Un think tank que no existe como entidad legal publicó
124 informes en nueve días con un objetivo claro: que ChatGPT, Perplexity y
Gemini repitan sus argumentos y mejoren la deteriorada imagen de Israel ante el
mundo.
El 6 de agosto de 2026, un nuevo think tank apareció en la
web. Se llamaba Hanover Institute for Public Policy. Tenía un
diseño impecable, logotipos profesionales y una producción académica
abrumadora: 124 informes en nueve días, más de 560.000 palabras,
una media de 4.500 palabras por texto.
Solo el 12 y 13 de agosto publicó 73 informes, casi
354.000 palabras en 48 horas. Desde entonces, el sitio no ha actualizado
ningún contenido.
Pero el Hanover Institute no existe. No está registrado como
entidad legal en ninguna jurisdicción, no tiene dirección física, no tiene
personal nombrado y ninguno de sus informes lleva firma de autor.
Sus propios términos de uso se rigen por las leyes de “el estado en el que está
establecido el Instituto”, que se niegan a nombrar.
Detrás de esta operación está Piro Inc, una
empresa de producción mediática de Nueva York fundada por Daniel Rosenberg,
productor de la película Inside Man de Spike Lee. El mes de
agosto, Piro registró el sitio ante el Departamento de Justicia de EE.UU. bajo
la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA), una norma de 1938
que obliga a cualquier persona que trabaje para un gobierno extranjero a
declararlo formalmente.
El material, según la propia declaración FARA, se
distribuye por cuenta del Gobierno de Israel.
Una fábrica de contenido para manipular máquinas
Casi todos los titulares de los 124 informes comienzan
con una pregunta que un usuario podría escribir en un chatbot: “¿Es el
antisionismo antisemitismo?”, “¿Expulsó Israel a los palestinos de sus
tierras?”, “¿Está Israel cometiendo genocidio en Gaza?”.
Los informes están presentados en un formato cuasi
académico, con notas al pie, tablas de contenido y citas de fuentes
aparentemente sólidas: el Banco Mundial, agencias de la ONU, la Oficina Central
de Estadísticas de Palestina, Amnistía Internacional y el texto de la
Convención sobre el Genocidio.
Pero el análisis del Guardian revela
un patrón sistemático de framing. Donde las organizaciones de
derechos humanos han concluido que Israel comete genocidio o apartheid, los
informes del Hanover Institute observan que ningún tribunal ha emitido
un veredicto sobre esas acusaciones, una formulación que aparece en 20
de los 124 informes.
Las cifras de víctimas y la ayuda humanitaria se atribuyen a
“una de las partes implicadas en los hechos”, un recurso utilizado en 55
informes que equipara las cifras israelíes con las palestinas, dejando
al lector la impresión de que poco de lo que ocurre en Gaza puede
establecerse con certeza.
Nick Cleveland-Stout, investigador asociado del Quincy
Institute que ha investigado el sitio, lo resume así: “Consigue hacerse
pasar por algo muy académico: el diseño, los logotipos, todo parece excelente.
Pero cuanto más lees, más te das cuenta de que gran parte no tiene sentido”.
Cleveland-Stout señala un efecto acumulativo particularmente
revelador: un estudio de 2022 sobre comentarios antisemitas en páginas de
Facebook de medios británicos, franceses y alemanes es citado 454 veces
en 88 de los 124 informes, incluso en páginas sobre temas aparentemente no
relacionados, como el registro de tierras en los territorios ocupados, la
influencia de AIPAC en la cobertura mediática de EE.UU. o el bloqueo de Gaza.
“Casi todos los artículos concluyen diciendo que hablar de
este tema podría contribuir al antisemitismo”, explica Cleveland-Stout. “Y
entonces incluyen el estudio sobre los comentarios en Facebook en Reino Unido”.
Optimización para motores generativos (GEO)
La operación no se limita a publicar contenidos para lectores
humanos. El sitio del Hanover Institute utilizaba inicialmente un archivo llms.txt estándar
de Res, una plataforma “nativa de IA” que ayuda a equipos B2B a ser
citados por ChatGPT, Perplexity, Claude y Gemini.
Res vende lo que la industria llama “optimización
para motores generativos” (GEO), una técnica que busca que los modelos de
lenguaje consideren un contenido como fuente creíble. El fundador de Res, Hai
Tran, se registró ante el Departamento de Justicia el 22 de julio como
subcontratista de Piro en la cuenta israelí, con el cargo de “estratega
digital”.
Piro anuncia en su web un servicio llamado “AI Story
Optimization”, que consiste en “crear contenido diseñado para cómo los LLM
evalúan la credibilidad”, y que puede publicarse “en tu sitio o en propiedades
de terceros de confianza que construimos”.
Cleveland-Stout advierte que el objetivo más
relevante no es que los usuarios lleguen al sitio en una búsqueda en
vivo, sino los datos de entrenamiento. Existen dos vías: publicar
sitios con la esperanza de que los chatbots los citen, y la “más preocupante
y potencialmente más efectiva”: introducir el material en repositorios
como Common Crawl, que suministran los datos de entrenamiento
subyacentes a los modelos comerciales.
“Cuando el chatbot regurgita las narrativas con las que
fue entrenado, ni siquiera cita las fuentes. No podrás verificar los hechos”,
explica.
Clock Tower X, la firma del exdirector de campaña de Donald Trump, Brad
Parscale, ya ha recorrido ese camino. Sus siete sitios aparecieron 294
veces en el índice de Common Crawl de julio de 2026. El Hanover Institute
aún no aparece —sus informes se publicaron después de ese rastreo— pero está
al inicio del mismo proceso.
Las pruebas del Guardian con chatbots
muestran que el escrutinio ya ha dejado huella. Preguntado por nuevas
investigaciones publicadas por el Hanover Institute, el chat web de ChatGPT
ofreció enlaces a cuatro informes, pero también advirtió que el instituto era
objeto de “controversia significativa sobre quién lo financia y por qué
existe”, con enlaces a los reportajes del Quincy Institute.
Una cadena de financiación de decenas de millones
Piro tiene contratos por 1 millón de dólares en
dos órdenes de trabajo, según los archivos FARA. Pero esta cifra es pequeña
comparada con el gasto total de la campaña.
Piro y Clock Tower X son subcontratistas de Havas
Media Germany GmbH, una empresa de Fráncfort propiedad del grupo francés
Havas. Los archivos del Departamento de Justicia registran que Havas pagó
a Clock Tower X 15 millones de dólares en seis pagos entre el
24 de octubre de 2025 y el 3 de marzo de 2026, y a Targeted
Communications Global 9,89 millones entre octubre y diciembre de 2025.
El 31 de octubre de 2025, la filial estadounidense de
Havas canceló su registro como agente del Gobierno israelí.
Mientras mantuvo ese registro, estaba obligada a detallar lo que recibía: su
declaración de los seis meses anteriores al 31 de octubre de 2023
registraba 2,95 millones de dólares de su hermana alemana en
la cuenta israelí. Una vez que la entidad alemana comenzó a pagar directamente
a los contratistas estadounidenses, Havas dejó de declarar cualquier cosa,
porque un principal extranjero no tiene obligación de declarar.
En Israel, los registros de contratación muestran que la
agencia gubernamental de publicidad LaPam adjudicó a entidades
de Havas contratos sin licitación competitiva: 39 millones de dólares
(33,5 millones de euros), 29 millones (25 millones de euros) y 17,5 millones
(15 millones de euros) en 2019, y 58,3 millones (50 millones
de euros) en marzo de 2023 para la planificación y compra de medios en
el extranjero.
El colapso de la opinión pública estadounidense y el
escepticismo interno
La campaña llega en un momento crítico. La posición
de Israel en la opinión pública de EE.UU. se ha desplomado.
Gallup encontró en febrero de 2026 que, por primera
vez, los estadounidenses simpatizan más con los palestinos (36%) que con los
israelíes. Pew registró en abril que el 60% de los estadounidenses
tiene una opinión desfavorable de Israel, casi 20 puntos más que en 2022,
con el mayor movimiento entre los jóvenes. Una encuesta de AP-NORC publicada el
7 de julio de 2026 halló que el 31% de los estadounidenses cree que las
acciones militares de Israel en Gaza constituyen genocidio, cifra que
asciende al 52% entre los demócratas.
En Israel, altos funcionarios han expresado dudas
sobre la efectividad de la campaña. En julio de 2026, filtraron a Ynet que
el esfuerzo había fracasado: “Se pagó mucho dinero, pero la situación solo
empeoró”.
Una exfigura de alto rango del aparato de diplomacia pública
israelí calificó la operación de “un engaño terrible a la escala de Pollard”,
en referencia al analista estadounidense condenado por espionaje para Israel en
1987.
El ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar,
había asignado 181,6 millones de dólares a la diplomacia
pública internacional al asumir el cargo, y luego otros 666,3 millones
para 2026 y 2027. El control del presupuesto pasó al director general del
ministerio, Eden Bartel, y a Eran Shayovitch, un asesor externo
contratado por el ministro que aparece nombrado en la declaración FARA de Piro
como uno de los dos funcionarios israelíes con los que la empresa se relaciona.
“Hasbará es el refugio de todos los fracasos”
Cleveland-Stout duda de que ninguna diplomacia
pública pueda superar la oposición a la política israelí: “Hay una falta
de reflexión sobre el hecho de que son las propias políticas las que están
llevando a muchos estadounidenses a cuestionar su apoyo a Israel. Ven lo que es
un problema político como un problema de marketing”.
Cita al fallecido político israelí Yossi Sarid,
quien un año antes de su muerte en 2015 bromeó en una entrevista: “Hasbará
es siempre el refugio de todos los fracasos. Todo va de maravilla, solo la
hasbará es basura. Si la hasbará fuera buena, todo el mundo se daría cuenta de
la situación ideal”.
Pero que la campaña funcione o no en sus propios
términos es una cuestión distinta de que funcione para Israel. “Parscale
está teniendo éxito en influir en los chatbots, y el Hanover Institute está y
seguirá teniendo éxito en influir en las respuestas que dan los chatbots”,
afirma Cleveland-Stout. “Pero no están cambiando las encuestas, que es lo
que realmente le importa a Israel”.
Su preocupación más amplia es lo que demuestra el
experimento: “Ya sea un gobierno extranjero, una empresa o incluso un tipo
que tiene una heladería, el grooming de los LLM —el envenenamiento, como
quieras llamarlo— es parte de la nueva realidad en la que vivimos”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel ha declarado
que el Estado no realiza “operaciones de influencia” en EE.UU. y que “cumple
escrupulosamente con la legislación estadounidense”. El cofundador de Piro,
Daniel Rosenberg, ha dicho que la empresa fue contratada para “poner hechos
precisos y con fuentes en el registro público y contrarrestar la desinformación
sobre Israel con información verificable”.
Tomado de La Red 21 / Uruguay. Foto: imagen del sitio web
falso «Hanover Institute».