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09 junio, 2026

El robot soviético abandonado en la Luna durante 40 años ha sorprendido a los científicos tras “volver a la vida” 39 años después

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El rover Lunokhod 1 dejó de comunicarse en 1971 y fue dado por perdido durante décadas, pero un experimento láser logró detectar una señal en 2010.

Almudena García Felipe

Durante casi cuatro décadas, el Lunokhod 1 fue poco más que un vestigio silencioso de la carrera espacial soviética. El vehículo, enviado a la Luna por la Unión Soviética en 1970, dejó de emitir señales en 1971 después de recorrer más de 10 kilómetros sobre la superficie lunar.

Sin embargo, décadas más tarde, científicos estadounidenses lograron localizarlo de nuevo y recibieron desde él una señal tan intensa que el hallazgo terminó sorprendiendo a los investigadores.

La historia del Lunokhod 1 comenzó el 17 de noviembre de 1970, cuando la misión soviética Luna 17 consiguió depositar el rover en el Mare Imbrium, conocido como el Mar de las Lluvias. Fue el primer vehículo teledirigido en operar sobre otro mundo. El pequeño explorador de ocho ruedas estaba equipado con cámaras, instrumentos científicos y un reflector láser fabricado en Francia.

Aunque el rover fue diseñado para funcionar solo unos pocos meses, sobrevivió durante casi un año lunar completo, soportando ciclos extremos de frío y calor. Finalmente, el 4 de octubre de 1971, la Unión Soviética perdió contacto con él tras una noche lunar especialmente dura.

Durante años, el vehículo permaneció olvidado sobre la Luna. Los científicos sabían que seguía allí físicamente, pero existía un problema fundamental: nadie conocía su posición exacta.

El hallazgo inesperado que cambió todo

La situación cambió radicalmente en 2010 gracias al Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA. Las imágenes de alta resolución obtenidas por la sonda permitieron localizar finalmente el punto exacto donde había quedado detenido el rover soviético.

Con esas coordenadas, investigadores del Observatorio Apache Point, en Nuevo México, decidieron intentar algo que durante años parecía prácticamente imposible: disparar pulsos láser desde la Tierra hacia el reflector del Lunokhod 1 para comprobar si todavía podía responder.

La sorpresa fue enorme. El reflector no solo seguía funcionando, sino que devolvió una señal extremadamente brillante. Según los investigadores, la respuesta obtenida fue aproximadamente cuatro veces más intensa que la detectada en el Lunokhod 2, otro rover soviético posterior que también llevaba un reflector láser.

¿Por qué era tan importante?

El reflector del Lunokhod 1 forma parte de los experimentos de medición láser lunar, una técnica que permite calcular con enorme precisión la distancia entre la Tierra y la Luna.

El funcionamiento es relativamente simple: desde la Tierra se lanza un pulso láser hacia la superficie lunar y, tras rebotar en el reflector, la señal regresa de nuevo al observatorio. Midiendo el tiempo exacto que tarda ese recorrido, los científicos pueden conocer cambios extremadamente pequeños en la distancia lunar.

Gracias a estas mediciones se ha podido confirmar, por ejemplo, que la Luna se aleja lentamente de la Tierra a un ritmo de unos 3,8 centímetros al año.

Además, la posición concreta del Lunokhod 1 resultó especialmente útil para estudiar las llamadas libraciones lunares, pequeños movimientos de oscilación del satélite que ayudan a comprender mejor su estructura interna y el comportamiento de su núcleo.

Lo más llamativo del caso es que el reflector sobrevivió intacto a décadas de condiciones extremas en la superficie lunar. Sin atmósfera que proteja los materiales, la Luna está expuesta continuamente a cambios brutales de temperatura, impactos de micrometeoritos y acumulación de polvo.

El Lunokhod 1 continúa hoy inmóvil sobre el Mare Imbrium. Sus ruedas nunca volverán a moverse y sus cámaras jamás volverán a encenderse, pero su reflector sigue permitiendo a los científicos enviar luz desde la Tierra y recibir respuesta desde la Luna, como si aquella máquina soviética todavía siguiera esperando órdenes medio siglo después.

Tomado de AS / España.  En la imagen, la localización del Lunojod 1. Imagen del LRO (2010) - Dominio Público.