Según datos de Feeding America, más
de 48 millones de personas en Estados Unidos enfrentan inseguridad alimentaria.
De ellas, cerca de 14 millones son latinas.
Por María
Santana, CNN en Español.
Desde muy temprano en la mañana,
mucho antes de que la ciudad despierte por completo, decenas de personas ya
hacen fila afuera de una marqueta móvil gratuita en el Bronx organizada por
City Harvest, la organización de rescate de alimentos más grande de la ciudad
de Nueva York.
Para las nueve de la mañana, la línea
ya le da la vuelta a la manzana. Algunos dejan sus carritos guardando espacio y
regresan más tarde para no perder el turno.
Con bolsas reutilizables y mochilas en mano, familias enteras esperan poder llevar suficiente comida para sobrevivir al menos hasta la próxima distribución de alimentos.
Según datos de Feeding America, más
de 48 millones de personas en Estados Unidos enfrentan inseguridad alimentaria.
De ellas, cerca de 14 millones son latinas.
Entre ellas está Martina Santos,
voluntaria de City Harvest desde hace 13 años y también beneficiaria de la
ayuda alimentaria. “Soy diabética, tengo presión alta y he tenido que saltarme
comidas”, dijo Santos a CNN.
La dominicana, residente del Bronx
desde hace cinco décadas, asegura que el aumento en el costo de vida la ha
obligado a hacer sacrificios peligrosos para su salud.
“Si desayuno no puedo almorzar,
porque no tengo bastante. Y espero a cenar para no irme a la cama con el
estómago vacío”, explicó Santos de 67 años. “Antes me desayunaba algo, comía
algo en el almuerzo y mantenía mi azúcar bajo control en 98 o 99. Ahora me sube
hasta 175”.
Aunque recibe cupones de alimentos,
conocidos como SNAP, Santos dice que no le alcanza para mantener la dieta
saludable que necesita.
“La inflación que estamos viviendo me
ha forzado a llevar este ritmo de vida y el SNAP ya no me es suficiente”, dijo
mientras repartía vasos de ensalada de maíz a familias que salían de la
marqueta cargando bolsas y carritos llenos de zanahorias, guineos y batatas,
entre otras frutas y vegetales frescos.
La inflación anual en Estados Unidos
subió al 3,8 % en abril, por encima de los salarios. Los efectos acumulativos
de más de cinco años de alta inflación impactan fuertemente en las personas que
viven en el país, y también suman presión con la crisis de costos derivada de
la guerra en Medio Oriente.
Una crisis que sigue creciendo
En Nueva York, City Harvest calcula
que más de un millón de neoyorquinos viven en hogares donde no siempre alcanza
la comida, incluyendo uno de cada cuatro niños.
“Una de cada cuatro familias con
hijos necesita ayuda alimenticia y últimamente estamos viendo filas más largas
aquí en nuestras marquetas móviles”, dijo Pedro Urbaez, director de
distribución comunitaria de City Harvest.
Urbaez afirma que muchas familias
ahora enfrentan situaciones imposibles.
“Tienen que buscar cómo pagar la
renta, la luz, el gas y otros servicios. Entonces, la comida es la última cosa
en la que ellos gastan el dinero”, dijo.
La organización estima que cada
distribución sirve entre 500 y 600 familias, muchas de ellas con niños
pequeños.
“La marqueta móvil es parte de
nuestro programa para dar esa comida que rescatamos a personas que viven en los
cinco condados de Nueva York”, explicó Urbaez. “No tienen que dar mucha
información, solamente decir cuántas personas hay en su familia y pueden
recibir comida”.
Familias bajo presión
económica
En la fila esa mañana estaba Mónica
López con su bebé de un año y cuatro meses.
“Es necesario para mí venir aquí. La
verdad, es una bendición de Dios poder recibir esta ayuda”, dijo López.
La madre de 32 años dice que
actualmente se dedica al cuidado de su hijo mientras su esposo intenta sostener
el hogar con un solo salario.
“Es difícil, porque todo ha subido de
precio y casi no nos alcanza lo que estamos ganando porque las cosas están muy
caras”, aseguró López.
A pocos pasos de ella, Edith
Soperanes, de 34 años y madre de dos niños, también esperaba llevar comida para
su familia.
“Todo está caro. Ayer fui al
supermercado, compré como tres o cuatro cosas y ahí se fueron US$ 90”, dijo
Soperanes, quien asegura que distribuciones como las de City Harvest ayudan a
completar comidas básicas para sus hijos.
“Ahora veo que están dando huevos, ya
sale para el desayuno. Y las bananas también sirven para una merienda para los
niños”.
Además de frutas y vegetales, ese día
las personas también recibieron cartones de huevos donados por un agricultor
local.
“Los huevos también están caros, así
que hoy vamos a repartir alrededor de 800 docenas”, dijo Gibson Durnford,
fundador de Tenmile Farm Foundation, organización que dona alrededor de 50.000
docenas de huevos a City Harvest cada año.
“Hay más personas apareciendo y
necesitando un poco de apoyo”, afirmó Durnford. “Aquí ves madres jóvenes,
personas mayores, gente sin trabajo e incluso gente con trabajo, pero aun así
no les alcanza para cubrir el costo de la comida”.
“Me salvó la vida”
Mientras seguían llegando más y más
personas a la marqueta, Martina Santos continuaba ayudando a repartir
alimentos. La voluntaria aseguró que, además de ayudar económicamente,
programas como este también sirven de apoyo emocional.
“Para mí, City Harvest es una
salvación. Me salvó la vida”, dijo Santos, con lágrimas en los ojos. “Me ha
ayudado con la depresión que trae esta situación y también a poner un plato
digno de comida sobre mi mesa. Cuando vengo a estas distribuciones ya no tengo
que saltarme comidas”,
Santos dice estar agradecida de poder
ayudar a otras familias al tiempo que ella también recibe el respaldo que
necesita para seguir adelante.
“La inseguridad alimentaria se está
convirtiendo en un monstruo cada vez más grande. Hay mucha necesidad, pero
gracias a Dios existen programas como este”.
Tomado de CNN en Español.