Investigadores de la Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco)
afirmaron que la muerte de 200 personas en el marco de un estudio experimental
contra el coronavirus en Brasil podría ser uno de los «más graves episodios de
violación ética» y «violación de los derechos humanos» de pacientes en el
historia de América Latina.
La Comisión Nacional de Ética en
Investigación de Brasil (Conep) ya está investigando el fallecimiento de
pacientes ingresados en varios centros hospitalarios que participaban en un estudio
de un medicamento experimental contra el Covid-19. La Conep es un órgano
dependiente del Ministerio de Sanidad de Brasil que fiscaliza los protocolos de
investigación en humanos.
«Es urgente que, de comprobarse las irregularidades, todos los implicados, incluidos los equipos de investigación, así como las instituciones y patrocinadores responsables, nacionales y extranjeros, sean investigados. Son responsables legal y éticamente», expresa el documento de Unesco.
Además, pide que la comunidad
internacional y los medios de comunicación difundan y den seguimiento a la
denuncia.
El documento condenó el hecho de
que los equipos no presentaron un análisis crítico de la investigación, a pesar
del creciente número de muertes, y optaron por continuar con la implementación
de los estudios. Y todavía considera más serio aún el encubrimiento de la
existencia de comités de investigadores independientes que trabajaron
directamente con los patrocinadores, lo que constituiría un conflicto de
intereses.
Otro aspecto a tener en cuenta es
que el estudio implicó a más personas de las que se habían aprobado al inicio.
El número de personas permitido era de 294, mientras que se admitieron a 645
participantes, informó el portal brasileño G1.
En tanto, El País de España detalló
que el estudio se llevó a cabo con «pacientes de cuidados intensivos gravemente
enfermos» y Conep afirmó que no había sido aprobado. «Hay indicios de
irregularidades en el estudio, así como transgresiones de las normas vigentes
sobre ética en investigación con seres humanos», afirma el documento de la
Unesco.
Tratamiento
El tratamiento con proxalutamida es
parte de un procedimiento de investigación que se realiza en Amazonas y que fue
cuestionado por la Conep. «Nuestra investigación en la Conep concluyó porque
los responsables se negaron a brindar la información solicitada», afirmó en
diálogo con G1 el coordinador de la Comisión Nacional de Ética, Jorge Alves de
Almeida Venâncio.
La Agencia Nacional de Vigilancia
Sanitaria (Anvisa) había autorizado la realización de un estudio clínico para
evaluar la seguridad y eficacia del medicamento proxalutamida en la reducción
de la infección provocada por el coronavirus.
Según Venâncio, el Ministerio
Público Federal remitió la investigación para que la agencia en Amazonas pueda
continuar el trabajo. Además de ese estado, hay una investigación por parte de
la Fiscalía en Rio Grande do Sul, ya que parte de la investigación también se
llevó a cabo de manera irregular allí. Siguiendo a Venâncio, la Conep recibió
acusaciones de que las pruebas también se realizaron de manera irregular en Santa
Catarina.
«Todo esto fue irregular, no había
autorización para la investigación en todos estos lugares», declaró a G1.
El medio brasileño citado agregó
que la solicitud del estudio se realizó bajo la responsabilidad del médico
Flávio Cadegiani y la investigación con proxalutamida en Amazonas fue
facilitada por la empresa Samel a partir de febrero de este año.
En ese momento, los directores de
la empresa hicieron una amplia publicidad en sus visitas a los municipios del
interior de Amazonas para presentar la nueva técnica e iniciar estudios con al
menos 600 voluntarios de Manaos, Itacoatiara, Maués y Parintins. La
investigación utilizó placebo en algunos pacientes y proxalutamida en otros, y
luego comparó la efectividad entre los métodos.
Por su parte, el médico responsable
del estudio, Flávio Cadegiani, dijo que las declaraciones de los investigadores
de la Unesco están «basadas en premisas falsas,» en narrativas». Respecto a las
200 muertes que habrían ocurrido en Amazonas, expresó: «Hay que aclarar que no
hubo sospechas de muertes por parte de la Conep, ni circunstancias
sospechosas».
La proxalutamida es un fármaco
experimental estudiado para la aplicación en pacientes con algunos tipos de
cáncer. Su uso frente al Covid-19 fue defendido por el presidente Jair
Bolsonaro, como también respaldó a la cloroquina y la ivermectina, fármacos
ineficaces frente al coronavirus.
Agencias / Tomado de la República -
Uruguay