Eric Nepomuceno
Página 12
Entre fines de julio y principios de agosto Eduardo Cunha despachó emisarios para sondear la Fiscalía General de la Unión. Quería saber si había buena disposición para establecer un acuerdo de “delación premiada”, que le aseguraría penas blandas, en caso de una condena que parecía y parece inevitable, a cambio de informaciones.
Cunha lo
desmintió con vehemencia durante todo el proceso que culminó con su
expulsión de la Cámara de Diputados, la suspensión definitiva de su
mandato (y los correspondientes fueros privilegiados) y su
inhabilitación política por ocho años.
