debajo del agua y se produjo el fatídico hecho: A la edad de 27 años, He Xi murió ahogado por un accidente de submarinismo. Se tiene constancia de que la hermana de San Mao, Chen Tian, acudió a la isla para apoyarla y ayudar a enterrar a su marido junto a sus padres (como siempre había deseado él) y que tras el funeral, para no seguir sufriendo, abandono la isla para regresar a Formosa a principios de 1980 en busca de olvido y apoyo familiar.
Al poco de su llegada, es visitada por los editores que durante años habían publicados sus obras para que hiciese una especie de “gira literaria” por toda Latino-América durante el año de 1981. Ella acepta, buscando de alguna manera la evasión de la realidad en esos viajes. A su regreso en mayo del 82 publica dichas experiencias y accede a un puesto de profesora sobre lengua y literatura china en la Universidad de Taipei. Dos años mas tarde abandona ese puesto por motivos de salud (al parecer sufrió un cáncer de cuello de útero de la que fue intervenida en EE.UU y de que al parecer se recuperó) y se dedica en exclusiva a la elaboración de obras de su puño y letra. Es en este periodo cuando se adentra de lleno en la traducción de obras contemporáneas del español al chino, como es el caso de Mafalda a cuyo autor, Quino, se dice que conoció en persona.

Durante 1990 escribió una serie de guiones cinematográficos de los que apenas se tiene constancia pero que causaron furor en algunos certámenes de cine asiático y de los que se sabe también que fueron polémicos por la critica que se hizo de alguna manera al gobierno de Taipei de esa época. Finalmente, el 4 de enero de 1991 San Mao es ingresada en  el Hospital de veteranos de Taipei a causa de una hiperplasia endometrial, muriendo ese mismo día. Actualmente, las causas de la muerte de la escritura siguen siendo motivo de controversia, ya que muchos siguen la versión oficial de que fue por causas naturales relacionadas con el problema dicho anteriormente, otros que se suicidio a base de pastillas como lo había intentado años atrás cuando la muerte del profesor alemán, y otros que abogan fervientemente por que fue un asesinato a modo de negligencia médica.


Sea cual sea el motivo de su muerte, desde aquel día miles de seguidores lloran la muerte de la mujer que llevó la voz del Sáhara y en algún modo del mundo hispano a China y Taiwan ( y del resto de Asia Oriental en general), y a la que le tenemos que estar agradecidos cuando preguntemos a alguna persona de habla china si conoce España o el Sáhara y su situación: En el momento de su muerte, sus obras estaban siendo todo un éxito; éxito que se vio reforzado tras la muerte de la escritora. Este éxito se debió en gran parte gracias a las descripciones de los lugares que reflejaba en sus obras: Elenigmático y bello Sahara, su gente, sus costumbres, sus viajes por Latinoamérica y Europa, España y, claro esta, su vida. Gracias a ella la comunidad taiwanesa y china comenzaron a señalar estos lugares en los mapas y a interesarse por el conjunto socio-cultural de dichas regiones. Sin ir mas lejos, se sabe que desde finales de los 80 y toda la década de los 90 el interés por aprender español tanto en China como en Taiwán se debió en parte a San Mao, así los numerosos turistas chinos que han seguido sus pasos, por ejemplo, a Canarias, donde es visita obligada el cementerio donde se hallan los restos de José María. Sin embargo, y a pesar de este abrumador éxito, las obras de esta autora no han sido traducidas al castellano (ni se tienen apenas constancia de su edición en inglés) por lo que esperemos que pronto podamos deleitarnos con sus obras en castellano.
Así que a pesar de esto, no nos cabe decir otra cosa que:

,ش كرا
三毛!