El Fondo Monetario recomienda a los
gobiernos aplicar todas las medidas necesarias para contener la crisis
económica. Son opuestas a las tradicionales recetas.
Por Javier
Lewkowicz *
"Los gobiernos deberían usar transferencias de
efectivo, subsidios salariales y desgravaciones fiscales para ayudar a los
hogares y negocios afectados a enfrentar esta parada temporal y repentina en la
producción", señaló el director del Departamento del Hemisferio Occidental
del FMI, Alejandro Werner.
El directivo que supervisó la entrega del megacrédito de
parte del organismo a la administración de Mauricio Macri y que también lidera
el diálogo del Fondo con las actuales autoridades nacionales, consideró que
"para la región, la recuperación que esperábamos hace unos meses no
ocurrirá y un 2020 con crecimiento negativo no es un escenario improbable".
El escenario económico de caos por el derrumbe de las bolsas
y la amenaza de paralización del comercio exterior como consecuencia de la
crisis del coronavirus relaja las normas que imponen las instituciones
internacionales para limitar el accionar de la política económica. En ese
sentido, el FMI está impulsando a los países a que tomen drásticas medidas
de fortalecimiento del sector de salud y que apliquen medidas económicas
contracíclicas y de contención de una posible crisis generalizada.
En un documento publicado esta mañana por el FMI, Werner
considera que "el COVID-19 se está extendiendo muy rápidamente. Esto ya no
es un problema regional, es un desafío que requiere una respuesta global
. Los países de América Latina y el Caribe se han visto afectados más
tarde que otras regiones por la pandemia y, por lo tanto, tienen la oportunidad
de aplanar la curva de contagio. Se están realizando esfuerzos en
múltiples frentes para lograr este objetivo. Además de fortalecer las
respuestas de las políticas de salud, muchos países de la región están tomando
medidas de contención, incluidos el cierre de fronteras, el cierre de escuelas
y otras medidas de distanciamiento social".
"Estas medidas, junto con la desaceleración económica
mundial y la interrupción de las cadenas de suministro, la disminución de los
precios de los productos básicos, la contracción del turismo y el fuerte
endurecimiento de las condiciones financieras mundiales están deteniendo la
actividad en muchos países latinoamericanos, lo que perjudica gravemente las
perspectivas económicas. . Para la región, la recuperación que esperábamos hace
unos meses no ocurrirá y un 2020 con crecimiento negativo no es un escenario
improbable", vaticina el funcionario del FMI, de nacionalidad argentina
pero cuya carrera profesional se dio mayormente en México.
A la hora de analizar los costos, Wener considera que "el
aumento resultante en los costos de endeudamiento expondrá las vulnerabilidades
financieras que se han acumulado durante años de bajas tasas de interés.
Disminuirá la inversión y la actividad económica en países que dependen en gran
medida de las exportaciones de petróleo. En el caso de un brote local, la
actividad del sector de servicios probablemente se verá más afectada como
resultado de los esfuerzos de contención y el distanciamiento social".
"Los gobiernos deberían usar transferencias de efectivo,
subsidios salariales y desgravaciones fiscales para ayudar a los hogares y
negocios afectados a enfrentar esta parada temporal y repentina en la
producción. Asimismo, los bancos centrales deben aumentar la supervisión,
desarrollar planes de contingencia y estar preparados para proporcionar una
gran liquidez a las instituciones financieras, en particular a los préstamos a
pequeñas y medianas empresas, que pueden estar menos preparados para soportar
interrupciones prolongadas", indica Werner.
*Tomado de Página 12 / Argentina
