Vázquez reabre consulta en Presidencia para sentarse a un lado y al otro de la mesa, como doctor encargado de firmar las recetas que necesite el país y como paciente en permanente revisión de lo saludable de sus políticas y de su aceptación popular.
Paciente también en carácter, por su ánimo diligente y contenido, que proyecta la figura de un hombre organizado y controlador pero no carente de carisma, que logra levantar pasiones entre el público sin hacer gala de la locuacidad y presencia mediática del presidente saliente, José Mujica.
El doctor socialista se impuso en las últimas elecciones generales amparado en el recuerdo de sus éxitos pasados, con los que acumuló un 80 % de popularidad al término de su primera legislatura (2005-2010), y en las promesas de continuidad, crecimiento y tenues cambios en sanidad, educación y seguridad.(...)