Entre Todos D.
Los pacientes oncológicos de
Venezuela viven en una constante carrera por la vida, especialmente cuando se
trata de niños y adolescentes. Sus padres y representantes deben sortear
dificultades para que los pequeños puedan sobreponerse a enfermedades cuyos diagnósticos
demoran hasta dos años.
Los gastos para combatir la enfermedad son difíciles de sobrellevar, con exámenes que llegan a los 20 dólares, consultas en centros de salud privados que rondan los 30 dólares, ampollas que oscilan entre los 300 y 500 dólares y la proeza de reunir hasta 1.500 dólares para una hemipelvectomía en una clínica de Caracas.
Estos pacientes deben lidiar con el
hecho de poder ubicar las medicinas, llevar a cabo los exámenes rutinarios e
inclusive el simple hecho de poder trasladarse de un lugar a otro les resulta
sumamente complicado.
Claudia Panebianco, oncóloga
pediatra, asegura que la mayoría de estos niños padecen de cáncer en la sangre,
seguido por tumores cerebrales; luego se ubican los linfomas de Hodgkin,
tumores de riñón, retina, entre otros. Con respecto a esta trágica situación
hay otro factor de potencial peligro: muchos de ellos corren el riesgo de no
llegar a tiempo a ser diagnosticados y por consiguiente los tumores pueden
diseminarse a otras partes del cuerpo, advirtió.
“Hay personas que llegan a la
primera consulta en estadio 4. Esto tiene como consecuencia que sean directamente
referidos a quimioterapias”, dijo la doctora Panebianco.
Con información de La Prensa
de Lara / Barquisimeto