Comunicado
Al inicio de 2017, se hace aún más evidente que la situación política, social y económica de Venezuela se torna cada vez más grave y urgente para millones de sus habitantes, y la comunidad internacional no puede permanecer indiferente ni ausente hoy frente a la crítica suerte de una nación que, a través de los esfuerzos de toda una generación, fue capaz hace unas décadas atrás, de erguirse y transitar por los caminos de la democracia.
Junto a los mayores registros internacionales de inflación existentes hoy en una economía nacional y de mayores números de muertos por homicidios y actos criminales, se multiplica el sufrimiento humano, la pobreza y la desesperación de ciudadanos que hoy no cuentan con ninguna protección de parte de unas instituciones que no responden a las muchas emergencias que azotan a los venezolanos y que reflejan características de un estado fallido.



