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31 mayo, 2021

QUÉ HACER


 Por Manuel Villalba * / Opinión

Seguir luchando hasta vencer a las fuerzas retrógradas que impiden el desarrollo de las fuerzas progresistas de nuestro pueblo, seguir luchando hasta obtener la victoria. Ese es el norte, o mejor el sur a seguir, por los hombres y mujeres de convicción, quienes hemos acogido la política como un sueño, como un apostolado, y no como una simple mercancía, o un instrumento para hacernos de fortunas mal habidas.
Hoy la situación de nuestro país es sumamente difícil, producto de situaciones externas e internas que amenazan la paz y la unidad nacional. Tanto la corrupción campante, ese morbo que carcome los cimientos de nuestra República como caballo desbocado, y el mismo cierre progresivo de los espacios para el debate franco y sincero, y así poder  profundizar nuestra democracia participativa y protagónica, han creado, sin duda, un binomio altamente peligroso para la continuidad del proceso revolucionario.


Y por otro lado, una oposición, al menos una parte de ella, sin planteamiento de país, que sigue jugando al intervencionismo y a los atajos de violencia, solamente con las ansias de repartirse las riquezas de República;  esa realidad ha creado al unísono, así lo considero, una situación bien compleja donde el gran perdedor es y resultará siendo irremediablemente el pueblo venezolano.
Sabemos que hay una mesa de negociación donde el reino de Noruega actúa como mediador entre el gobierno y la oposición, en la que se viene planteando la realización de elecciones generales, incluidas las presidenciales y las de la Asamblea Nacional, lo cual pareciera tener consenso; sólo se difiere, si se realizarán este año, o en el próximo. Son posibilidades que están ahí. Mientras tanto, la hiperinflación devora cualquier poder adquisitivo de la mayoría que no ve acciones concretas que puedan detener tan criminal y detestable proceder de los grandes comerciantes, lo cual genera el  cuadro que preocupa: las condiciones perfectas para el surgimiento de la antipolítica, lo que pudiera conducirnos a peores escenarios donde se imponga la inestabilidad política por un largo tiempo. Experiencia tenemos en nuestro continente con aquel alcalde de Bogotá que se peló el rabo en público, el matemático Antanas Mockus, o el caso de aquel excéntrico personaje llamado Abdalá Bucaram; quien se cortó el bigote y se lo regaló a la famosa estadounidense Lorena Bobbitt, para ser defenestrado posteriormente por el congreso del Ecuador, debido a su incapacidad mental. Ambos ensayos frustrados de grupos sociales que ven la oportunidad de hacerse del poder en función de sus intereses económicos, demuestran a todas luces las amenazas que se cierne sobre nuestro sistema político venezolano. ¿Y por qué no decirlo en el caso de nuestro estado Monagas?, donde se han designado alcaldes o alcaldesas, sin ninguna experiencia o trabajo político en el seno del pueblo, únicamente por su vinculación o afinidad con altos funcionarios gubernamentales, quienes han resultado en unos rotundos fracasos y en grandes frustraciones sociales.
Por eso creo que hoy más que nunca tenemos que activarnos con más fuerza y convicción para evitar que los aventureros pertenecientes a la antipolítica, o los cogolleros, continúen en su rol de sepultureros de los sueños de libertad e independencia de nuestro pueblo.

*Profesor, exdiputado a la Asamblea Nacional.