No hay futuro de paz y convivencia para Venezuela si no hay futuro con
dignidad para los hoy pobres. La inflación desbocada de los últimos dos
años y el brutal descenso del PIB hacen que tres de cada cuatro familias
tengan ingresos por debajo de sus necesidades básicas. La realidad
sigue empeorando, los pobres caen en la miseria y la pobreza avanza
haciendo estragos en la clase media. Esta falta de futuro para 75% de
los venezolanos tiene también en agonía al gobierno y al régimen:
fracasaron y no hay futuro para ninguno de los dos; tampoco lo habrá
para el próximo gobierno si viene sin tomar en serio y sin respuesta
para los pobres de Venezuela y sin decisión para conectar con su
esperanza y crear oportunidades de vida humana.