Bernard Bridel
Para continuar desarrollando las capacidades militares
de su país, el presidente de China, Xi Jinping, ordenó instalar la
primera base naval permanente en el extranjero. Su elección, que no es
casualidad, fue Yibuti en el
Cuerno de África, una posición estratégica para el control de las principales
rutas de transporte entre Asia y Europa a través del estrecho de Bab el-Mandeb
y el Mar Rojo. Pero también puesto ideal para monitorear el este de África,
donde, a pesar de las tensiones y conflictos, Beijing invirtió masivamente y compra de materias
primas e hidrocarburos.
