Opinión
Por Samuel Ruh Ríos
@samuelruh
Uno de los más preocupantes temas que debe abordarse de inmediato, con
la finalidad de buscarle solución, es la galopante y extendida
corrupción policial.
Tal como lo advertimos en su oportunidad, una policía politizada, mal
seleccionada, creada a la carrera, cuyas vacantes se llenaron a punta de
relaciones partidistas provenientes de cuanto poderoso funcionario de
alto nivel enviara como sus recomendados, estaba condenada como
institución a generar males peores que beneficios a la población.
La rimbombante Policía Nacional Bolivariana, especie de caricatura de la
anhelada, durante años Policía Nacional, se ha convertido en un dolor de
cabeza para la ciudadanía. Para demostrarlo, basta leer las
páginas de sucesos, en cuya fuente no es extraño encontrar
graves actos delictuales donde, como protagonistas, aparecen policías de ese cuerpo nacional participando en secuestros,
robos, hurtos, apropiaciones indebidas, abusos contra los derechos
humanos y, una ya generalizada, matraca en todos los lugares, pueblos,
ciudades y carreteras, a lo largo y ancho del país.
Una matraca nacional
ejercida por una policía nacional.(...)