El extécnico de inteligencia estadounidense recibió
asilo en Rusia, el mismo día en que el diario británico ‘The Guardian’ publicó
detalles de los programas de espionaje de Washington.
Por: Diego Alarcón Rozo
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, había sido muy claro con
la condición fundamental que su gobierno establecía para conceder el asilo
político al extécnico de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados
Unidos Edward Snowden: él debía cesar de filtrar información confidencial que
detallara los programas de espionaje masivo ordenados por Washington. En otras
palabras, si Snowden deseaba permanecer en territorio ruso, era preciso que
cesara sus ataques de revelaciones, que dejara de hacer ruido.
Hoy, Edward Snowden ya está afuera del aeropuerto moscovita de
Sheremétievo, donde permaneció por un mes intentando evadir la orden de
detención internacional que Estados Unidos promovió en su contra, pero ni su
abogado, el ruso Anatoli Kucherena, tiene certeza de su paradero. Después de
que el Kremlin decidiera otorgar asilo a Snowden por un año, Kucherena explicó
que por obvias razones no puede dar información de dónde está su defendido y
que él apenas sospecha dónde está.(...)
