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Rafael Cadenas ganó el Premio de Poesía Federico García Lorca


El Universal

El jurado resaltó la obra del venezolano "siempre lúcida, deliberadamente marginal y muy callada" de uno de los grandes creadores de la poesía en español de los últimos sesenta años.

El poeta y ensayista venezolano Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930) ha sido galardonado con el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca-Ciudad de Granada en su duodécima edición, según el fallo del jurado dado hoy a conocer.

El jurado resaltó la obra "siempre lúcida, deliberadamente marginal y muy callada" de uno de los grandes creadores de la poesía en español de los últimos sesenta años.

Así lo resaltó, en nombre del jurado, Carlos Pardo, poeta y representante de la Fundación Federico García Lorca.

La obra de Cadenas, Premio Nacional de Literatura de Venezuela (1985) y Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances de Guadalajara (México) en 1999, es  intelectual "muy arriesgada e incómoda con cualquier manifestación totalitaria del poder", según Pardo.

Considerado uno de los autores más influyentes en la poseía joven que se hace hoy día en España y Latinoamérica, Cadenas publicó su primer poemario en una imprenta local de Barquisimeto en 1946.

Desde joven combinó la pasión por la literatura con la militancia política en Venezuela, motivo por el que sufrió cárcel y exilio durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Se refugió en la isla de Trinidad hasta 1957, y fue en Caracas donde escribió y publicó "Una isla" (1958) y "Los cuadernos del destierro" (1960), años durante los que formó parte del grupo de debate político y literario "Tabla redonda" junto con Manuel Caballero, Jesús Sanoja Hernández y Jacobo Borges, entre otros.

Dotado de una refinada sensibilidad, Cadenas, también profesor universitario, destaca por una obra densa y estrechamente vinculada al pensamiento filosófico que, según el jurado, parece fusionar los derroteros de la actitud reflexiva con la inspiración pura.

Su poema más famoso, "Derrota", que pasó de copia en copia por España y toda América Latina en los años cincuenta -trascendió como la marca poética de la generación de los sesenta- dio paso a obras como "Falsas maniobras" (1966), "Memorial" (1977) o "Amante" (1983).

Y en todas ellas, una poesía "esencial, muy exigente con el idioma, muy coloquial, casi minimalista pero directa, que puede entenderse pero que es a la vez muy exigente", según Pardo.

La poesía latinoamericana y española de los últimos sesenta años "no puede entenderse" sin la obra de Cadenas, resume Pardo, para quien el mundo de la literatura debe al venezolano "algunos de los momentos más importantes de la antipoesía de los años cincuenta".

El premio, dotado en la actualidad con 30.000 euros (unos 34.000 dólares), nació siendo el de mayor cuantía económica en su género, y este año habían concurrido a él 43 autores de 18 nacionalidades.

El galardón, que por primera vez ha sido dado a conocer en el Centro Federico García Lorca de Granada (sur de España), incluye también una obra gráfica conmemorativa, un acto literario y unas jornadas académicas sobre el estudio de la obra del premiado con la presencia de él y la edición de una antología poética.

En ediciones anteriores ha recaído en Rafael Guillén (2014); Eduardo Lizalde (2013), Pablo García Baena (2012); Fina García Marruz (2011); María Victoria Atencia (2010); José Manuel Caballero Bonald (2009); Tomás Segovia (2008); Francisco Brines (2007); Blanca Varela (2006); José Emilio Pacheco (2005) y Ángel González (2004). 

Una muestra poética

Inquisidores


Van de un sitio a otro midiendo, anotando, mordiendo aquí, más allá, llenos de baba de pasado, muecas, rótulos. Indician, señalan, dictan, corrigen, acosan. Ahí, dicen, está el culpable. Nuestros códigos amaestrados lo perseguirán ladrando día y noche. Ahí está, nuestros mastines olisquean el rastro sucio. Él es la mancha en nuestras baldosas. Agravia nuestra pureza. Por el mundo, siempre, con sus libros de cuentas, sus lápices perversos, sus esto sí esto no, sus autos de fe, sus pócimas vengativas, extendiendo un rojo metro sobre el cuerpo que la jauría va a perseguir.

Ahí está el que nos traicionó, dice. Escupamos, que ahí viene.

Espiémoslo como un solo ojo.