Mientras los incendios forestales
devastan vastas zonas de Australia, también asoman señales de esperanza de que
el país pueda encontrar caminos para adaptarse al cambio climático.
Mientras los incendios forestales
devastan vastas zonas de Australia, también asoman señales de esperanza de que
el país pueda encontrar caminos para adaptarse al cambio climático.Los
invernaderos de alta tecnología de Sundrop
Sundrop Farms es uno de esos
ejemplos. En una región aparentemente estéril, se convirtió en uno de los
mayores productores de tomate de Australia y podría marcar un antes y un
después en materia de seguridad alimentaria.
Espejos, una torre solar y ni un
gramo de tierra
A pocos kilómetros de Port Augusta,
en el estado de Australia Meridional, funciona una instalación pionera que
necesita apenas dos ingredientes para cultivar tomates: luz solar y agua de
mar. En muy pocos años, este emprendimiento se transformó en uno de los grandes
referentes del movimiento conocido como «agricultura vertical».
Inaugurada en 2016, la planta de Sundrop Farms produce 17.000 toneladas de tomate por año, lo que equivale al 15% de toda la cosecha australiana, en un terreno que a simple vista parece árido.




