Estados Unidos inició el
operativo para restringir el acceso y egreso marítimo a los puertos iraníes a
lo largo del Golfo Pérsico
No hay duda de que el ejército
de Estados Unidos tiene la capacidad de imponer un bloqueo a los buques que
entran y salen del Golfo Pérsico. La pregunta es ¿con qué fin?
“Creo que es factible”,
declaró este lunes a la BBC el contralmirante retirado
estadounidense Mark Montgomery. “Y sin duda es menos arriesgado que
la alternativa, que habría consistido en hacer retroceder por la fuerza a los
iraníes y crear
las condiciones para formar un convoy”, remató.
Algunas de las opciones planteadas por el presidente Donald Trump en las últimas semanas -la toma de la isla de Jark o la escolta militar de convoyes a través del estrecho de Ormuz-, habrían resultado peligrosas y potencialmente costosas.
Las fuerzas estadounidenses
implicadas se habrían expuesto a ataques de misiles, drones y lanchas rápidas
iraníes. La posible presencia de minas en el agua habría añadido otro
nivel de peligro.
Por el contrario, un
bloqueo permite a los buques de guerra estadounidenses patrullar con seguridad,
lejos de la costa, en las aguas del golfo de Omán, rastrear a los buques que
salen de los puertos iraníes e interceptarlos a su antojo.
“Esto entraña menos riesgo que
en la zona tan confinada del estrecho”, afirmó el almirante Montgomery.
Con fuerzas especiales,
helicópteros y sus propias lanchas rápidas a su disposición, la Armada
de EE.UU. cuenta con todos los recursos necesarios para una operación de este
tipo.
Los recientes bloqueos de
Venezuela y Cuba han demostrado esta capacidad. A principios de enero, la
incautación del petrolero ruso Marinera, en alta mar en el Atlántico norte,
demostró que este tipo de operaciones pueden llevarse a cabo prácticamente en cualquier
lugar.
El Comando Central de EE.UU.
(Centcom, por sus siglas en inglés) afirma que el más reciente bloqueo “se
aplicará de manera imparcial contra los buques de todas las naciones que entren
o salgan de los puertos y zonas costeras iraníes”, pero que no se detendrá a
los buques que utilicen puertos no iraníes.
Según el Centcom, se permitirá
el paso a los buques que transporten suministros humanitarios, pero “estarán
sujetos a inspección”.
Pero ¿funcionará?
La resistencia iraní
La lógica parece clara. Desde
que comenzó la guerra, Irán ha seguido exportando con éxito sus propios
productos petroquímicos a través del Golfo, ganando miles de millones de
dólares al tiempo que impedía a otros países del Golfo exportar sus propios hidrocarburos.
Un bloqueo estadounidense
eficaz podría detener ese flujo, privando al régimen iraní de unos ingresos que
necesita urgentemente y debilitando aún más su economía.
Pero Irán, que ya ha
demostrado una enorme resistencia frente a más de un mes de ataques por parte
de Estados Unidos e Israel, bien podría considerar que es capaz de capotear
otra tormenta más. Especialmente porque es probable que cualquier nuevo bloqueo
haga subir aún más los precios del petróleo.
“Creen que pueden superar
esto, que EE.UU. sufrirá las consecuencias de los precios del petróleo y que
los Estados del Golfo presionarán a EE.UU., en última instancia, para que
vuelva a abrir el estrecho”, declaró a la BBC David Satterfield, exenviado especial
de EE.UU. para asuntos humanitarios en Medio Oriente.
Según él, Washington no ha
tenido en cuenta la férrea determinación de Irán.
“Creen que han ganado”,
afirmó. “Los iraníes creen… que pueden soportar más dolor durante más tiempo
que sus oponentes”.
¿Están pasando?
Los expertos en transporte
marítimo observan el paso a cuentagotas de buques que salen de los puertos
iraníes y atraviesan el estrecho de Ormuz para ver qué impacto tendrá el
bloqueo estadounidense.
“Estoy viendo literalmente los
barcos que están pasando ahora mismo”, dice la analista de inteligencia
marítima Michelle Wiese Bockmann. “Si fuera navegante, estaría muy preocupada”.
“Vimos algunas vueltas en u
tras el anuncio original de Trump anoche”, dice Richard Meade, redactor jefe de
Lloyd’s List.
Según Meade, las últimas 48
horas han sido el periodo de mayor tráfico por el estrecho de Ormuz desde que
comenzó la guerra a finales de febrero, con unos 30 tránsitos rastreables (es
decir, buques que navegaban con su equipo de identificación automática
activado).
“Parecía una avalancha de
buques intentando salir”, afirma.
Dado que actualmente hay muy
poco movimiento, puede que pase algún tiempo -si es que llega a ocurrir- antes
de que veamos a la Armada de Estados Unidos interceptando buques que entran o
salen de los puertos iraníes.
Con el alto el fuego aún
vigente, la guerra de Irán se ha transformado, por el momento, en una batalla
entre dos bloqueos rivales, con la economía mundial atrapada en medio.
Dado que, según se informa,
China ha desempeñado un papel a la hora de persuadir a Irán para que participe
en las largas conversaciones diplomáticas de este fin de semana en Islamabad,
es posible que Washington espere que su última medida se traduzca en una mayor
presión por parte de Pekín.
China es el mayor importador
mundial de petróleo iraní. A pesar de contar con vastas reservas estratégicas,
no puede permitirse una interrupción prolongada del suministro.
La última medida de Donald
Trump es una apuesta arriesgada. Sus repercusiones podrían sentirse pronto.
BBC Mundo –
Tomado de La Nación / Argentina.