Por Vanessa Davies y José Gregorio Yépez
El TSJ debe dilucidar cuándo comenzó el gobierno de
Maduro, explica el secretario ejecutivo de Alternativa 1. Como promotor del RR,
sostiene que las elecciones regionales deben servir como preparación para el
revocatorio. Llama a un diálogo interno de la oposición: “No puede ser que
estoy dispuesto a sentarme con el gobierno pero no estoy dispuesto a sentarme
con mis iguales”
Ni lo ofende la palabra negociación ni lo confronta la
palabra diálogo. A Rafael Curvelo, secretario ejecutivo de Alternativa 1, lo
animan varias premisas, y en todas parece tener cabida la convivencia.
Curvelo, en entrevista con el programa Con tres puntos,
transmitido por la cuenta en Instagram de contrapunto.com, reitera que la
oposición debe dialogar entre sí y buscar puntos de encuentro para seguir
avanzando.
-Empecemos con algo que ha planteado Nicolás Maduro sobre la presencia de Noruega en una rueda de negociaciones. ¿Negociaciones para qué? ¿Negociaciones entre quiénes?
-Yo creo que la última premisa es importante. ¿Negociaciones
entre quienes? Yo creo que tiene que ser entre todos los sectores políticos del
país. Si no logramos sentar a los diferentes factores, no importan los epítetos
con los que queramos denominarlos, no vamos a lograr nada. No puede convertirse
esto en una conversación entre cogollos del G4 y el gobierno. Tiene que ser lo
más amplio posible, incluso llamar a la gente del chavismo disidente tipo el
Partido Comunista. Tenemos que buscar maneras de escucharnos entre todos y
reconocernos, y además tratar de buscar una solución a la crisis entre todas
las personas.
-¿Negociación para qué? ¿Para elecciones presidenciales?
-Tiene que ser para resolver la crisis, en primer lugar. No
solo para elecciones presidenciales, porque es que hay que pensar también en
las prioridades del venezolano. Hoy los sectores políticos estamos muy
activos, muy pendientes sobre el tema electoral, pero la gente está pendiente
de su vida diaria, del día a día. El tema de las vacunas: tiene que buscarse
una resolución a ese problema. No puede ser que las vacunas se estén
administrando a través del carnet de la patria o a través de sistemas que no
son del todo transparentes. Tiene que darse un mecanismo de vacunación
efectivo, y que además vaya dirigido a todos los venezolanos sin ningún
distingo. Entendiendo también las prioridades el sector salud, educación.
-La vacunación debería ser un tema.
-Debe ser un tema con Noruega, obviamente, de mediador
-¿Qué otra cosa incluiría? Hay gente que diría: sí, las
presidenciales deben estar.
-Obviamente cada quien tiene su prioridad, pero yo creo que
también hay que hablar del tema económico. Lo último que mostró Encovi hace un
año fue que prácticamente el 100% de la población venezolana tiene pobreza. Yo
creo que ese tema tiene que resolverse. Hoy el venezolano no puede subsistir
con un salario de menos de dos dólares al mes; tenemos que buscar maneras de
mejorar la calidad de vida de los venezolanos. Tratar de que la ayuda
humanitaria llegue de forma efectiva a través de alimentos, a través de
medicinas. Resolver el tema, por lo menos, de los pensionados y jubilados que
se han quedado solos en el país porque sus familiares se fueron.
-Si Rafael Curvelo pudiese presentar una agenda con la
mediación de Noruega… ¿cuáles serían los puntos?
-La vacuna es uno, el tema económico tiene que ser el otro y
el tema social tiene que darse también, sobre todo en los servicios públicos.
Es impresionante, yo acabo de estar en el Metro de Caracas y el tren se paró por
una falla eléctrica.
-Eso significa recursos. ¿Cómo llegan los recursos con el
problema de legitimidad política?
-A veces entramos en un tema de discusión sobre si es
legítimo o no. Terminamos sin una resolución y prácticamente en una discusión
como aquella del sexo de los ángeles, de forma bizantina. Tenemos que entender
que es un hecho político que Nicolás Maduro está gobernando, y él es el que
tiene que tomar las riendas del país. Realmente acá hay un sector que todavía
está reconocido por algunos países, y según el último reporte de Wola hablan de
seis países que reconocen a Guaidó. Guaidó, que tiene una serie de recursos
tiene que liberarlos, llegar a un acuerdo, un entendimiento por el bien del
país.
-El tema político distrae la discusión de los intereses de la
gente. La discusión de política debe generar una solución a la negociación, y
por el otro al tema electoral, y hoy todo parece mezclado.
-Todo está mezclado, todo tiene una relación. Lo que no
podemos es mezclarlo en un maremágnum que no termine en nada.
-El gobierno saca provecho porque distrae a la oposición.
-La oposición entonces pelea por el tema electoral, por los
puestos, por las candidaturas, no se llega a un consenso y se olvida del tema
importante de la población. Por eso es que la ciudadanía hoy está alejada del
mundo político. Lo que llamó el padre Alfredo Infante: “La desafección de la
política”, que no es antipolítica. Eso no me involucro, la dejó a un lado. Es
importante el tema electoral, y con esto no quiero disminuir el tema electoral:
tiene que darse una agenda electoral importante. Yo creo que la mediación de
Noruega pudiera servir como lo que ocurrió en el 2003 y 2004 con el Centro
Carter y la OEA, cuando se estableció un mecanismo como el revocatorio para
resolver en aquel momento una crisis puntual, sobre todo política. Tiene que
darse no sólo una solución social y económica, también una solución política a
través de un mecanismo electoral importante.
-¿La negociación con Noruega pudiera sentar las bases para el
revocatorio?
-Pudiera ayudar si es que las partes están de acuerdo con el
revocatorio. Recordemos que la iniciativa del revocatorio la hace un grupo de
ciudadanos, políticos independientes, pero no tienen el aval todavía de Juan
Guaidó; ni el propio gobierno se ha pronunciado, cosa que llama poderosamente
la atención.
-Pero el Gobierno no se va a hacer un revocatorio. No va a
escupir para arriba.
-Pero tampoco ha hecho pronunciamientos si lo rechazó; no ha
dicho nada. Además quiero poner esto sobre el tapete, porque creo que tiene que
ser un debate. El gobierno tiene que definir a través del Tribunal Supremo de
Justicia, o como ellos quieran resolverlo, en qué momento comienza el gobierno
de Maduro.
-Para Rafael Curvelo… ¿cuándo comenzó a gobernar Nicolás
Maduro?
-Es una pregunta que se tiene que dilucidar en estos
momentos, porque Maduro se juramentó el 24 de mayo del 2018 ante Asamblea
Nacional Constituyente; legal no legal, es un hecho político que está allí y
hay una fundamentación. Pero después, el 10 de enero del 2019, tomó posesión
ante el Tribunal Supremo de Justicia. ¿Cuál es la juramentación que vamos a
tomar como válida?
-¿Cuál es la que toman como referencia?
-Nosotros tomamos como válida la del 24 de mayo. Por eso es
que se llevó el 25 de mayo la solicitud para que se cubra esa instancia. Ahora
bien, puede pasar que nos digan que es el 10 de enero, y habrá que solicitar
otra activación el 10 de enero. Yo creo que eso no debe quitarnos el sueño, ni
ser un tema de desgaste del debate. Cuando se tenga que activar hay que
activarlo, o cuando el Tribunal Supremo de Justicia o el CNE diga “mira, aquí
es la mitad de periodo”, arrancar ese mecanismo.
-¿Van a acudir al TSJ para que dilucide cuál es?
-Correcto. Ya se le pidió al CNE la primera parte, ahora
viene la parte del TSJ que tiene que dilucidar ese tema a través de un recurso
que tiene que responder. Una de las preocupaciones que yo tengo es que el TSJ
suele no responder a veces este tipo de recursos, como ocurrió el año pasado
con el recurso que planteó la profesora Egleé González Lobato con Andrés Caleca
por el tema de las elecciones parlamentarias, cosa que nunca ha recibido
respuesta. Ahora hay otros recursos que introdujeron el Movimiento Al
Socialismo y PCV para dilucidar el tema de la representación proporcional. Esos
son temas ante los que TSJ no puede quedarse callado y darle largas hasta que
“la rana eche pelos”.
-¿El revocatorio no está generando una dispersión del
esfuerzo que debe concentrarse en el tema electoral de noviembre?
-No. Quiero poner este punto sobre la mesa: en el equipo
promotor del revocatorio está gente como Américo De Grazia y Carlos Alaimo, que
están aspirando a gobernaciones. Nosotros creemos que para lograr el
revocatorio hay que pasar por la instancia regional y municipal. Movilizar al
electorado, movilizar buenos candidatos que contribuyan de alguna manera a
motivar nuevamente al venezolano hacia la ruta electoral. Tenemos que ser
conscientes de que el voto está ahorita devaluado completamente, y a la gente hay
que generarle confianza en el sistema electoral.
-Hay quienes dicen que depende de la participación en las
elecciones regionales si se va al revocatorio o no.
-Sería un suicidio. Si ves que las regionales y municipales
no cuajan tienes que reevaluar los escenarios. Son cosas que se tienen que
hacer. La política es muy dinámica y activa, y por eso creo que es importante
tener a los mejores candidatos, a las personas idóneas. No solo que toquen el
tema nacional, porque también hay que abordarlo seriamente. Las elecciones
regionales y municipales tienen que ser para hablar de los temas de la
localidad, de los temas regionales porque muchas veces pensamos que lo que está
pasando en Caracas va a afectar a Bolívar y no necesariamente. En Bolívar están
pendiente del tema de Arco Minero, tienen una situación terrible con el tema
del agua, la luz y la gasolina, entonces tenemos que llevar eso a ese debate a
lo regional, a lo local. Por ejemplo, ponemos el caso de Apure. No le puedes
pedir al municipio en frontera que te hable del problema de El Coqui, cuando
ellos tienen el problema de las FARC. Tenemos que empezar a hablar de esos
temas puntuales que a cada venezolano le están afectando. Depende de su
entorno.
-Según esa visión las regionales son una preparación para el
revocatorio.
-Esa sería la propuesta principal, porque nosotros no podemos
ser jamás promotores o saboteadores de un mecanismo que es legal y que además
necesitamos. No podemos hacer nada por promover un revocatorio sin tener una
instancia, unos líderes regionales, municipales, incluso reconocidos por el
electorado. Necesitamos tener esa gente ahí.
-Les conviene entonces que la fecha de revocatoria se cuente
a partir de enero.
-De alguna manera sí, pero bueno, es verdad que tenemos que
tener esa respuesta porque no es posible que en medio de este caos
institucional, caos legal y constitucional en el cual el gobierno nos ha
metido, no tengamos una respuesta sobre en qué momento Maduro se juramentó,
cuál es la juramentación que vamos a tomar como válida. Por eso dejamos esa
propuesta allí, porque además hay que cubrir los espacios. ¿Se imaginan que
esperemos al 10 de enero y nos digan entonces que fue en mayo?
-Es un por si acaso.
-Hay que asegurar las cosas siempre por si acaso.
-Hablaba de animar a la gente a votar pero en la oposición se
ven candidatos que dicen “la unidad es en torno a mí”. ¿Cómo resolver esa
fiesta de candidaturas que hay en la oposición? El gobierno la está resolviendo
con unas primarias.
-Primero hay que ver las realidades, y de repente no en todos
lados va a funcionar el tema las primarias. No vas a lograr hacer las primarias
en todos lados. Sabemos que a nuestro dirigente Jorge Lepage se le ha
comisionado en Anzoátegui, encargarse de organizar de alguna manera el tema de
primarias para gobernadores, a ver si hay posibilidad de hacerlas. En los
municipios se están organizando fórmulas. Creo que tiene que buscarse consenso
donde se pueda, primarias donde haya que realizarlas y si hay otro mecanismo
tipo encuesta, tipo estudio de opinión se tiene que hacer. Lo importante es
lograr que sean candidatos idóneos, que representen a la gente, que se
identifiquen con las necesidades de la gente. ¿Te imaginas un candidato que no
calza los números o que no se siente identificada la gente? La gente no te va a
ir a votar.
-Pero se acaba el tiempo.
-Se está contrarreloj. Se tiene que dar lo más rápido
posible. Nosotros estamos apostando a que se dé ese consenso. Por eso es que
Alternativa 1 no ha presentado formalmente candidato en ningún sitio. Nosotros
creemos que lo primordial es construir una unidad con base en el consenso, y el
consenso con base en los criterios políticos que deben tener la realidad, no
solo regional, municipal, incluso de las propias comunidades.
-El gobierno le mete casquillo a la oposición y la oposición
siempre muerde el peine.
-Es terrible. A veces el Gobierno mete cizaña cuando dice “yo
sé por quién votan, tienen que registrarse en el carnet de la patria, después
votar”. Empieza la oposición dándose vuelta, persiguiéndose su propia cola sin
ningún sentido. Tenemos que ser más inteligentes, más astutos que el gobierno.
El gobierno va a hacer todo lo posible por dividir a la oposición y también por
tratar de desmovilizar el voto de la oposición.
-La gente puede decir legítimamente “yo no creo en el CNE, no
quiero participar y no voto”.
-Es legítimo y es válido. El CNE en los últimos procesos
electorales ha dado muchos síntomas de desconfianza, y lo lo vemos cuando se
dice que no van a poner los puntos rojos, y se instalan igual. Actualmente, y
yo tengo que poner las manos al fuego, tenemos dos rectores que están haciendo
un estupendo trabajo, como Enrique Márquez y Roberto Picón.
-Corren el riesgo de quemarse.
-Son personas que han demostrado tener un compromiso con la
democracia, y además tienen el conocimiento técnico de cara a los procesos
electorales. Algo que hay que decir: no puede ser que Roberto Picón es bueno
cuando le hace el trabajo al G4, y es malo malo cuando está en el CNE. Es un tema
de coherencia que tienen que tener sectores de la oposición. Tenemos que
trabajar con eso. Yo creo que el peor error que comete la oposición es
sabotearse a sí misma, la lucha fratricida, no trabajar para buscar consensos
de los diferentes criterios. Hoy tenemos la propuesta en la mesa del
revocatorio, están las regionales, hay otros que dicen que esperemos al 2024.
Esos son temas que hay que debatir y discutir.
-¿No existe ese espacio para la discusión?
-No está existiendo, lamentablemente. El debate que hay es
quién va a ser candidato, y ese es un debate que se agota pronto y tenemos que
seguir debatiendo temas importantes para el país; incluso darle una política
alternativa.
-Se ha propuesto una instancia para todos los sectores que se
están adversando a Nicolás Maduro.
-Se está trabajando en eso. Se está tratando de construir y
no es fácil, porque no todos están dispuestos a sentarse en la misma mesa.
-¿Quiénes no quieren sentarse?
-Sería muy irresponsable decir el nombre directo, pero hay
gente que no está dispuesta a reconocer al otro porque “el otro robó”, o porque
los otros son “colaboracionistas”. Termina siendo un tema de falta de la
empatía con el otro, de reconocer cuál es el trabajo del otro. Tenemos que
entender que hay liderazgos valiosos, más allá de las diferencias que puede
haber. He tenido diferencias con mucha gente en la oposición, llámese Guaidó,
llámese Parra, pero sé que hay que sentarse con ellos a tratar de resolver los
problemas que están ocurriendo en el país. No puede ser que estoy dispuesto a
sentarme con el gobierno pero no estoy dispuesto a sentarme con mis iguales, y
es un tema que tenemos que resolver.
-Pero es que no se sienten iguales. Poner a Parra como jefe
de fracción del parlamento es para generar esas antipatías. ¿Cómo las van a
manejar?
-Esa fue una decisión de los que tienen representación
parlamentaria. Ahí no podemos meternos. Nosotros no tenemos parlamentarios.
Podemos estar de acuerdo o no. En lo personal me parece que no era el más
adecuado, pero bueno, ellos consideran que sí y se les respeta. Ojalá que
hubiera una discusión seria con los diputados, que nos digan qué es lo que
están haciendo, cómo es la situación. Porque a veces tenemos la sensación de
que los debates del gobierno terminan siendo una conversación entre ellos
mismos, y la oposición como muda. Yo pongo este ejemplo: en los años 90 La
Causa R no eran más de cuatro diputados y hacían más ruido que los 20 diputados
de hoy.
-Les pide más ruido.
-Le pedimos más ruido. Tuve una discusión con amigos
parlamentarios a principios de año, cuando expulsaron a la embajadora de la
Unión Europea, y decían “nosotros salvamos el voto”. Pero… ¿dónde está el
documento? ¿Su declaración? “Hablamos en privado con el Gobierno”, me dijeron.
Eso no puede ser así, porque a través de la opinión pública lo que piensa el
periodista, lo que piensa la gente es que ustedes están de acuerdo con toda
esta situación, más allá de lo que haya hecho la Unión Europea, más allá de las
opiniones que se que tengan, es un tema de saber mostrarse diferente y entender
que en política hay que llevar muchas veces el tono. No es que vas a hacer
cosas estrambóticas, como a veces hace Maduro o el gobierno, pero sí tienes que
hacer cosas que te muestren diferenciado con el gobierno. Lamentablemente
ocurre que la oposición se parece más al gobierno de lo que a mí me gustaría.
Tenemos que empezar a hacer eso, y no es un tema solamente de la mesita.
También el G4. Pongo un ejemplo que me comentó Fernando Mires hace más de una
semana: Le preocupaba mucho el tema venezolano, porque la propia oposición,
decía, tiene rasgos predictatoriales, y eso tenemos también que dilucidarlo
porque estamos hablando aquí de la democracia pero… ¿hace cuánto tiempo los
partidos de oposición no se han renovado? ¿Hace cuánto tiempo un liderazgo en
Venezuela reconoce sus errores y se aparta a un lado? Son cosas que hacen los
políticos serios.
-¿Quién debería apartarse?
-Sería muy difícil decir. Yo puedo enseñarte uno, dos,
“apártense”, pero ellos dirán no. Yo creo que cada uno de ellos tiene que
autoevaluarse y decir “bueno, estoy dispuesto a seguir o tengo la capacidad de
unificar la la oposición”. Tienen que evaluarse cada uno de ellos, así como lo
hizo en su momento Albert Rivera en España y después lo hizo Pablo Iglesias. Se
dieron cuenta de que ya no podían darle más a la política.
-Aquí el problema es que la gente es la que los está
apartando, y el poder se aprovecha y se están quedando sin liderazgo.
-Hay un punto importante. La gente los está apartando y ellos
no se están dando cuenta de ello. El aislamiento total de las élites políticas
es impresionante. Hoy la población venezolana, de la misma forma como rechaza
al gobierno rechaza a la oposición y termina siendo un tema que no lo terminan
viendo.
-Eso le cae a usted también
-Nos cae a todos. Es un tema de incluso autorreflexión,
autocrítica, y hay que hacerla porque lamentablemente no hemos logrado conectar
a la gente. No hemos logrado ni siquiera convencer de participar en elecciones
a la gente. Llevamos tres procesos electorales del 2018 para acá donde la
votación va bajando.
-¿Qué harán para convencer ahora?
-Los primero es demostrar que hay disposición a la
rectificación. Disposición a la autorreflexión, porque si no reconocemos los
errores, todos los que hemos cometido, no hacemos nada. La otra parte, yo creo,
es mostrar una oposición coherente y esto es tratar de buscar un punto de
encuentro entre nosotros, llámese el revocatorio, llámese un candidato a gobernador.
Tenemos que buscar esos puntos de encuentro en los cuales podamos motivar a la
gente, porque la gente busca una unión de la oposición, pero no esa unión o esa
unidad que a veces venden algunos y que termina siendo una suma de siglas, una
sopa de letras y al final es un pegoste en el que compiten “yo tengo tanto, yo
tengo tanto” y no es así. También hay que irse reencontrando con los
ciudadanos, reencontrarnos con esa sociedad civil organizada que se esforzó y
que trabajó por poner unos rectores en el CNE y que hoy ha sido
descalificada por un sector de la oposición que sencillamente decidió
apartarse.
Tomado de Contrapunto.com / Caracas
