Washington y Nueva York., Miles elevaron ayer sus brazos hacia el cielo
encabezados por el presidente de la Cámara baja del Congreso de Estados Unidos,
Mike Johnson, y decenas de pastores derechistas durante un “día de oración”
cristiano nacionalista en el parque central de Washington con el propósito de
“rededicar” al país a sus orígenes basados en ese culto.
El presidente Donald Trump, quien optó por ir a jugar golf en
lugar de presentarse en el mitin religioso, envió una presentación por video
que incluyó un segmento de él leyendo una selección de la Biblia. Los
secretarios de Guerra, Pete Hegseth, y de Estado, Marco Rubio, también se
presentaron vía mensaje videograbado, pero no hubo duda de que todo este
festival, que duró unas nueve horas, fue parte de un intento para usar el 250
aniversario de la Declaración de Independencia, que se cumple este año, para nutrir
de apoyo a la agenda política –o lo que algunos califican de “misión divina”–
del presidente.
Aunque la Constitución de Estados Unidos explícitamente prohíbe al gobierno establecer e imponer una religión oficial, a los organizadores se les otorgaron fondos públicos para el acto, el cual incluyó una enorme manta de la imagen de los fundadores de la nación con una enorme cruz cristiana a un lado, y una ilustración de columnas de un edificio federal. Organizadores subrayaron que su objetivo fue reclamar la historia cristiana de este país, pero la narrativa incluyó aspectos que historiadores no reconocerían.
“Esta nueva nación se establece sobre el fundamento y el
principio bíblico de que todos los hombres fueron creados iguales”, declaró el
líder republicano, a pesar de que al fundarse esta república sólo hombres
blancos con propiedad tenían el derecho al voto mientras millones eran
esclavos.
Tal vez para defenderse de forma anticipada de críticas sobre
este y otros puntos, Johnson señaló “ataques ideológicos siniestros” que buscan
minar el hecho de que el país se ha vuelto “la nación más libre, exitosa y
benévola en la historia del mundo”.
El secretario Rubio –cuyo Departamento de Estado circuló un
video elogiando los fundamentos cristianos de los fundadores, sin mencionar que
él es hijo de inmigrantes católicos y no de estos anglosajones protestantes–
declaró en su mensaje a los participantes que “antes del Occidente cristiano,
la mayoría de las sociedades y de hecho civilizaciones pensaban en ciclos
estancados. Pero nuestra fe nos llama hacia afuera, a la oscuridad sin límite
de lo desconocido”.
Desde los días de los puritanos, agregó, “nuestra nación, más
que cualquier otra en la historia, fue formada por esta idea cristiana”.
No todos festejaron el acto. “La agenda para este ‘jubileo’
se lee menos como un evento religioso tradicional y más como un programa para
la Iglesia de Trump”, declaró la organización nacional de defensa de
consumidores y monitoreo de gobierno Public Citizen.
“Este revoltijo altamente politizado no es lo que anticipaba
el Congreso hace una década, cuando aprobó un proyecto de ley creando una
comisión oficial para el 250 aniversario.”
El reverendo Adam Russell Taylor, bautista que encabeza la
organización cristiana progresista Sojourners, agregó: “estamos profundamente
preocupados de que lo que en verdad se esté rededicando esta nación es a una
parte muy angosta e ideológica de la fe cristiana que traiciona el compromiso
fundamental de nuestra nación a la libertad religiosa”.
Texto
tomado de La Jornada / México. Foto Afp.