Unas breves
consideraciones previas:
• Como la
mayoría abrumadora de venezolanos, adverso a este gobierno y quiere que Maduro
se vaya ayer. La pretensión perpetuacionista del madurismo,
atropellando todo y abusando de todos, violentando la Constitución y la
soberanía popular, es la causa principal de la crisis política, económica y
social que padecemos.
• Si el
gobierno quisiera seriamente contribuir con una salida democrática y pacífica a
la crisis, unilateralmente decidiría:
– La libertad
de todos los presos políticos.
– La
rehabilitación de todos los partidos y de sus voceros.
• Cambiar
al gobierno, sí, pero no al costo de una guerra civil o una intervención
militar extranjera. Por tanto, necesariamente adverso a algunos sectores
extremistas de la oposición que desde siempre han propiciado la opción
guerrerista, para lograr lo cual han boicoteado persistentemente (y parece que
con éxito) la ruta democrática, el voto y el diálogo y la negociación.
• El primer
punto de la estrategia de la AN, cese a la usurpación, obliga a una
pregunta: ¿y cómo? Porque, según parece claro, Maduro no
cesará por propia voluntad: ¿una acción militar de la F.A. que lo deponga? ¿Y
si la F.A. no lo hace? ¿O si esa prédica implica una guerra civil entre dos
ejércitos? Es claro que esa estrategia, sin diálogo y negociación, conduce a un
un sólo resultado: una intervención militar extranjera
gringo-colombo-brasileña que en lo personal rechazo con toda mi pasión
venezolanista.
• Constituye
una proverbial irresponsabilidad los capitostes del madurismo excitar una
suicida confrontación con la más grande potencia militar del planeta, los EEUU,
que saben, ¡tienen que saber!, se saldaría en devastación y pérdida de nuestra
soberanía. ¿Buscan inmolarse? ¿Tienen listo su plan de escape y piensan “inmolar”
… a los otros? Zoquetes si es así pues una negociación a tiempo puede
asegurarles el porvenir político al que tienen derecho.
• La
Fuerza Armada tiene mucho que decir y hacer. Imaginamos que, con sentido de
realidad, se ha percatado de lo que un enfrentamiento armado con EEUU puede
significar: miles de muertes, derrota, destrucción y vergüenza y pérdida de
soberanía. Sería contrario a su propia naturaleza propiciar irresponsablemente
este enfrentamiento suicida: la soberanía no se defiende buscando un
enfrentamiento militar suicida con EEUU sino evitándolo. Y no es cobardía
sino una decisión propiamente militar.
La F.A. puede
jugar un papel en la búsqueda de una conciliación antes de la catástrofe en vez
de parcializarse por uno de los proyectos políticos en pugna.
¿Sería mucho
pedir a los señores oficiales de todas las jerarquías que por sus
canales regulares hagan un llamamiento a la cordura a su comandante en jefe?
¡Dejen oír el ruido de sus sables! Inmolarse al costo del país no tiene
sentido.
La verdad es que,
llegados a este término, antes que una intervención militar extranjera
gringo-colombo-brasileña, sería preferible un pronunciamiento militar interno.
• Así que un
cambio en paz obliga a buscar caminos de diálogo y negociación que
permitan considerar una ruta como la siguiente:
1. El
referendo consultivo se encuentra consagrado en la Constitución (artículo
71), lo cual hace legítima esta salida. Las elecciones generales que se han
propuesto no.
2. La
relegitimación de todos los poderes y las elecciones generales sólo tendrían
legitimidad constitucional si son un mandato popular.
3. La
Constitución establece que la soberanía reside en el pueblo (artículo
5), por tanto, el mandato de un referendo consultivo es vinculante.
En todo caso, se entiende que su convocatoria sería el resultado de un
acuerdo político que reconozca esta condición.
6. Un
referendo consultivo es mucho más expedito que unas elecciones
generales.
7. Con
arreglo a la Constitución, el referendo consultivo puede ser convocado
tanto por el presidente de la república como por la Asamblea Nacional, así
que para asegurar el reconocimiento de todos, su convocatoria puede hacerse
paralelamente por ambas instancias.
8. Para asegurar
una participación masiva de los electores, de modo de fortalecer su
legitimidad, se requeriría designar antes un nuevo CNE, lo que se
puede lograr si, previo acuerdo político de las partes, los actuales rectores
renuncian a sus cargos. ¿Cómo sustituirlos si la AN se encuentra, según los
seguidores del gobierno, en desacato? Proponemos que esa designación,
previo acuerdo político, también se haga paralelamente por la AN y por el TSJ.
Se entiende que el nuevo CNE debe estar conformado por cinco venezolanos
independientes reconocidos los cinco por las partes. Si hay voluntad
política, esto se puede hacer rápidamente.
9. El
referendo consultivo debe preguntar acerca de:
• Si se
mandata la relegitimación de todos los poderes.
• Si se
mandata que esa relegitimación se realice a través de unas elecciones
generales.
• Si se
mandata la conformación de un gobierno de unidad nacional que,
entre el referendo y las elecciones generales, se ocupe de: atender la
situación económica y social, elaborar e implementar un plan para abatir la
hiperinflación, encauzar las medidas de emergencia que posibiliten la
cooperación y solidaridad internacionales en materia de medicinas y
alimentación, y conducir al país hasta las elecciones.
10. El
referendo podría mandatar que este gobierno de unidad y salvación nacional
sea designado por las 4/5 partes de los diputados a la AN elegidos en
2015, de modo de asegurar que PSUV y oposición se encuentren expresados
(que no representados) en ese gobierno de transición.
POSIBLES
PREGUNTAS:
• ¿Está
usted de acuerdo en la relegitimación de todos los Poderes Públicos mediante
elecciones generales que se realicen en un lapso no mayor de un año?
• ¿Está
usted de acuerdo en la conformación de un gobierno de unidad y salvación
nacional designado por las 4/5 partes de los diputados a la AN hasta la
realización de elecciones generales?
Si hay
voluntad política, puede lograrse esta ruta y así preservar la paz: del
gobierno y de la AN dependen la vida de miles de venezolanos y la soberanía de
la nación.
